Cupcakes de coco y trufa. STOP

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Muuuuucho trabajo, poco tiempo. STOP. Hay que levantar el país. STOP. No importa, dejo receta. STOP. Estupenda, lucida, deliciosa, fácil. STOP. Tres posibles presentaciones. Foto más abajo.STOP. Pirámide de trufas verdaderamente espectacular, elaborada pero impresionante.STOP. Trufa sobre ganache. Buen compromiso. Sabor delicioso. STOP. Rebozado en coco. Sencillo. Casero. Familiar. STOP. Saludos. STOP.

CUPCAKES DE COCO Y TRUFA

Cupcake de coco y trufa

Ingredientes:

Para la base del cupcake de coco (unos 16 cupcakes):

115 gr de harina

2 cucharaditas de levadura

1/2 cucharadita de sal

1/2 taza de coco rallado

100 gr de mantequilla a temperatura ambiente

75 gr de azúcar

2 huevos enteros y 2 claras de huevo a temperatura ambiente

185 ml. de leche de coco

Para la ganache de trufa:

180 gr de chocolate negro (de la mejor calidad posible)

80 ml nata líquida (con un min. de materia grasa del 35%)

Para las trufas de coco:

450 gr de chocolate negro (de la mejor calidad posible)

250 ml de nata líquida (con un min. de materia grasa del 35%)

coco rallado para rebozar

Presentaciones cupcake de coco y trufa

Realización de la base:

1.- Precalentamos el horno a 160 grados. Colocamos en los moldes los papelillos rizados. Reservamos.

2.- En un bol grande tamizamos la harina junto con la levadura y la sal. Añadimos el coco rallado y mezclamos bien.

3.- En otro recipiente batimos la mantequilla a temperatura ambiente con las varillas hasta que quede cremosa y de color más claro. Añadimos el azúcar y seguimos batiendo hasta que la mezcla resulte ligera y esponjosa. Si se utilizan varillas eléctricas se tardarán unos 3 minutos.

4.- A la crema anterior de mantequilla y azúcar vamos añadiendo los huevos y las claras uno a uno, batiendo bien para ir incorporándolos.

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5.- Ahora añadiremos con cuidado la mezcla de harina, levadura, sal y coco reservada alternándola con la leche de coco.  Hay que incorporar bien los ingredientes, pero sin batir en exceso, para que la masa siga resultando esponjosa.

6.- Rellenamos hasta 3/4 de su capacidad cada uno de los papelillos rizados en los moldes. Horneamos durante unos 20 minutos aproximadamente. Una vez horneados dejamos enfriar sobre una rejilla. Desmoldamos los cupcakes cuando estén completamente fríos. Reservamos.

Realización de la ganache de trufa:

1.- En un cazo pequeño calentamos la nata líquida hasta que rompa a hervir. La retiramos del fuego, y echamos el chocolate cortado en trocitos. Mezclamos hasta que se funda el chocolate completamente.

2.- Una vez fría la mezcla, la metemos en el frigorífico durante 30 minutos. Pasado este tiempo, con varillas eléctricas batimos la ganache hasta que tenga una consistencia ligera y esponjosa. Reservamos.

Realización de las trufas de coco:

1.- Pinchar aquí, y seguir los pasos explicados.

2.- Si vamos a montar los cupcakes con forma de pirámide formaremos bolitas de trufa pequeñitas, más o menos del tamaño de una avellana grande. Es trabajoso, pero el resultado francamente bonito.

Para los cupcakes con una sola trufa, podemos hacerlas de tamaño “normal”.

Montaje de los cupcakes en forma de pirámide:

1.- Tomamos una de las bases de coco (cuando estén completamente frías), y sobre ella distribuimos una pequeña capa de ganache de trufa.

2.- Con cuidado vamos pegando las trufitas en círculo una a una sobre la ganache. Para hacer el segundo círculo superior, ponemos un poquitín de ganache de trufa en cada trufita, que actuará como “pegamento”. Seguimos así hasta completar la pirámide, coronándola con una única trufa en lo alto.

