“Paratos”

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A mi contrario le apasiona pasearse por los grandes almacenes de tecnología e informática. Una pasión como otra cualquiera.

Bueno, a mi contrario y a mis tres hijos. Me pregunto que éxito espectacular tendría el comercio que lograra aunar tecnología, fútbol y coches. Todo en uno. Para mi desgracia, seguramente, marido e hijos olvidarían qué existe un mundo fuera. Y si a eso le añadiesen vendedoras guapas, seguro que mis dos hijos adolescentes hasta olvidaban el nombre de su madre. (Hijos, no marido… ¡Qué bonita es la ignorancia!)

Mayo con fechas

¿Qué puedo hacer? Ellos son así. Y como a la fuerza ahorcan, he terminado por disfrutar yo también del paseo entre estanterías de ordenadores, cámaras de fotos y otros chismes de cuya jerga no estoy al corriente. Pero al final, y como un imán, siempre termino, yo sóla, en la parte dedicada a los electrodomésticos de cocina, verdaderos reyes de mi corazón. Adoro los aparatos de cocina, me apasionan. ¿Qué puedo hacer? Yo soy así.

Hace unas semanas, recibí una invitación para disfrutar en primicia de un nuevo electrodoméstico de Moulinex. Un rallador y cortador eléctrico que permite realizar estas labores muchas veces pesadas y largas, de forma sencilla, y directamente al plato. Tenía que probarlo. ¿Cómo renunciar a un nuevo aparato, el cual podría disfrutar antes que la mayoría del resto de los mortales?

fresh_express

Cuando lo recibí y saqué de la caja, me sorprendió su apariencia compacta y moderna. No es un aparato excesivamente grande, pero si más sólido de lo que me esperaba. Por otra parte me gustó su diseño alegre y lleno de color, lo cual es otra de sus ventajas. Consta de 5 conos con diferentes funciones de rallado y cortado, y cada una de ellas corresponde a un color diferente. Dichos conos pueden guardarse de manera cómoda junto con el cuerpo del aparato.

Collage Moulinex

Hasta ahí, todo lo suficientemente bien para alegrarme de buscarle un sitio en mi cocina. Quedaba la prueba más importante, la de su uso. Y llegado este punto tengo que hacer una confesión importante: nací torpe y moriré torpe. Mis manos no quieren colaborar muchas veces conmigo, y mucho menos cuando se trata de la manipulación de cualquier objeto que implique el uso de botones, cables o lucecitas varias (por no tener, no tengo ni carnet de conducir). En cambio me resultó bastante fácil ajustar los conos en su sitio, enchufar el nuevo invento y darle al botón para comenzar a ver que rallaba mis zanahorias perfectamente, y con el grosor adecuado. Pude cortar el repollo ahorrando un montón de tiempo, y sin que corrieran peligro mis dedos (que sólo tengo diez en las manos y los aprecio un poco). Conclusión: me ha gustado de verdad.

"Mi nuevo parato"

Agradezco muchísimo a Moulinex el regalo y estoy segura de que me será de gran utilidad en la cocina. No hablaría de ello si no fuera así.

Y para muestra un botón. Me encanta la siguiente ensalada, a la que recurro a menudo porque en mi casa ha pasado a ser un clásico. Siempre he rallado y cortado las verduras “a mano”. Creo que a partir de ahora lo haré con mi nuevo y flamante “PARATO”.

COLESLAW (o Ensalada de Col)

Coleslaw

El éxito de esta ensalada depende definitivamente de un mínimo número de secretos. A saber:

Por supuesto, y en primer lugar, la calidad de los ingredientes. Resulta obvio, y es válido para cualquier plato.

El uso de las semillas de hinojo. Me acuso a mi misma de prescindir de algún ingrediente que no tengo cuando sigo una receta y quedarme tan ancha. En ésta ensalada el éxito de la misma viene asegurado por las semillas de hinojo, que le aportan su peculiar sabor.

Las verduras, tanto la zanahoria como la col, deben rallarse lo más finas posible y del tamaño de un bocado. Nada de largas y gruesas tiras de col. El trabajo es mayor de esta manera, pero muchísimo más agradable. Hasta ahora cortaba finas tiras de col con un cuchillo muy afilado.

