Ras el Hanout III. Cuscus con siete verduras

Es curioso. Posiblemente si tuviera que preparar una paella para una reunión familiar, primero me pasaría una noche entera sin dormir, y cuando llegara el momento me echaría a llorar, a mares, lo prometo. Soy un verdadero desastre para la paella. No hay manera. No se puede decir que no lo haya intentado. Soy de esas personas que cuando una determinada receta no les sale bien, insisten e insisten hasta que consiguen algo no sólo comestible, sino rico. Menos con la paella.

Debe ser por eso que para los cumpleaños y demás celebraciones, en mi casa, y desde hace mucho, se come cuscus. Cuando en las casas de los demás se hace paella o cocido, en mi casa se come cuscus marroquí. En mi caso tampoco es tan grave. Resulta que buscando, me entero de que en el año 2006, en Francia, el cuscus es votado el segundo plato favorito de los franceses. Comparto mi casa y mi vida con un francés y tres medio-franceses, y para el francés cien por cien, el cuscus es lo que para mí el cocido de mi madre: mi infancia, mi casa, una satisfacción plena para el paladar y para el alma. No me justifico más.

El cuscus es un plato tradicional de Marruecos de origen bereber, que suele prepararse en celebraciones o en fiestas religiosas, principalmente los viernes. Lo preparan las mujeres, y las múltiples recetas pasan de madres a hijas, así que hay muchas maneras de hacerlo. Esta receta no es complicada, pero laboriosa. El cuscus, es decir la sémola de trigo, no la preparo al vapor, sino que la compro precocida, es mucho más sencillo y queda igual de bien (aunque ya estoy viendo a algunos con ganas de darme un capón)



CUSCUS CON SIETE VERDURAS

Ingredientes:

2 cuartos de pollo

2 buenos trozos de cordero (una pierna de cordero lechal)

1 cebolla

4 zanahorias

5 cebolletas

1 pimiento verde grande

1 berenjena

1 tomate grande

1 calabacín

1 trozo de calabaza

2 patatas grandes

1 taza de ciruelas pasas

1 taza de garbanzos puestos en remojo la noche anterior

1 taza de pasas de corinto

1 taza de almendras crudas

500 gr de cuscus precocido

aceite de oliva virgen extra

1 nuez de mantequilla

sal

pimienta

azafrán

canela

ras el hanout

1.- Cubrimos el fondo de una cacerola grande (muy grande) con aceite de oliva. Cuando esté caliente doramos el pollo y los trozos de cordero. Una vez bien dorada la carne echamos la cebolla bien picada y dejamos que empiece a dorarse también.

2.- Mientras tanto, podemos ir preparando las verduras. Pelamos las zanahorias y las dejamos enteras. Partimos el pimiento por la mitad. Pelamos el tomate y lo cortamos en cuartos, así como la berenjena, las patatas y una cebolleta (las otras cuatro las reservamos para más tarde). El calabacín y la calabaza pelados y partidos también por la mitad.

3.- En la cacerola con las carnes y la cebolla, echamos los garbanzos, sal, pimienta, unas hebras de azafrán, 2 pizcas de canela, y 2 cucharadas de ras el hanout (depende de lo fuerte que esté y depende del gusto. A mí me gusta que se note bastante). Añadimos agua hasta llenar casi la cacerola y llevamos a ebullición.

4.- Cuando empiece a hervir le añadimos las verduras y la patata excepto el calabacín y la calabaza.

5.- Al cabo de 30 minutos probamos, rectificamos de sal si es necesario, y echamos el calabacín y la calabaza. Dejamos que se cocine a fuego suave durante al menos 1 hora más. Las verduras tienen que quedar muy tiernas y la carne suelta del hueso. En el último momento añadimos las ciruelas para que no se deshagan demasiado.

Mientras se cocina lo anterior, preparamos el aderezo de cebolletas, pasas y almendras.

1.- Cortamos las cuatro cebolletas restantes por la mitad y después en rodajitas muy finas.

2.- Cubrimos el fondo de una sartén con aceite de oliva virgen, y cuando esté caliente echamos las cebolletas. Bajamos el fuego y dejamos que las cebolletas se vayan confitando muy poco a poco, sin que se quemen, removiendo con una espátula de madera.

3.- Cuando están totalmente transparentes, añadimos las pasas , las almendras y una cucharada de ras el hanout. Dejamos que se siga haciendo a temperatura muy baja, hasta que las cebolletas estén caramelizadas, las pasas hinchadas y las almendras doradas.

Preparamos la sémola:

1.-Medimos el volumen que ocupa la sémola, para echar ese mismo volumen de caldo. La disponemos en una ensaladera con la sal y la nuez de mantequilla.

2.Añadimos el caldo hirviendo de las verduras y las carnes. Lo tapamos y dejamos que se absorba.

3.-Removemos con un tenedor, para que se suelte bien el grano.

Por último presentamos por un lado las carnes con los garbanzos, en otra fuente las verduras y la sémola, o bien la sémola totalmente aparte, y en otro recipiente la preparación de cebolletas, almendras y pasas.

Cada comensal se sirve según su gusto y su apetito: un lecho de sémola, unas verduras, carne o no, caldo para regarlo todo un poquito… y mucho apetito.

Muchas veces preparo este cuscus solamente con pollo, e incluso nada más que con las verduras, y está igual de bueno.