Montaje de los cupcakes con una sóla trufa:

1.- Tomamos una de las bases de coco (con cuidado de que estén completamente frías), y sobre ella distribuimos una pequeña capa de ganache de trufa. A continuación colocamos una trufa sobre la ganache, en el centro del cupcake.

Montaje de los cupcakes rebozados con coco:

1.- Tomamos una de las bases de coco (con cuidado de que estén completamente frías), y sobre ella distribuimos una pequeña capa de ganache de trufa. A continuación rebozamos el cupcake en coco rallado.

Imprimir la receta: Cupcakes de coco y trufa

Riquísimos. STOP. Un abrazo. STOP.

De picnic por el mundo

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Hay gente con suerte que disfruta ya de las merecidas vacaciones. Hay gente con menos suerte que espera disfrutar dentro de poco de vacaciones. Para ir pasando el tiempo, nada mejor que un picnic al campo o la playa en el fin de semana. Buen tiempo, aire libre y comida informal con la familia o con amigos, para ganarle el pulso a la espera.

Entre Martha Stewart (que no me conoce de nada) y una servidora, que las ha españolizado en idioma y tuneado en costumbres, hemos llegado a las siguientes conclusiones:

MENU

Reglas fundamentales para escoger el menú: que sea fácil de transportar, que se pueda preparar con antelación, y que se sirva a temperatura ambiente. Hay que evitar las salsas. Cuestión de que no se desparramen y lo pringuen todo. Es conveniente evitar cualquier plato que necesite cortarse, son mejores los que pueden consumirse sólo con un tenedor, o comerse con la mano.

APERITIVOS

Diferentes frutos secos. Más sanos y con más posibilidades de llegar enteros que las clásicas patatas fritas (ricas, pero con todos los números para acabar hechas miguitas de tamaño mínimo).

ENSALADAS

Ricas, sanas y frescas, son ideales para un picnic, pero es mejor evitar las basadas en lechuga o vegetales tiernos de hojas verdes. Se estropean con el calor, y pueden llegar “lánguidas”. Mucho mejor las ensaladas a base de verduras más consistentes troceadas o de cereales tipo arroz, quinoa, cus-cus… Una buena idea para una ensalada fácil de transportar, aquí.

PLATO PRINCIPAL

Indispensable: una vez más, que sea fácil de transportar, que no haya que calentarlo, que se pueda comer sin mucha ceremonia, que sea diferente. Fácil, sencillo, rico: los bocadillos. No hay nada más delicioso que un bocadillo de pan tierno y crujiente relleno de rodajitas de tomate, un chorrito de aceite de oliva virgen y lonchas de jamón ibérico. Hay que tener en cuenta la opción vegetariana. Una idea deliciosa es sustituir el jamón por tofu, y añadirle hojitas de albahaca fresca.

Otra idea recomendable: las tartas saladas o cakes salados. Variando los ingredientes y manteniendo la base, podemos lograr infinidad de combinaciones. Un par de recetillas aquí y aquí.

POSTRE

Sin duda, frutas frescas. Para los golosos: galletas o unos cupcakes de naranja con naranja confitada  (incomodos de transportar, sí, sin dudarlo, aunque existen unos contenedores ideales para hacerlo, pero era la mejor manera de presentar la receta de hoy).

COMO LLEVARLO, COMO SERVIRLO, COMO COMERLO

Una bonita tartera de gran tamaño para la ensalada y para el aliño un frasco de cristal  que cierre bien. Lo añadiremos en el último momento. Papel de cocina o de horno para envolver los bocadillos, y tuppers ligeros, son mejores opciones que los envoltorios de plástico, o los contenedores de usar y tirar. Mejores, más bonitos y más ecológicos.

Lo mismo para la vajilla. No es cuestión de transportar la porcelana fina, que quedaría estupenda pero peligrosamente frágil. En lugar de los feos y fáciles-de-salir-volando-contaminándolo-todo platos de plástico de usar y tirar, las vajillas de melamina de colores son ligeras, alegres y de vuelta en casa, al lavavajillas.