El reposo de la ensalada para armonizar sabores. Fundamental. Es necesario prever la realización de la ensalada con un mínimo de 2 horas.

Y por fin, la receta:

Ingredientes:

4 tazas de repollo rallado

1 taza de zanahoria rallada

1/2 cucharadita de semillas de hinojo

1/2 taza de mayonesa

1 cucharada de vinagre de sidra

1 cucharadita de azúcar

sal al gusto

1.- Rallamos las verduras lo más finas posible, y del tamaño de un bocado. Las cantidades que aparecen en los ingredientes son orientativas. Podemos añadir una taza de zanahoria, y poner una menos de col. Al gusto.

2.- En un bol grande mezclamos la mayonesa con el vinagre, azúcar, sal y semillas de hinojo. Añadimos la salsa a las verduras anteriormente preparadas.

3.- Mezclamos bien, cubrimos y dejamos reposar en la nevera durante al menos 2 horas.

4.- Servimos y disfrutamos alegremente esperando a que, de una vez, llegue la primavera.

Imprimir la receta: Coleslaw

Por cierto, si queréis imprimir la hoja del calendario correspondiente al mes de mayo, podéis hacerlo pinchando en Mayo

Una judía en Millennium Park

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Haré una confesión. Aún a riesgo de que a partir de ahora se pueda dudar de mi salud mental.  Siento una pasión irrefrenable por los objetos de formas redondeadas, ya sean metálicos o de cristal.

Reflejo

Pongamos un ejemplo: entro en una tienda o en una casa ajena, localizo con la vista un pisapapeles de cristal y se dispara la alarma. Mi mente me ordena calma, mi cuerpo ignora impunemente a mi mente, mi mente se resiste, lucha, forcejea… pero el pisapapeles acaba entre mis manos y finalmente mi débil mente se rinde ante la evidencia del placer que me produce su superficie lisa, suave, fría y tersa… Lo dicho: algún día perdí un tornillo y me quedé así.

Esa es la razón por la cual, la primera vez que mis ojos se posaron sobre la tremenda escultura que los habitantes de Chicago apodan “The Bean” (“La Judía”), mis manos le juraron amor eterno. Y hasta hoy.

Collage Chicago

110 toneladas de metal pacientemente pulido que se encuentran en el Millennium Park (o Parque del Milenio, aunque fuese inaugurado cuatro años más tarde del cambio de año-siglo-milenio) situado en el downtwon de la ciudad de Chicago.

110 toneladas arropadas por el Pabellón Jay Pritzker, de lazos metálicos volando al viento, ideados por la imaginación del arquitecto Frank Gehry (el mismo que el de el museo Guggenheim en Bilbao), por el Art Institute, cuajado de innumerables obras de arte, y por las fuentes-escultura del español Jaume Plensa, todo un orgullo.

Collage Chicago 3
110 toneladas de metal, las cuales pude acariciar hace unos días mientras paseaba en una más que agradable mañana a 1 grado bajo cero, mientras el sol se reflejaba en la nieve (sería de cobardes decir que esa temperatura en Chicago no es agradable).

Collage Chicago 2

110 toneladas que me hacen sonreir al verme como en un espejo de feria, mientras cámara en mano fotografío sin parar el reflejo de los edificios próximos, y me recuerdan lo que ya cantaba Frank Sinatra: “Chicago is my kind of town”, si señor, Chicago es mi tipo de ciudad.

Chicago

Muy típico, profundamente USA, para hoy un “tuna sandwich” o sandwich de atún, cuya receta agradezco infinitamente a mi compañera y amiga Elena. Ni en “Estar dos Unidos” los he comido mejores.

TUNA SANDWICH

TUNA SANDWICH
Ingredientes:

2 ramas de apio

1 trozo de cebolleta (al gusto)

1 huevo cocido

250 gr de atún en aceite de oliva

2 cucharadas de mayonesa

sal y pimienta

1.- Quitamos las hebras del apio, lo lavamos bien, y picamos muy fino. Lavamos la cebolleta, y la picamos del mismo tamaño que el apio. Reservamos.

