Cupcakes en las nubes

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El día 29 del mes en curso hará un año que se incluyó por primera vez una receta de cupcakes en este blog. Desde entonces y hasta ahora la autora del mismo ha seguido investigando y probando nuevas recetas. Después de este tiempo se llegan a las siguientes conclusiones:

Si bien “cupcakes” no es una palabra castellana, no se me ocurre otra para designarlos. ¿Magdalenas? No, ni la masa, ni la filosofía del cupcake son las mismas. ¿Muffin? Idem de idem ¿Pastel en taza? (traducción literal de “cupcake”) ¿De veras? Ni de broma.
Por lo tanto, y por mi parte, seguiré llamándolos así hasta que surja un nombre mejor en español.

Los cupcakes son pequeños pasteles envueltos en papel rizado (¡o no!), cuyo objetivo es deleitar no sólo al que los come, sino al que los hace.

Son divertidos, fáciles de comer (con la manaza, nada de plato ni cubiertos) y para mayor gloria del cupcake no tienes que compartirlos con nadie. ¡Aleluya!

Cualquier receta de tarta o pastel, con un poco de imaginación, puede transformarse en cupcake. Y las combinaciones de base y cobertura son infinitas.

Todo ello para llegar al siguiente anuncio:

DURANTE EL VERANO DE 2009, ESTE BLOG SE DEDICARÁ ÚNICA Y EXCLUSIVAMENTE A LA REALIZACIÓN, RECETAS, MONTAJE Y DEGUSTACIÓN DE CUPCAKES. (¡¡Hala!!)

Y para que así conste, ahí va la primera receta de la serie:

CUPCAKES DE FRUTOS ROJOS Y MASCARPONE

Ingredientes:

1 y 1/2 tazas de harina
1 cucharadita de levadura en polvo
1 pizca de sal
100 gr de mantequilla a temperatura ambiente
1 taza de azúcar
1 huevo + 2 claras
1/4 taza de leche
1/3 taza de puré de frutos rojos
1 cucharadita de extracto de vainilla

Para la cobertura:

125 gr de mascarpone
3 cucharadas de puré de frutos rojos
1 cucharadita de extracto de vainilla
50 gr de azúcar glas (más o menos al gusto del consumidor)

1.- Precalentamos el horno a 170 grados. Disponemos los papelillos rizados en los moldes.

2.- Para el puré de frutos rojos:
Con la batidora o en la thermomix, trituramos muy fino diferentes frutos rojos. En este caso se han utilizado fresones, fresas del bosque y frambuesas. Debe quedar un puré fino , sin trocitos.

3.- En un bol tamizamos la harina junto con la levadura y la sal. Reservamos.

4.- Batimos la mantequilla a temperatura ambiente junto con la taza de azúcar el tiempo suficiente para que la mezcla quede ligera y esponjosa. Si se utilizan varillas eléctricas se tardarán unos 3 minutos. Vamos agregando los huevos y las claras uno a uno, y mezclamos bien.

5.- Por otra parte, en una taza, mezclamos la leche con el puré de frutos rojos y el extracto de vainilla. Reservamos.

6.- A la mezcla de huevos y mantequilla le vamos añadiendo poco a poco la mezcla de harina reservada, y a continuación la de la leche y los frutos rojos. Hay que incorporar bien los ingredientes, pero sin batir en exceso, para que la masa siga resultando esponjosa.

7.- Rellenamos hasta 3/4 de su capacidad cada uno de los papelillos rizados en los moldes. Horneamos durante 22 minutos aproximadamente. 10 minutos antes de que acabe el tiempo de horneado pinchamos en el centro de uno de los cupcakes para comprobar el punto de cocción. Una vez bien horneados sacamos el molde y dejamos reposar 5 minutos. Transcurrido este tiempo desmoldamos los cupcakes y dejamos enfriar sobre una rejilla. Reservamos.

Realización de la cobertura:

1.- En un bol batimos el queso mascarpone junto con el azúcar glas, el puré de frutos rojos, y la vainilla. Listo.