Cubiertos y vasos: idem de idem.

Servilletas de tela, o bien trapos bonitos de cocina que pueden cumplir múltiples funciones (envolver alimentos y después utilizarlos como manteles individuales). Que no se nos olvide un mantel gigante para servir el picnic sobre el suelo. Y si queremos llegar al colmo del refinamiento, unos mullidos cojines pueden venir de perilla para estar más cómodos.

Bien, ya tenemos la comida lista, preparada para llevar ¿Dónde lo metemos?

Lo mejor es utilizar dos contenedores diferentes. Una cesta grande para los alimentos que  no necesitan frío, y una nevera para los que deben mantenerse frescos. Colocamos los más pesados debajo, y entre capa y capa de comida es conveniente intercalar una superficie dura, como por ejemplo una tabla de cortar (de nuevo, las de melamina son ideales) que resultará bastante útil a la hora de disponer de un soporte donde colocar los vasos y las bebidas.

Por último no hay que olvidar llevar dos bolsas grandes. En una de ellas meteremos todos los desperdicios, el campo o la playa se merecen una limpieza exhaustiva. En la otra  todos los cacharros y vajilla sucios.

¡Felices picnics!

CUPCAKES DE NARANJA CON NARANJA CONFITADA

Ingredientes: (12 cupcakes)

Para la base:

2 tazas de harina

1/4 de cucharadita de bicarbonato

1/2 cucharadita de levadura

1/4 de cucharadita de sal

20 cl de nata espesa

la ralladura de la piel de una naranja (sólo la parte naranja)

el zumo de 1/2 naranja

1 cucharada de agua de azahar

125 gr de mantequilla

2/3 de taza de azúcar

2 huevos

Para la decoración:

1 taza de crema de mantequilla ( 1 taza de azúcar glas y 85 gr de mantequilla a temperatura ambiente

12 rodajitas de naranja confitada ( 2 naranjas pequeñas, 1 taza de azúcar, 1 taza de agua)

1.- Precalentamos el horno a 160 grados. Colocamos en los moldes los papelillos rizados. Reservamos.


2.- En un bol grande tamizamos la harina junto con la levadura, el bicarbonato y la sal. Por otro lado, y en otro bol mezclamos el zumo de naranja con la nata espesa, la ralladura de naranja y el agua de azahar

3.- En otro recipiente batimos la mantequilla a temperatura ambiente con las varillas hasta que quede cremosa y de color más claro. Añadimos el azúcar y seguimos batiendo hasta que la mezcla resulte ligera y esponjosa. A continuación incorporamos los huevos, uno a uno, batiendo a velocidad baja.


4.- Ahora añadiremos con cuidado la harina, alternándola con la preparación anterior de  zumo de naranja y nata.  Hay que incorporar bien los ingredientes, pero sin batir en exceso, para que la masa siga resultando esponjosa.


5.- Rellenamos hasta 3/4 de su capacidad cada uno de los papelillos rizados en los moldes. Horneamos durante 25 minutos aproximadamente.  Una vez  horneados sacamos el molde y dejamos enfriar sobre una rejilla. Desmoldamos los cupcakes cuando estén completamente fríos.

6.- Decoramos los cupcakes:

Para ello vamos a preparar la crema de mantequilla batiendo la mantequilla durante 2 min. con las varillas eléctricas, para a continuación ir incorporando el azúcar glas poco a poco y a velocidad baja. Cada vez que incorporemos un poco de azúcar, batiremos a velocidad alta para airear la crema. El resultado debe ser una crema esponjosa y muy pálida. Guardamos en el frigorífico hasta que vayamos a usarla.

Preparamos las naranjas confitadas:

Lavamos bien las naranjas, descartamos los extremos y las cortamos en rodajas finas. Más o menos en unas 6 rodajitas cada naranja. Quitamos las pepitas.