No me resisto a contar una curiosidad que he encontrado: en castellano antiguo al cuscus se le llamaba alcuzcuz y era muy conocido y consumido en Al Andalus. En la primera parte del Quijote, en el capítulo nueve, se hace una referencia al mismo, cuando el narrador paga con “dos arrobas de pasas y dos fanegas de trigo” (ingredientes principales del alcuzcuz) a un morisco por sus servicios como traductor de un manuscrito que encuentra y que habla del propio Quijote. Y que conste que esto no lo digo yo y me lo invento, y si no que se lo pregunten al miembro de la RAE Francisco Rico, catedrático de Literatura Hispánica Medieval (es él quien lo dice, mi pobre imaginación no daría para tanto).

¡Hasta pronto y no dejéis de cocinar todo lo que os gusta!

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13 thoughts on “Ras el Hanout III. Cuscus con siete verduras

  1. Pues la verdad, si te soy sincera, nunca he probado el cuscus. He estado tentada de comprar un paquete en el supermercado y experimentar, pero chica, yo voy a lo seguro y de momento, hasta que no lo haya probado en otro sitio no me atrevo a hacerlos, porque tampoco no sé de recetas para ello. Varias personas de mi entorno lo han probado y les encanta. Tendré que hacerlo y esta receta tuya tiene muy buena pinta.
    Al final voy a tener que probar el ras el hanout porque pones unas recetas…. Mmmmm, que hambre y aún son las 8:33 y acabo de desayunar… Bueno, a ver qué pasa. Luego me paso otra vez para volver a olfatear este plato… Mmmm, hasta luego!!

  2. Hola Sonia, soy yo otra vez, la del tomate, jejejje.. Es que estoy a dieta chica… Pasate por mi blog que tengo algo para ti… Hasta luego!!

  3. Es un verdadero placer Sonia el pasar por tu blog, y en cuanto que podemos te enlazaremos en nuestro blog.

    Respecto al cuscus, la verdad es que has realizado una presentación magnífica, además una buena comparativa con el cocido, y lo importante de una comida, es con el amor que se hace y vemos que tu lo haces estupendamente. Lástima que contenga gluten.

    Besotes, y buen caminar.

    Ana y Víctor.

  4. No he tenido el placer de comerlo nunca y nadie me ha enseñado a cocinarlo pero llegaste tú y todo está resuelto, cualquier día lo pruebo. Tus fotos preciosas, tienen un toque de misterio, no te rías, es verdad, me gustan. Y tu relato final, tan humilde, qué graciosa eres!!!
    Un abrazo a esos medio franceses que tienen una madre entregada.
    He estado pensando que igual tu hermano, al ser hombre y no tener problema con los estrógenos, no le afecta el consumo de soja. Cada caso es un mundo, tenedlo en cuenta.
    Ana

  5. Esther,
    ¡Que bueno verte por aquí! Miraré lo del Van Houten por internet, a ver si lo encuentro. Gracias y sigue con tus obras de arte.

    María José,
    gracias por todo y como siempre un placer intercambiar comentarios contigo. Pruébalo, sobre todo con un té con hierbabuena. Un beso grande

    Ana y Víctor,
    Lo que es un placer es que esteis por aquí. Gracias por todo lo que me decís. Os he puesto en mi lista de blogs para seguir yendo a veros. Besos, y la próxima sin gluten.

    Ana,
    He encontrado una maquina para hacer leche de soja, pero me han dicho que sirve también para cereales o frutos secos. He encontrado también un libro que se llama “Las leches vegetales” que parece muy interesante. Ya te contaré. Gracias por todo. Ah! y lo del misterio de las fotos, no me extraña, ¡si no había luz! Un beso grande

  6. Hola Sonia, gracias por tu visita y felicitaciones por tu blog, mañana lo recorreré con tiempo.
    Ese cus-cus se ve super apetitoso!!!

  7. Nada, a practicar, ya verás cuánto dinero ganan con la leche que nos venden, no tiene nada que ver con la que tú harás. Yo suelo hacerme el té y como resulta tan amargo, me lo toco con un poquito de leche de almendra o de avena y está divino. Prueba a hacer leche de piñones y ya me contarás, cara pero un lujo y no te la venden en ningún lado. Ese libro que dices me suena, debe estar muy bien y te dará muchas ideas.
    Lo de las fotos no es porque no hubiera luz. Hay fotos en las que se ve que no había luz, que están hechas de noche. A las tuyas les encuentro una mezcla de luces intensa por un lado y ténue por otro, una combinación misteriosa ya te digo, y me gustan. Que lo sepas.
    Un abrazo.

  8. Bien, yo también entono el “mea culpa” por no haber probado nunca el cus-cus, aunque tengo una preciosa caja azul esperando en un armario de mi cocina. Menudo plato tan completo y laborioso, pero está tan bien explicado que debe ser imposible que salga mal. Un saludo y gracias por visitar mi blog aunque ahora lo tengo abandonadito a ver si cojo fuerzas de nuevo y vuelvo a retomarlo.

  9. Hola, acabo de descubrir este blog en el blog de Mar de todo caserito y me ha gustado mucho!
    Hace poco hicimos con Pierre(tambien comparto mi vida con un frances) un cuscus, la receta me la dio su mama y es realmente muy buena!

    te mando un abrazo y que pases un lindo fin de semana!

    andrea

  10. Hola!!
    Hace tiempo prové de hacer el cus-cus pero me salió fatal.
    Lo intentaré de nuevo con tu receta a ver q tal…

  11. HOla, curioseando por tu blog he caido en esta receta del cuscus, plato que me encanta y que para mi es ‘feelgood food’ desde que lo conozco.Un plato tan sensual: no solo es bonito de ver y huele maravillosamente perfumado: es que el tacto de la semola es una caricia. Vamos, que si no existiera habria que inventarlo
    Maria C.

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