San Valentín con retraso

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Ups!!! Creo que voy “pelín” retrasada.

¿Importa? ¡Pues eso!

Feliz San Valentín

Un postre romántico, sencillo hasta el extremo, y deliciosamente perfecto para coronar una cena especial.

COPAS DE MASCARPONE Y BAILEYS CON CORAZÓN DE CHOCOLATE

Copas con corazones

Para dos copitas:

Ingredientes:

100 ml de nata líquida.

2 cucharadas soperas de queso mascarpone.

2 cucharadas soperas de Baileys.

100 gr de chocolate negro.

1.- Batimos la nata líquida junto con el mascarpone. Añadimos el Baileys y lo incorporamos bien. Reservamos la crema.

2.- Fundimos el chocolate en el microondas con cuidado de no quemarlo.

3.- Para montar la copa, la rellenamos con una capa de crema de mascarpone, una capa de chocolate fundido, y una capa más de mascarpone.

4.- Con un palillo mezclamos ligeramente dando vueltas. Metemos en el frigorífico durante al menos una hora.

5.- Decoramos con corazones de chocolate, para los cuales necesitamos más chocolate negro fundido que pondremos en una manga con boquilla fina, o en este caso, como yo hice, en un “biberón” para salsas.

CORAZONES

Dibujamos el contorno de unos corazones con el chocolate. Lo haremos sobre papel de horno o sobre un tapete de silicona antiadherente (silpat). Rellenamos haciendo dibujos con más chocolate.

Corazones choco

Dejamos enfriar. Cuando los corazones están duros, los levantamos con una espátula con mucho cuidado. Reservamos y decoramos las copas.

Imprimir la receta:  Copas de mascarpone y Baileys con corazón de chocolate

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La Pila

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Mañana es mi cumpleaños.

¡Ja! Si alguien cree que lo digo con una sonrisa en los labios, está totalmente equivocado. Me repatea los hígados.

Cuando llegué a esa edad en la que una mujer deja de ser ......añera, para pasar a ser ......ona, al comentarle a una amiga mi profunda desazón, intentando consolarme, me dijo: “Lo sé, es como si empezara la cara B del disco” ¡¡¡¡.........!!!!!! ¿Quién quiere enemigos cuando se tienen amigos así? La hubiera retorcido el pescuezo en ese mismo momento.

Es francamente decepcionante. En el interior de mi cabeza lo es. ¿Cómo puede no serlo si me siento infinitamente más joven por dentro, de lo que mi carnet de identidad deja al descubierto? Veamos, ¿Qué pensaría cualquiera de alguien que baja las cuestas brincando ante la vergüenza de sus hijos, o que da volteretas en las camas de los hoteles por miedo a que un día se le pueda olvidar cómo se hacía? De acuerdo, lo sé. Que tiene 10 años, o que está definitivamente majareta.

Y para añadirle leña al fuego, el cuerpo no responde igual. Siempre me he vanagloriado de mi vista de lince, aguda, clara, de ojos como catalejos (no por lo saltones, sino por la larga distancia a la que era capaz de leer). Era, era... Hace un tiempo noté que necesitaba mover hacia delante y hacia atrás los libros para enfocar como es debido y comenzar la lectura. Vista cansada dice el oftalmólogo. La pila, dice mi querida tía.

Sonia, eso es la pila.

¿Cómo que la pila, tía? ¿Te refieres a la falta de energía?

No, corazón. A la PILA de años que tienes encima...

Bomba de chocolate. No para celebrar que mañana tengo uno más, sino para ahogar las penas en este poderoso manjar.

(Por cierto, más abajo hay un regalo para el que lo quiera)

BOMBA DE CHOCOLATE

Sencilla dónde las haya, esta receta sólo tiene un secreto, procurar que el film transparente con el que recubriremos el bol o boles de cristal quede lo más liso posible.

Ingredientes:

Para un bol grande , o 5 pequeños:

300 gr de chocolate negro

90 gr de mantequilla

3 yemas de huevo

40 gr de azúcar glas

350 ml de nata líquida con un 30% mínimo de materia grasa

1.- En el microondas, y poco a poco, fundimos el chocolate cortado en pedazos junto con la mantequilla. Con cuidado de que no se queme.

2.- Añadimos el azúcar glas a las yemas, y las batimos hasta que la mezcla resulte de color claro.

3.- Una vez que el chocolate se ha enfriado, añadimos la mezcla de yemas y azúcar y batimos bien.

4.- Echamos la nata en la mezcla resultante, y mezclamos con cuidado hasta que incorporarla.

5.- Recubrimos por dentro un bol grande, o boles pequeños de vidrio con film transparente. Lo alisamos lo mejor posible, para que no queden arrugas. Vertemos la crema obtenida y dejamos que se enfríe completamente en el frigorífico, al menos durante 4 horas.