2.- Una vez los cupcakes estén totalmente fríos ¡¡totalmente!! con una pequeña espátula napamos cada uno de ellos con una generosa cantidad de la cobertura de mascarpone. Decoramos con rodajitas de fresón, o frambuesas.

Imprimir la receta: Cupcakes de frutos rojos y mascarpone

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Algunos consejos:

La decoración y cobertura de los cupcakes hay que realizarla poco antes de consumirlos. De un día para otro la fruta y el mascarpone se resecan.

No hay ningún problema si hacemos la base de los cupcakes y los congelamos. Antes de añadir la cobertura se descongelan y quedan perfectos.

La decoración de un cupcake es muy divertida, aunque exige paciencia y cuidado. Lo mejor es dejar que la imaginación trabaje.

No hace falta comerse una docena de una sentada. Un cupcake de vez en cuando no hace daño, y proporciona un inigualable placer. Los otros 11 son perfectos para compartir con los niños, los amigos de los niños, los compañeros de trabajo, los amigos golosos, la comunidad de vecinos. Vamos, que pensándolo bien, hasta cumplen una labor social.

Otras recetas de cupcakes:

Cupcakes Araña

Cupcakes de San Valentín

¡Disfrutadlo!

14 de febrero

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Cada 14 de febrero, las niñas del colegio Patrocinio de María, nos jugábamos el pellejo poniéndonos un lazo rojo en el pelo. Rojo, no azul. Eso era todo. Esa era nuestra manera de vivir San Valentín.

Para las monjas que nos educaban, los chicos con los que soñábamos no eran más que “chicotones con zaparrastros” (individuos de sexo masculino, de aproximadamente 14 o 15 años, que solían llevar zapatillas de deporte y potencialmente peligrosos para nuestra integridad física y moral. Sobre todo moral). Por eso, aquel signo de libertad acorde con la fecha, era toda una osadía. La asignatura de anatomía masculina quedaría relegada para más tarde. Fueron tiempos divertidos los del colegio.

En honor a aquellos días de sueños imposibles, encuentros frustrados y embeleso adolescente, en los que un lazo rojo era no solamente un símbolo de celebración, sino también de rebeldía, celebro el día de los enamorados. En honor a aquellos días, y a estos. No sea que se me enfade mi querido esposo.

Un desayuno en la cama, con estos cupcakes puede ser un buen comienzo. Son todo lo que debería ser un día como éste: dulces, tiernecitos, un corazón sorpresa y muuuuuuucho vicio (eso va por el chocolate…). De las calorías, ni hablamos, que hoy no toca.

CUPCAKES SAN VALENTÍN

Ingredientes para los cupcakes:

175 gr de mantequilla a temperatura ambiente
125 gr de azúcar
175 gr de harina
4 cucharadas de cacao sin azúcar (de la mejor calidad posible)
2 cucharaditas de levadura en polvo
4 huevos

Ingredientes para la decoración:

3 claras de huevo
90 gr de azúcar glas
1 cucharadita de licor de cassis (opcional)
1 pizca de cremor tártaro
24 frambuesas
1 tableta de chocolate fondant
1 cucharadita de aceite de girasol

1.- Precalentamos el horno a 170 grados. Colocamos las cápsulas de papel rizado en los moldes.

2.- En un bol grande batimos la mantequilla con el azúcar hasta obtener una mezcla cremosa y pálida. Añadimos los huevos uno a uno y seguimos batiendo.

3.- En otro bol mezclamos la harina con el cacao y la levadura. Tamizamos todo junto y añadimos a la mezcla anterior. Seguimos batiendo durante 2 o 3 minutos.

4.- Rellenamos cada una de las cápsulas hasta 3/4 de su capacidad y llevamos al horno durante unos 20 minutos. Transcurrido este tiempo sacamos del horno, dejamos reposar durante 5 minutos, y a continuación sacamos los cupcakes del molde y los dejamos enfriar sobre una rejilla.