Calentamos el azúcar y el agua en una sartén grande dejándola hervir más o menos durante 5 minutos a fuego bajo. Añadimos las rodajas de naranja, colocándolas de tal manera que ocupen una sola capa. Dejamos hervir a fuego bajo hasta que estén tiernas (unos 30 minutos, dependerá del grosor de las rodajas) dándoles la vuelta de vez en cuando.

Trasladamos las naranjas a un recipiente que aguante el calor, y vertemos por encima el almíbar. Dejamos que se enfríen completamente.

7.- Cortamos la parte superior de cada cupcake para nivelarlos si les ha quedado copete.

Ponemos la crema de mantequilla en la manga pastelera y ajustamos una boquilla de agujero simple redondo pequeño. Untamos cada cupcake con un poquitín de crema, colocamos encima una rodajita de naranja confitada, y decoramos alrededor de la naranja confitada con puntitos de crema de mantequilla.

Imprimir la receta: Cupcakes de naranja con naranja confitada

¡Se acabó! ¡Hasta el moño estoy de los cupcakes! No solamente he hecho los que han salido en el blog, sino muchísimos más, así que… “¡Sefiní!” (Cuando vea la bonita ortografía francesa mi señor esposo…)

(A quien pueda interesar: las fotos de la playa fueron tomadas en Miami Beach)

¡Feliz, feliz verano!


Esperanza

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Salvo algún brote fugaz de pesimismo, me considero una optimista irreductible, pero visto como andan el mundo y ese bicho raro e incomprensible que se autodenomina ser humano, cabe pensar que no hay futuro posible para la belleza. Se podría dudar de que sigan existiendo la sensibilidad y los colores, la luz y el disfrute de lo sencillo en los años venideros.

Claro, que luego llega un adolescente cualquiera con su cámara y sus ilusiones y te demuestra todo lo contrario.

Mathieu Rochette tiene 16 años, es francés, fotógrafo y soñador. No podría no serlo (soñador), porque algunas de sus fotos se asemejan más a un maravilloso sueño que a la realidad. Y lo más importante: tengo la suerte de que éste artista en ciernes sea mi sobrino.

Gracias a él y a personas como él, uno puede volver a creer en que hay un futuro muy prometedor para la juventud, el arte y la belleza.

Estas fotografías son suyas y he de decir que me siento orgullosa de él. Podéis ver todo lo que es capaz de hacer en su blog. Gracias por las flores, la esperanza y el café.

La receta de cupcakes de hoy es básica, sumamente sencilla y no por ello menos apetecible. Me recuerda a las tartas de chocolate y nata de los cumpleaños a los que nos invitaban de niños.  Los he llamado blancos y negros no sólo por los evidentes colores de la decoración, sino porque la masa del cupcake es una masa blanca, sin yemas de huevo. Tremendamente esponjosos, suaves y claros.  Como una nube. Pour toi Mat.

CUPCAKES BLANCOS Y NEGROS

Ingredientes: (para 12 cupcakes)

80 gr de mantequilla a temperatura ambiente
2 y 1/2 claras de huevo
80 ml de leche
120 gr de harina
2 cucharaditas de levadura
para la decoración:
1 tableta de chocolate negro para los discos de chocolate
nata montada
cacao en polvo

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1.- Precalentamos el horno a 160 grados. Colocamos en los moldes los papelillos rizados. Reservamos.

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2.- En un bol grande tamizamos la harina junto con la levadura.

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3.- En otro recipiente batimos la mantequilla a temperatura ambiente con las varillas hasta que quede cremosa y de color más claro. Añadimos el azúcar y seguimos batiendo hasta que la mezcla resulte ligera y esponjosa. Si se utilizan varillas eléctricas se tardarán unos 3 minutos. Reservamos.

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4.- Aparte batimos las claras a punto de nieve, y las incorporamos con movimientos envolventes a la crema de mantequilla y azúcar.