6.- Sacamos del frigorífico, volcamos la bomba sobre un plato o platos individuales, retiramos el film transparente y espolvoreamos con cacao amargo.

Imprimir receta:  Bomba de chocolate

Y ahora el regalo para todo el que pase por aquí, y no me recuerde lo del cumpleaños. La próxima hoja del calendario. Febrero.

Al mes que viene, la de marzo.

Se puede imprimir pinchando aquí.

“Creí que era una aventura, y en realidad era la vida” J. Conrad.

Ya sé hacer fondant. O casi…

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Heme aquí.

De nuevo.

Sola frente a montones de azúcar glas y nubes de colores.

Mi hijo pequeño se declara en huelga (cual azafata de compañía aérea) y se niega a separar más nubecitas en dos montones. Alega que cada vez le planto más nubecitas delante, que no le dejo comerse ni un mísero cachito, y que encima su paga mensual de 2 euros lleva congelada más de cuatro años. Se me rebela el personal.

Echo de menos esa salivilla que dejaba al chuparse los deditos, pero debo reponerme y busco inmediatamente una solución: nubecitas exclusivamente blancas. ¿Dónde encontrarlas? Aquí, aquí y aquí.

A continuación me dispongo a relatar el método por el cual yo (y eso quiere decir que no es el único, ni posiblemente el mejor, ni probablemente el más adecuado) humilde aprendiz de fondantera (que me suena a algo muy redondo, que es como me voy a poner a este paso con tanto chute de azúcar) consigo (¡alabado sea el cielo!) un resultado bastante bueno y aceptable preparando fondant de nubes para la decoración repostera.

Mi familia, con ojos desorbitados y echándose las manos a la cabeza exclama: ¡Por Dios! ¿Otra vez vamos a comer tartas de flores? Pues sí, y al huelguista, doble ración.

Las fotos que aquí aparecen corresponden a una tarta de limón, la cual decoré con flores blancas y amarillas. La acidez del limón contrarrestaba perfectamente el dulzor del fondant. La segunda es una tarta “Red Velvet” . De color profundamente rojo en su interior quedó preciosa al cortarla y contrastar con el blanco de la cubierta.

FONDANT DE NUBES

Ingredientes y utensilios necesarios para 1 kg de fondant:

500 gr de nubes blancas

1000 gr de azúcar glas industrial

agua

margarina

1 bol grande apto para microondas

1 ensaladera

1 paleta de plástico duro

1.- Cortamos las nubes en cubitos, lo que facilitara su posterior fundido. Engrasamos con margarina el interior de un bol grande y echamos dentro las nubes.

2.- Nos mojamos las manos con agua corriente, las sacudimos un poco para evitar el exceso de agua, y revolvemos las nubes con ellas para que se humedezcan homogéneamente.

3.- En la ensaladera formamos un pozo con el azúcar glas. Es importante que el peso del azúcar sea el doble que el de las nubes. Ya lo tenemos preparado para recibir las nubes que fundiremos a continuación.

4.- Metemos el bol con las nubes en el microondas a máxima potencia durante 10 segundos. Transcurrido el tiempo, sacamos las nubes y las revolvemos un poco con una cuchara. En este punto habrán comenzado a fundirse, pero no del todo. Volvemos a meterlas otros 10 segundos, y de nuevo con la cuchara comprobamos si están más fundidas. Si sólo quedan unos pocos trocitos por fundir, no es necesario que volvamos a meter el bol, ya que con el calor que guardan las nubes y revolviendo con la cuchara terminarán por hacerlo.

Lo importante de este punto es que se fundan las nubes con suavidad, y que no alcancen una temperatura tan alta que se quemen. Lo conseguiremos si lo hacemos poco a poco, en periodos de 10 segundos, y comprobando siempre el resultado.

5.- Vertemos la masa resultante de nubes sobre el pozo de azúcar glas. Con la paleta de plástico vamos incorporando con movimientos envolventes el azúcar dentro de las nubes fundidas. Siempre vamos recogiendo azúcar de los lados y lo “cortamos” dentro de la masa. Poco a poco.

6.- LLega un momento en el que la masa no admite más azúcar. Es ahora cuando debemos volcarla sobre la encimera previamente espolvoreada con azúcar glas para poder amasarla.

7.- Nos engrasamos bien las manos con margarina y amasamos. Volveremos a untarnos las manos de margarina siempre que la masa esté muy pegajosa. Continuamos amasando con paciencia hasta obtener una textura suave, homogénea y elástica. Nos llevará unos 6 minutos más o menos.

8.- Dejamos reposar el fondant en la nevera, envuelto en dos capas de film transparente, y dentro de una bolsa con cierre. Al día siguiente ya tenemos el fondant preparado para recibir los colorantes y comenzar a trabajarlo. Me recuerda a cuando era niña y jugaba a hacer comiditas con plastilina.