5.- Prepararemos el merengue batiendo las claras de huevo con varillas eléctricas junto con una pizca de cremor tártaro. Sin dejar de batir vamos añadiendo el azúcar. Seguimos batiendo hasta que el merengue haya tomado cuerpo y tenga la consistencia adecuada. Añadimos el licor de cassis, y batimos para mezclarlo. Reservamos.

6.- En un bol troceamos el chocolate, añadimos una cucharadita de aceite de girasol, y lo llevamos al microondas para que se funda. Reservamos.

7.- Montamos la decoración de los cupcakes de la siguiente manera: sobre el cupcake “desnudo” colocamos una frambuesa. Sobre ésta, con una manga pastelera, hacemos un “sombrero” de merengue. Horneamos los cupcakes durante 5 minutos a 200 grados.  Una vez fríos, bañamos con el chocolate fundido, y coronamos con otra frambuesa.

Unas imágenes valen más que mil palabras:

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Cupcakes San Valentín from Sonia Martín on Vimeo.

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Imprimir receta: Cupcakes San Valentín

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¡Feliz día de los enamorados!

Libros de cocina

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101. Tengo 101 libros de cocina. Acabo de contarlos y me sorprende la coincidencia, pero así es. Desde pequeñitos tipo folleto (no por ello peores), a verdaderos mamotretos (no por ello aburridos). Algunos están adornados con manchas de colores (restos de experimentos culinarios) y algunos están casi nuevos (algún día los compré, y no sé por qué pasaron a formar parte del paisaje del mueble donde están guardados, sin más).

Seguramente algunos de vosotros os habéis ido alguna noche a la cama con un libro de recetas, igual que si de una magnífica novela se tratara. Y el que estaba a vuestro lado (si lo hubiera o hubiese) os ha mirado con los ojos desorbitados. O los habéis acariciado (a los libros, claro) mientras estaban guardados en la bolsa de la tienda donde los acababais de comprar, esperando con impaciencia infantil llegar a casa, para poder abrirlos y disfrutarlos en todo su esplendor.

Los libros son un tesoro y una de las herencias más importantes que podríamos dejar. Y esas pequeñas joyas que tal vez unos conozcamos y otros no, deberían ser del dominio público, al menos del de los que nos dedicamos con tanta pasión al mundo de la cocina.

Por esta razón me gustaría compartir con todo el que pase por aquí, esos libros de cocina que no siempre serán los mejores, ni los más espectaculares, pero sí los más queridos, los que marcaron nuestra forma de cocinar en algún momento, o simplemente en los que encontramos inspiración.

Podréis encontrar en el lateral del blog una foto con un libro de cocina “especial”. Intentaré cada semana incluir alguno nuevo, o más de uno. Y en el apartado “Páginas del blog” se irán sumando y podrán verse todos.

Y ahora… es cuando pido vuestra ayuda. Si os apetece, si os parece interesante, si os gusta la idea… sería estupendo que pudiéramos compartir también los vuestros. Me gustaría que el que quiera poner su granito de arena me mandara una foto de la portada de un libro de cocina que os parezca bueno o especial, junto con el nombre del libro, autor, editorial y año de edición, y un comentario sobre la razón o razones que os han llevado a elegir ese libro. Irán apareciendo en la página “Libro de la semana” junto con un enlace a vuestro blog (podéis mandarme vustras aportaciones aquí ). De ésta manera podremos disponer de un “archivo bibliográfico” con nuestros mejores libros.

Y como es “de bien nacidos el ser agradecido”, para daros las gracias me gustaría hacer un sorteo de un regalo entre los libros que vayan llegando. He pensado en dos ralladores (de distintos grosores) de una marca que no es fácil de encontrar en España y que os aseguro que es francamente sensacional (más de una vez me he pasado rallando un buen rato sólo por el placer de hacerlo). Dentro de dos meses espero que tengamos un buen número de referencias, y eso sí, confiad en que el sorteo será sin trampa ni cartón. A quien le toque se los mandaré con todo mi cariño.

Espero que os interese la idea. Confieso que me apasionan los libros, y estoy segura de que habrá verdaderos tesoros entre los vuestros.