2.- Escurrimos el atún, y lo desmigamos. Picamos el huevo cocido.

3.- En un bol mezclamos los ingredientes anteriores, les añadimos la mayonesa, salpimentamos y mezclamos bien.

4.- Montamos el sandwich en pan tostado, añadimos unas hojas de lechuga fresca, y untamos con la mezcla anterior generosamente.

5.- Disfrutamos.

Imprimir la receta: Tuna sandwich

Patios, más patios y todavía más patios cordobeses

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15 de mayo, el sol cae a plomo sobre las calles empedradas de Córdoba, sudamos a chorros, y me prometo a mi misma que sólo vendré aquí en invierno. Sendas ampollas en los pies (por no hablar de que ya voy por la quinta torcedura de tobillo) me recuerdan machaconamente que la próxima vez que visite esta ciudad use zapato plano ¿Qué  vayamos a ver patios? … Al menos estarán fresquitos.

Primer patio, y la belleza me corta la respiración.

De golpe olvido la mezquita, los calores, el alcázar, las ampollas, a Abderramán y hasta mi fecha de nacimiento. Baja la temperatura, la mirada se pierde en una infinidad de tiestos, colores y flores, escucho el rumor del agua de una fuente, y el olor me transporta a otro mundo más amable, más real. Contemplo con la boca abierta una de las imágenes más bellas que he visto: un patio cordobés engalanado para el festival y para la ocasión.

Me enamoran la alegría de las buganvillas, las gitanillas y los claveles, el olor del jazmín y los naranjos, y los colores que se graban a fuego en la pupila. Cautiva este espectáculo de la naturaleza y la paciencia y dedicación del ser humano (¿Pero cómo hacen estas buenas gentes para mantener este vergel, si a mi se me mueren hasta los cactus?)
Un té con hierbabuena delante de un narguile y les pido a mis dedicados guías y amigos más patios, más. Más paraíso terrenal.

El patio cordobés define a esta ciudad tanto como la ciudad determina el origen del patio. Con el calor y la sequedad, a los diferentes pueblos que por aquí pasaron no les quedó más remedio que buscar un poco de frescor en las fuentes, los pozos que recogían el agua de lluvia y la vida alrededor de las plantas. Y desde el año 1918 el ayuntamiento viene celebrando este festival de patios cada mes de mayo.

Y como no sólo de espíritu vive el hombre (la mujer un poco más, pero aún así), no podía faltar un buen homenaje gastronómico para el estómago: una media con tomate y jamón en la Corredera, salmorejo cordobés, berenjenas con miel y ventresca de atún confitada en “La Cuchara de San Lorenzo” ¡Dios mío! ¿Cuándo volvemos a Córdoba?

Un verdadero lujo: buenos amigos, belleza a raudales, y un salmorejo a un paso de la satisfacción más absoluta. Ahí va la receta, que seguramente se repetirá este verano en casa tantas veces como me acuerde de esta maravillosa ciudad.

SALMOREJO

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Ingredientes:
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4 tomates grandes maduros y “que sepan a tomate” o bien 8 pequeños
2 dientes de ajo
sal
100 gr de miga de pan (si es de molletes, tanto mejor)
agua
1/4 litro de aceite de oliva virgen extra
3 cucharadas soperas de vinagre de Jerez
2 huevos duros
jamón iberico cortado en tiritas finas (al gusto)

Podemos hacer el salmorejo con la batidora, o bien en la thermomix si se dispone de ella.

1.- Lavamos bien los tomates y los trituramos junto con la sal y los dientes de ajo, hasta conseguir un puré fino. Colamos bien, para evitar cualquier resto de piel.

2.- Empapamos la miga de pan con agua, y la escurrimos bien con las manos. Lo añadimos al puré de tomates y seguimos triturando con la batidora o thermomix. Añadimos el aceite de oliva en un chorro fino y poco a poco, sin parar la batidora o thermomix, exactamente igual que como haríamos en la realización de una mayonesa.