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5.- Ahora añadiremos con cuidado la harina, alternándola con la leche.  Hay que incorporar bien los ingredientes, pero sin batir en exceso, para que la masa siga resultando esponjosa.

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6.- Rellenamos hasta 3/4 de su capacidad cada uno de los papelillos rizados en los moldes. Horneamos durante 18 minutos aproximadamente.  Una vez  horneados sacamos el molde y dejamos enfriar sobre una rejilla. Desmoldamos los cupcakes cuando estén completamente fríos.

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7.- Para decorar los cupcakes:
Realizamos unos discos de chocolate (podéis ver aquí como hacerlos). En lugar de estrellas, los podemos cortar con un cortapastas redondo del tamaño del cupcake.
Una vez tengamos los discos, ponemos una puntita de chocolate fundido sobre cada cupcake, pegamos un disco encima,  decoramos con nata montada, y espolvoreamos cacao en polvo.

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Imprimir la receta: Cupcakes blanco y negro

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Perfectos con un capuchino, o como cuando eramos pequeños, con un enoooOOoooorme vaso de leche fresca.

Merci Mathieu d’être comme tu es.

Chismes

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Ha llegado el momento de confesar uno de los vicios más arraigados en cualquier cocinero que se precie: comprar, acumular, almacenar, coleccionar…….  CHISMES.

Con la excusa de que es necesario un utensilio determinado para cada tarea específica dentro de la cocina, damos rienda suelta a nuestra irresistible pasión. ¿Quién no ha llegado a casa escondiendo “el vergonzoso alijo”, y se ha dirigido a la cocina para deslizarlo sigilosamente en el cajón? ¿Quién no ha sufrido la amenaza de abandono del hogar por parte del cónyuge si entraba un artilúgio más en la cocina? ¿Quién no ha empujado con saña un cajón, porque se empeña en no querer cerrarse debido al overbooking cacharreril?

He aquí varios chismes específicos y “completamente” necesarios para dedicarse al mundo del cupcake (se ruega no se desvele la inutilidad de algunos de ellos en los comentarios, la autora corre el riesgo de que se entere el marido y confirme sus profundas sospechas cuando se pregunta : ¿Para qué …….  sirve ésto?)


1.- Moldes para magdalenas, cupcakes o muffins. De diferentes tamaños. En la foto para cupcakes mini y cupcakes de tamaño normal. El molde de tamaño “jumbo” (no aparece en la foto) se usa normalmente para muffins. Es conveniente utilizar papeles rizados, sino deberemos engrasar cada cavidad del molde antes de rellenarlos de masa.

2.- Papeles rizados de diferentes tamaños y colores. Los blancos o marrón oscuro son los   más habituales en las tiendas. Existen muchos otros modelos de diferentes colores o diseños. Quedan estupendos si se combinan convenientemente con el cupcake (geniales los de rayas marrones para los de chocolate). Se pueden encontrar en algunas tiendas online y en tiendas especializadas.

3.- Este pequeño cucharón no es utensilio específico de cupcakes, pero verdaderamente útil a la hora de medir la misma cantidad de masa para cada uno de las cavidades de los moldes.  Asegura el mismo tamaño y el mismo tiempo de cocción.

4.- Brochetas de madera. Se utilizan para medir el punto de cocción de la masa. Un palillo cualquiera cumple la misma función.

5.- Varillas. Para batir la mantequilla, la masa, montar claras… De usos casi ilimitados. De máxima utilidad las varillas eléctricas. Las hay bastante económicas. Ahorran mucho trabajo y esfuerzo, y a falta de KitchenAid, cumplen su cometido perfectamente.

6.- Rejilla metálica para dejar que se enfríen los cupcakes al sacarlos del horno y al desmoldarlos. Permite que el aire pase por debajo y se enfríen con mayor rapidez.

7.- Unos guantes de latex siempre vienen bien si vamos a utilizar colorantes alimentarios potentes.