Y no me voy sin dejar una receta sencilla, divertida y “de miedo”.

CUPCAKES ARAÑA

Ingredientes:

Para 24 arañitas (mini cupcakes) y todavía sobrará para hacer “la madre de todas las arañas”:

175 gr de mantequilla a temperatura ambiente
150 gr de azúcar glas
175 gr de harina
2 cucharadas de cacao en polvo sin azúcar
1 cucharadita de levadura en polvo
4 huevos
papelillos rizados de tamaño pequeño y de color oscuro

Para el disfraz de araña:

45 gr de mantequilla a temperatura ambiente
50 gr de azúcar glas
1 cucharada de leche
1 cucharadita de cacao en polvo sin azúcar
azúcar de color negro (se puede sustituir por granillo de chocolate)
caramelitos o gominolas de color rojo para los ojos
tiras de regaliz blandito para las patas

1.- Precalentamos el horno a 170 grados. Colocamos un papel rizado en cada uno de los moldes de mini cupcakes (si vuestros moldes son grandes no hay problema, solamente que las arañas serán de tamaño tropical).

2.- En un bol grande batimos la mantequilla con el azúcar glas hasta que quede esponjoso, seguimos batiendo y añadimos los huevos uno a uno, la harina, la levadura y por último el chocolate en polvo. Continuamos batiendo durante unos 2 o 3 minutos hasta lograr una masa suave.

3.- Con una cuchara vamos distribuyendo la masa en los moldes, con cuidado de que no llegue al borde, en cuyo caso al subir en el horno, se desbordaría y no quedarían redonditos, que es precisamente lo que buscamos. Horneamos durante 10 minutos. Dejamos unos minutos que se enfríen, y a continuación sacamos los cupcakes y enfriamos sobre una rejilla. Si tenemos más masa volvemos a repetir este último punto con lo que nos queda.

4.- Para el “disfraz”:
a.- En un bol batimos la mantequilla con el azúcar glas, la cucharada de leche y la cucharadita de cacao para realizar la cobertura.
b.- Una vez que los mini cupcakes estén fríos, vamos cubriendo la parte superior con una capita de la cobertura, y los rebozamos en el azúcar negro (o bien en el granillo de chocolate).
c.- Con un palillo realizamos 4 agujeritos a cada lado de la araña, en ellos iremos insertando trocitos de unos 5 cm de largo de tiras de regaliz blandito para hacer las patas. En la parte de arriba colocaremos dos gominolas o caramelitos rojos para los ojos.

Imprimir la receta:  Cupcakes Araña

De acuerdo, mis arañas sólo tienen 6 patas, no 8, pero tiene explicación. Mi adorable hijo mediano (mediano pero enorme, me saca una cabeza) cortaba patas de araña y resultó que comía a la misma velocidad que cortaba, y las pobres arañas sufrieron una mutación por la cual perdieron 2 patas cada una.

¡Qué os gusten!

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Cupcakes o lo que da de sí­ una magdalena

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Hace unos meses que vengo fijándome en la moda más in del momento, en cuanto a pastelería se refiere, tanto en los Estados Unidos como en otros países anglófonos. Tal vez sea porque dadas mis constantes idas y venidas, muchas veces soy más consciente de lo que pasa más allá del charco, que de lo que pasa a este lado del Atlántico (aparte de que todo lo que sea dulce me salta a los ojos como por arte de magia).