3.- Añadimos el vinagre y mezclamos con una cuchara. Debe quedar una especie de puré espeso, untuoso y con cuerpo, pero eso sí, “esponjoso”-

4.- Lo vertemos en un recipiente y guardamos en el frigorífico hasta que esté bien frio. Antes de servir, decoramos con huevo duro picado y tiritas finas de jamón. Podemos comerlo a cucharadas o sobre un buen pan.

Imprimir receta: Salmorejo

Miles de gracias a Gema, Manolo, Juanma y Javi, por ser unos anfitriones de primera y unos excelentes amigos. ¿Nos vemos pronto en Junio en Madrid?
Un beso y un abrazo muy especial a la “tita” de un ángel: Raquel.

Un hombre en la sombra…

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Martes, 24 de febrero de 2009

15h22

Luce un sol esplendoroso, el termostato de mi cocina marca 22 grados (sin calefacción). Debería estar fuera disfrutando de este maravilloso día, pero no. Estoy aquí. Sentado frente al ordenador, cumpliendo con la tarea que se me ha encomendado: escribir un post en un blog de cocina (Glups).

15h50

Las musas tardan en llegar. Por cierto, no soy Sonia, ni soy mujer, ni sé cocinar. A lo más que llego es a unos espaguetis o unos huevos fritos. Pero como soy hombre de palabra, voy a llevar a cabo mi misión. Vergüenza me da, viniendo de dónde vengo, no saber preparar ni escargots, ni bouillabaisse, y mucho menos la quiche lorraine. ¿Qué le vamos a hacer? Siempre he sido mejor comedor que cocinero.

16h00

Manos a la obra. Abro el frigorífico. Uuuuuuuuuuuh!!!! Sopla un viento interior cual playa normanda en una tarde de invierno. La crisis ha llegado incluso a la nevera. Localizo, no sin mucho esfuerzo, unos tomates solitarios. ¡Ya lo tengo! En honor a mi patria: Tomates à la Provençale.

TOMATES A LA PROVENZAL

Ingredientes:

4 tomates grandes o bien 8 pequeños (rojos y con sabor)
1 taza de pan rallado
3 dientes de ajo
1/4 de taza de perejil fresco picado
4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
hierbas variadas a nuestro gusto, una pizca de cada: romero, tomillo, albahaca, orégano, semillas de hinojo (en la Provenza francesa utilizan incluso lavanda)
sal y pimienta negra

1.- Precalentamos el horno a 170 grados. Lavamos los tomates y los cortamos por la mitad. Los vaciamos ligeramente de semillas. Pincelamos con un poco de aceite de oliva una fuente de horno, y colocamos en ella los tomates.

2.- En un recipiente aparte mezclamos el pan rallado, los dientes de ajo muy picaditos, el perejil, las hierbas, y el aceite de oliva.

3.- Salpimentamos los tomates, y los iremos rellenando con la mezcla anterior. Llevamos la fuente al horno, y los horneamos durante 20 minutos. Deben quedar tiernos y con una corteza crujiente.

4.- Una vez servidos podemos, si nos gusta, espolvorearlos con queso parmesano rallado, y unas gotitas más de aceite de oliva. Son deliciosos acompañando un pescado, o bien como primer plato con una rodaja de un buen pan casero.

Imprimir la receta: Tomates a la provenzal

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17h00

¡Por fin he terminado! ¿A que no están tan mal? Lo que ella no sabe es que un día de éstos la pongo a escribir en el rincón tecnológico. Quien ríe el último ríe mejor.

(P.D. 1: He de ser sincero, aunque sólo sea esta vez. El post lo he escrito yo, pero los tomates los hizo ella antes de irse a destinos lejanos. Mi único cometido era escribir, pero quién se resiste a impresionar, aunque sólo sea un poquito, al personal).

(P.D. 2: Para descubrir la identidad del hombre en la sombra, pasa el cursor sobre la primera foto).

Visiblemente, amiga.

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Lo confieso. Mea culpa. Me encanta la Navidad.