8.- Termómetro de repostería con clip incorporado. Muy útil para medir la temperatura del chocolate, el punto del azúcar cuando vamos a elaborar un almíbar o un caramelo, para realizar coberturas especiales en las que se necesite calor. El clip es perfecto para engancharlo en el cazo.

9.- Y ahora necesito a alguien que me diga cómo se llama este utensilio tan mono que en inglés es “flower nail”. Todavía estoy practicando en el arte de crear flores y adornos con las diferentes coberturas. Si tomamos la varita de este cacharrito entre los dedos, podemos ir haciéndolo girar al tiempo que creamos las flores con las diferentes boquillas de la manga pastelera sobre su parte plana cubierta con un trocito de papel aluminio o de horno (Última hora: no estoy del todo segura pero creo que es un “clavo para flores”)

10.- Espátula pequeña de repostería. El ángulo que forma la lámina metálica con el mango es perfecto para extender la cobertura sobre los cupcakes con facilidad.

11.- Colador chiquitito para espolvorear azúcar glas o cacao. Sin comentarios.

12.- Manga pastelera pequeña con diferentes boquillas. Existen mangas de plástico desechables, prácticas pero mucho menos ecológicas. Esta manga de Ateco se puede meter en el lavavajillas para limpiarla vuelta del revés. Las diferentes tipos de boquillas merecen un post aparte. Se puede comprar un juego de las mismas o bien por separado según vayamos avanzando en las diferentes decoraciones.

Existen muchos más cacharritos estupendos. Estos que aquí aparecen están esperando con ansia nuevos compañeros.

La receta de hoy es sencillamente deliciosa y fácil. Resultona y magnífica para realizar con niños que pueden ir metiendo las cerezas en la masa.

CUPCAKES DE CEREZA Y ALMENDRAS

(variación de una de las recetas del libro “Cupcakes” de Martha Stewart)

Ingredientes:

(para 15 minicupcakes)

60 gr de mantequilla
70 gr de almendras molidas
65 gr de harina
75 gr de azúcar
1 pizca de sal
3 claras de huevo (medianos)
1 cucharadita de agua de azahar
15 cerezas

1.- Precalentamos el horno a 200 grados centígrados. Preparamos nuestro molde de minicupcakes disponiendo un papelillo rizado en cada cavidad. Encontré estos papelillos decorados con motivos florales en color verde que les va de maravilla.

2.- En un cacito fundimos la mantequilla y la doramos ligeramente. Retiramos del fuego y dejamos enfriar.

3.- En un bol grande mezclamos con unas varillas las almendras molidas con la harina, el azúcar y la sal (de esta manera deshacemos las posibles bolitas de harina o azúcar). Añadimos las claras y batimos. Añadimos el agua de azahar y la mantequilla fundida y batimos de nuevo para mezclar bien los ingredientes.

4.- Rellenamos cada papelillo rizado con la masa obtenida hasta la mitad de su capacidad.

5.- Lavamos las cerezas, las secamos bien, y colocamos una cereza en cada cupcake, dejando el rabito fuera. Presionamos un poquito para que la masa las cubra ligeramente.

6.- Llevamos al horno y horneamos los minicupcakes durante 14 minutos aproximadamente. Transcurrido este tiempo sacamos el molde del horno y lo dejamos enfriar sobre una rejilla. Una vez que se hayan enfriado completamente desmoldamos los minicupcakes.

Imprimir la receta: Cupcakes de cereza y almendras



Advertencia: son tremendamente adictivos, y como son pequeñitos, uno se los zampa como si de aceitunas se tratasen. Es necesario prestar atención para dejar alguno a los demás.

Otra más: Obligatorio advertir a los comensales de que el huesecillo de la cereza sigue dentro. Más que nada para evitar el que alguien se parta un diente y nos carguen con la cuenta del odontólogo.

Un pecadillo al año no hace daño

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No recuerdo cuando llegué a comprender la idea de lo que se considera pecado y lo que no.