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Me refiero a los cupcakes. (Posiblemente alguien este pensando: “¡A buenas horas mangas verdes!”. Lo siento, ya avisé muchas veces que gracias al jet lag perenne que padezco, proceso la información más despacio que el resto de los humanos). No son ni más ni menos que las magdalenas de toda la vida (las de mojar en el café o en el vaso de leche chocolateada, de ese que no se disuelve bien y comes el polvillo a cucharadas, por no citar marcas) pero eso sí, con unas presentaciones, variedades y decoraciones absolutamente asombrosas. Ni que decir tiene que los hay bastante sencillos, clásicos, pero hay otros verdaderamente sorprendentes. Pequeñas obras del arte pastelero envueltas en papel rizado.
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En Estados Unidos son una auténtica locura. Las tiendas dedicadas única y exclusivamente a vender estas delicias proliferan por doquier (visitad por ejemplo Cupcakes on line, y pasaréis un rato entretenido). Blogs que se encargan de recetas, utensilios, accesorios, toda serie de gadgets al respecto (podéis empezar por Cupcakes take the cake y allí encontraréis unos cuantos enlaces interesantes). Revistas de gastronomía que les dedican artículos enteros. Programas televisivos de gran fama hablan de ello (las fotos que incluyo proceden de la página web del famosísimo espacio televisivo de Martha Stewart) No sigo mucho la tele, pero imaginad a Ana Rosa Quintana hablando de magdalenas. ¡Hasta anuncios publicitarios en los que los protagonistas son los cupcakes! (Aviso: lo siento, pero todos estos enlaces vienen en el lenguaje de Shakespeare).
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Son fáciles de hacer, fáciles de comer por su pequeño tamaño y una glotonería grande, fáciles de transportar (existen cajas especiales para ello), y fáciles de pagar, un cupcake te dura unos bocados de placer, al módico precio de dos dólares y medio más o menos (no llega a un euro y noventa céntimos). Incluso fáciles de enseñar, gracias a unos bonitos expositores que sólo sirven para eso, o para poner huevos duros muy bien colocaditos.
Y, por supuesto, podemos hacerlos en casa y pasarlo estupendamente. En mi caso ha sido una auténtica gozada poner mis magdalenitas sobre una tabla de esas que dan vueltas e ir decorándolas cómo si de tartas en miniatura se trataran.
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Mi receta está basada en la famosa tarta “Selva Negra”, dado que es tiempo de cerezas y de chocolate (el chocolate siempre está en temporada).

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MAGDALENAS DE CEREZAS Y CHOCOLATE


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Ingredientes:

1 y 1/2 tazas de harina
4 cucharadas de cacao en polvo sin azúcar
2 cucharaditas de levadura en polvo
3/4 de taza de azúcar
1 taza de mantequilla ablandada
4 huevos
1/2 taza de cerezas deshuesadas y en trozos

Para la decoración:

1 taza de nata líquida para montar
2 cucharadas de azúcar glas
cerezas enteras con rabito y todo
chocolate negro

1.- Precalentamos el horno a 160 grados, y en el molde para magdalenas colocamos el papel rizado. Con estas cantidades a mi me salieron 15 magdalenas.

2.- En un recipiente batimos la mantequilla con el azúcar hasta alcanzar una pomada suave. En otro recipiente aparte mezclamos la harina, el cacao, y la levadura, y lo añadimos a la mantequilla con azúcar, junto con las cerezas deshuesadas y partidas. Mezclamos bien.

3.- Repartimos la masa en los moldes y lo llevamos al horno durante 20 minutos. Sacamos del horno, dejamos que se enfríe durante 5 minutos y desmoldamos.

4.- Una vez que nuestras magdalenas están frías, empezamos a adornarlas. Para ello:
Montamos la nata que estará muy fría, y le añadimos el azúcar glas con cuidado. Lo metemos en una manga pastelera y decoramos cada magdalena como nos guste (yo no tengo manga pastelera, pero utilizo una especie de “pistola pastelera” de mi hijo pequeño que venía en un juego para hacer tartas, y palabra que queda que ni pintado). Rallamos un poco de chocolate por encima (otro día os enseñaré mis ralladores, son el orgullo de mi cocina) y colocamos una cereza entera sobre todo lo anterior.

5.- Enseñamos a las vecinas para que admiren nuestro arte, y no dejamos que las toquen para que podamos seguir enseñándolas. Nos las comemos nosotros, junto con la familia eso sí, a escondidas.

Imprimir receta: Magdalenas de cerezas y chocolate.pdf

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A mi hijo mayor no le gusta la nata de leche de vaca, así que para él se las decore con una deliciosa nata de avena, que me llegó un día a las tres de la tarde. ¡Gracias amiga!

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