La Navidad, y lo que conlleva. Festivales escolares, decorar el árbol y la casa, los niños de San Ildefonso gorjeando por la tele, mañanas y tardes maratonianas para preparar las comidas familiares, el anual sofoco con las uvas, el pop de las botellas al destaparse, la suposición de que se debe respirar amor y concordia (sí, también eso), y más que nada…. los regalos.

Esto año contaba con un atractivo más: el regalo de la amiga invisible, que Bea (supongo que en un brote de locura) organizó. Gracias compañera.

Mi regalo fue llegando por etapas, y no lo lamento en absoluto. El suspense y la emoción han sido más duraderos. Mi amiga invisible: mi queridísima Mar, de “Todo caserito”, a la cual nunca terminaré de agradecer su dedicación y su interés por encontrar ciertas cosas sobre las cuales le he estado dando la lata desde que la conocí. Si no conocéis su blog, os recomiendo encarecidamente que lo visitéis, es un derroche de maestría y buen hacer. Un lujo. Mar: miles de gracias.

Os presento mis regalos, con los cuales he empezado ya a trabajar:
Un trapito y un agarrador para el horno muy navideños, una preciosa panerita de tela, una espátula de madera, y mis favoritos: un molde para hacer pasta rellena (me quema en las manos, y no veo la hora de empezar a utilizarlo), unos preciosos moldes para hacer estrellas de diferentes tamaños y una revista con varios riquísimos dulces (uno de ellos  los “churrinches” ¡Con lo pesada que me puse preguntándole la receta!) Gracias Mar. Compañera bloguera y amiga de allende los mares. Gracias.

Este será el primer plato para mi cena de Nochebuena. Preparo normalmente costrones de pan tostados en el horno para acompañar las cremas de este tipo, pero ¿Por qué no utilizar los moldecitos más pequeños de estrellas (de Mar) con un rico hojaldre? Es Navidad ¡Qué abunden las estrellas!

CREMA DE ALMENDRAS Y CEBOLLITAS FRANCESAS CON AZAFRÁN

Ingredientes:

6 cucharadas de aceite de oliva
700 gr de cebollitas francesas
2 dientes de ajo pequeños
2 pizcas grandes de azafrán
200 gr de almendras crudas
1 litro y 1/2 de un buen caldo casero de verduras o pollo
3 cucharadas de jerez
sal y pimienta
hojaldre

1.- En una cacerola grande ponemos el aceite de oliva a calentar, echamos las cebollitas peladas y cortadas en rodajitas, y el ajo pelado y picado. A fuego lento dejamos que se ablanden y se doren ligeramente. Unos 15 o 20 minutos.

2.- Mientras tanto tostamos las almendras en el horno, hasta que estén ligeramente doradas. A continuación las reducimos a un polvo fino con la thermomix o con un molinillo de café.

3.- Añadimos el azafrán y el polvo de almendras a la mezcla de cebollas y ajo. Dejamos dorar unos 3 minutos y vertemos el caldo y el jerez. (Podemos echar más o menos jerez según nuestro gusto) Salpimentamos, y llevamos a ebullición. Bajamos el fuego, y dejamos que hierva muy despacito durante 10 minutos más.

4.- Con la batidora o la thermomix reducimos a un puré bastante fino nuestra crema y reservamos hasta preparar las estrellas de hojaldre. Si queremos podemos añadir un chorrito de nata líquida.

5.- Para las estrellas de hojaldre:
Precalentamos el horno a 200 grados. Extendemos la masa de hojaldre, y con un molde de galletas vamos cortando las estrellas. 5 estrellas por plato sería una buena cantidad, pero no dudéis en preparar más, por si las moscas.
Batimos un huevo y pintamos la superficie de las estrellas con él. Metemos en el horno, y reducimos la temperatura hasta 180 grados. Vigilamos las estrellas hasta que estén doradas.

El resto es coser y cantar. Decoramos nuestra crema con estrellas, con almendras fileteadas, con un poquito de azafrán… al gusto.

Imprimir la receta: Crema de almendras y cebollitas francesas con azafrán

¡Feliz Navidad a todos! Con mucho, mucho cariño….

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