Hasta aquí el proceso de “fabricación” del fondant. Para mí, lo más divertido es diseñar la tarta, mezclar colores, cortar, crear y formar la decoración, montarla, hacer que además de bonita, esté rica, para luego contemplar todo el esfuerzo invertido en crear una pequeña pieza de algo que se acerque, al menos mínimamente, a la belleza.

El tiempo es oro

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Sé que muchos de los que visitáis este humilde espacio nada tenéis que ver con los blogs de cocina. Sé que otros muchos sí lo tenéis.

Sé que en cualquier caso, para cada uno de vosotros el tiempo es algo tan sumamente preciado y valioso como para mi, siempre quejándome de su carencia.

Sé que los que sois blogueros (del tipo que sea) conocéis las penurias (como no, también las satisfacciones) que esta actividad depara. Sin temor a exagerar, aseguraría que dedicamos muchas horas de nuestras vidas a ello. Y el tiempo, dicen por ahí, es oro.

Por lo tanto, lo que cada uno de nosotros haga con su poco tiempo libre, es oro para él, uno de sus bienes más preciados, y lo cuida con cariño y esmero, y quisiera verlo crecer, y prosperar, y llegar a buen puerto.

Canal Cocina organiza un concurso de blogs de cocina, al cual, no sé bajo que influencias del destino, nos hemos apuntado un grupo de 76 blogueros. No voy a pedir vuestro voto para mí, sino para que os toméis el tiempo de llegar a Canal Cocina si pincháis aquí, os registréis (si es que no lo estáis ya) y os déis una vuelta por la lista de blogs que allí estamos, y decidáis cual de ellos merece vuestro voto, y vuestro tiempo. Nos estaréis haciendo un fantástico regalo. Bueno, si no tenéis mucho tiempo, siempre podéis votarme a mi directamente y listo (soniaif,   www.aquesabenlasnubes.com).

Decía el escritor francés Marcel Jouhandeau, que “como no tenemos nada más precioso que el tiempo, no hay mayor generosidad que perderlo sin tenerlo en cuenta” .

Y un regalo por otro: el secreto mejor guardado de los mejores cocineros del mundo, que sólo unos pocos conocen, que nadie querría compartir, que hará que vuestros postres reluzcan más que el sol, como el oro, como el tiempo ...: “Cómo hacer avellanas caramelizadas” ( Por cierto, que también podríais encontrarlo en el libro “Cupcakes” de Martha Stewart, pero aquí ya está traducido y con mucho más cariño).

GOTAS DE AVELLANAS CARAMELIZADAS

Ingredientes y utensilios necesarios para una docena de avellanas:

Avellanas (es necesario prever más avellanas de las que nos van a hacer falta)

1 taza de azúcar

1/4 taza de agua

1 docena de brochetas de madera

1 cazo

1 termómetro para confituras y caramelo (no es absolutamente necesario, pero si práctico)

1 bol grande (en el que quepa el cazo) con hielos y agua

periódicos o papeles viejos

1 par de libros grandes y pesados

1.- Nos encomendamos al cielo o a lo que cada uno más le apetezca para que no se nos rompan muchas avellanas, para que no se nos queme el caramelo, para que nos dé tiempo a hacer todas las avellanas, etc... y nos ponemos manos a la obra.

2.- Necesitamos avellanas de la mejor calidad posible, y del tamaño que más nos convenga. Las descascarillamos con cuidado, y las reservamos. Se nos va a romper más de una, de ahí que tengamos más avellanas previstas de las que vamos a necesitar.

3.- Con cuidado insertamos en cada avellana una brocheta de madera. Con que la avellana se mantenga firme en la brocheta y no se caiga es suficiente. Reservamos.

4.- Tapizamos el suelo directamente debajo de la encimera de la cocina con papeles viejos (ahí va a caer el caramelo sobrante), y tenemos preparados dos libros grandes para sujetar las brochetas.

5.-Tenemos listo un bol grande con hielos y agua, que nos servirá para parar la cocción del caramelo. Preparamos el caramelo vertiendo en un cazo el azúcar y el agua, calentamos removiendo hasta que se disuelva, y una vez disuelto el azúcar dejamos de remover, bajamos la temperatura y vigilamos hasta conseguir un caramelo de color ámbar medio (en el termómetro debe marcar 148º centígrados o 300º fahrenheit). Retiramos del fuego y metemos por unos instantes el cazo en el baño de hielo y agua para detener la cocción.

6.- Dejamos reposar el caramelo hasta que espese un poquito (con 3 minutos más o menos es suficiente, unos 95º centígrados o 200º fahrenheit). Podemos probarlo metiendo la punta de un palillo dentro. Si al levantarla despacio un par de centímetros se forma un hilo, el caramelo está listo.

7.- Tomamos una avellana con su correspondiente brocheta, la sumergimos en el caramelo, la damos unas vueltas y la colocamos sobre la encimera sujeta por los libros, de tal forma que el hilo de caramelo que se va formando caiga sobre los periódicos. En la foto se puede ver claramente la manera de colocarlas. Seguimos caramelizando con el mismo método el resto de las brochetas. Si el caramelo se endurece en algún momento, basta con calentarlo un poquito a fuego suave.

8.- Pasados unos minutos, cuando el caramelo de las avellanas esté totalmente duro, retiramos con cuidado el palito, y cortamos el hilo de caramelo a la altura deseada.

Ya están listas para decorar lo que nos apetezca. Eso sí, deben consumirse el mismo día en el que las realizamos.

Imprimir la receta: Gotas de avellanas caramelizadas

Y de nuevo “El Principito”: “Se debe pedir a cada cual, lo que está a su alcance realizar” (Capítulo 10)

Mi vida tras el fondant

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Fondant: Utilizado normalmente para la decoración de tartas, el fondant, una vez realizado y estirado con el rodillo, cubre las mismas dotándolas de una capa suave y homogénea, para a continuación decorarlo con formas varias del mismo fondant u otras opciones dulces diferentes.

La siguiente historia es la crónica del descubrimiento de un nuevo estado de la materia adherente, chicloso y peligrosamente pegajoso, gracias al microondas y a las nubecitas de Mercadona.

Este es el relato de todo lo que NO debe hacerse al realizar fondant casero.

Todo comenzó al visitar en Madrid la feria Sugar09 y hablarme Bea de las maravillosas decoraciones de Peggy Porschen. Tras procesar mi cerebro dicha información, mi tranquilidad espiritual se vio sumamente afectada y decidí dedicarme de por vida, a partir de ese momento, al fondant. Esto fue lo que ocurrió:

1.- Tras pasar por caja y ante la cara de asombro de la cajera, sufro un ataque de caries y dos subidones de azúcar, ya que desembarco en mi cocina con 2500 gramos de azúcar glas y 1200 gramos de nubecitas de dos colores: rosa y blanco.

2.- Pongo a mi hijo pequeño, tijeras en mano, a cortar las susodichas nubecitas para separarlas en dos montones: rosa y blanco. Cada vez que corta, mi adorable hijo se chupa los deditos impregnados en azúcar. Ignoro si la saliva infantil afectará al resultado final.

3.- En un bol grande de cristal directamente echo las nubecitas de color rosa, aparto las blancas. Lo meto en el microondas. En algún sitio leí que era preferible tener cuidado con el tiempo de permanencia en el mismo, pero llego a la conclusión de que las matemáticas son una ciencia exacta y que lo mismo darán 6 periodos de 10 segundos que uno de 60. Las nubecitas, rosas, ignoran las leyes matemáticas, y cometo un error definitivo.

4.- Saco el bol. Aunque las miro con desconfianza, las muy ... conservan su forma. Solamente para confundirme.

5.- Echo el azúcar glas, meto una espátula de silicona dentro. Comienza mi calvario.

6.- Intento amalgamar aquella materia como puedo, pero no puedo. A partir de ese momento los acontecimientos se suceden a una velocidad vertiginosa: se pega al bol, se pega a la espátula, se pega a la primera mano que meto dentro. Levanto la espátula, aquello es infinitamente elástico. Mi hijo intenta meter una mano también, se lo impido, suelto la espátula, la dejo sobre un plato y se adhiere instantaneamente a él. Meto....la segunda mano.

7.- Ahora el bol, la materia y yo formamos un todo único e inseparable. Al comenzar a enfriarse se forman hilos y costrones de masa que me saltan a la cara y al pelo. Me como los que caen cerca de la boca, a los del pelo no llego.

8.- Intento verter la materia sobre la encimera. Ahora la encimera también forma parte del nuevo ser.

9.- Pido socorro a gritos, y tras un esfuerzo titánico consigo trasladar el conjunto (intentando que la encimera permanezca en su lugar) hasta debajo del grifo y dejo correr el agua caliente. Mis extremidades superiores quedan libres por fin. Me deshago, no sin cierta pena, de la nueva materia creada, la cual se va diluyendo bajo el agua...

10.- Nací cabezota, y la vida me enseñó a serlo aún más. Todavía conservo las nubecitas blancas... segundo intento...

Las fotos que ilustran este post corresponden a la maravillosa obra de la alemana Peggy Porschen. Gracias Bea por poder "desvirtualizarte" y enseñarme la obra de esta fantástica repostera.

Próxima entrega: "Ya sé hacer fondant"

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