En cambio, no me cabe duda al pensar en la época en la que hacíamos distinción entre pecado venial y pecado mortal. Las hermanas de la caridad del colegio nos lo dejaron de una claridad meridiana.
Venial: aquel que se podía cometer de vez en cuando (siempre que  luego te arrepintieras) y hacía la vida más jugosa (lo de la jugosidad no era cosa de las monjas). Sin embargo, el mortal te daba derecho a pensión completa en el caldero del infierno.

Seguramente los cupcakes que siguen pertenecen a la segunda categoría de pecados. Mortales de necesidad. No es por casualidad que estén basados en el famoso pastel “Devil’s food” (Alimento o comida del diablo) Pero antes de llegar al sótano, te llevan al cielo por unos instantes.

Pequemos, ya arreglaremos cuentas con el de abajo.

Fundamental: ya puestos, que sea en condiciones. El ingrediente primordial de esta receta debe ser de la mejor calidad posible. Nada hay en el mundo, el cielo o el infierno comparable a un buen

CUPCAKES TRIPLE CHOCOLATE

(Basados en una receta del nuevo libro de Martha Stewart “Cupcakes”, una joya)

Ingredientes para 16 cupcakes:

1/2 taza de caco en polvo sin azúcar
1/2 taza de agua caliente
1 y 1/2 tazas de harina
1/2 cucharadita de bicarbonato
1/2 cucharadita de levadura en polvo
1/2 cucharadita de sal
170 gr de mantequilla
1 taza de azúcar
2 huevos grandes (a temperatura ambiente)
1/2 cucharada + 1/2 cucharadita de extracto de vainilla
1/2 taza de nata ácida (puede sustituirse por 1/2 taza de yogur natural)

Para la cobertura (2 tazas):

225 gr de chocolate negro de buena calidad
1 taza de nata espesa

Para decorar: Rizos de chocolate negro

1.- Precalentamos el horno a 170 grados. Colocamos en los moldes de cupcakes los papelillos rizados. Reservamos.

2.- En un bol mezclamos bien el cacao en polvo con el agua caliente. Reservamos. En otro bol grande mezclamos la harina, con el bicarbonato, la levadura y la sal. Tamizamos el conjunto y volvemos a reservar.

3.- En un cazo fundimos la mantequilla junto con el azúcar, removiendo. Una vez fundida pasamos la mezcla a un recipiente donde podamos batirla con varillas eléctricas hasta que se enfríe. Tardaremos unos 5 minutos. Una vez fría, vamos añadiendo los huevos, uno a uno, y continuamos batiendo para mezclar bien. Añadimos la vainilla y la mezcla de chocolate y continuamos nuestro trabajo con las varillas hasta que todos los ingredientes estén bien incorporados.

4.- Reducimos la velocidad de las varillas e incorporamos la harina en dos tandas, alternando con la nata ácida (o el yogur en su caso). Evitamos batir demasiado. Si lo hacemos la masa perderá aire y quedará poco esponjosa.

5.- Rellenamos los moldes de los cupcakes hasta 3/4 de su capacidad. Si los rellenamos hasta arriba, al subir la masa se desbordará y el copete del cupcake quedará de un lado. Se come igual, pero no queda bonito.

6.- Horneamos durante 20 minutos. Comprobamos que estén bien hechos pinchando con un palillo en el centro de uno de ellos. El palillo debe salir limpio. Dejamos enfriar completamente los cupcakes sobre una rejilla. Una vez fríos ya podemos desmoldarlos.

Realización de la ganache de chocolate para la cobertura:

1.- Cortamos el chocolate en trozos. Reservamos.

2.- Calentamos la nata en un cazo sin que llegue a hervir. La vertemos sobre el     chocolate, y sin mezclarlo, esperamos a que el chocolate se derrita.

3.- Con cuidado y una vez que el chocolate se ha fundido, mezclamos hasta que     resulte suave y brillante. Metemos en el frigorífico, y volvemos a mezclar     suavemente cada 5 minutos hasta que el chocolate empiece a endurecerse un     poquito y se aclare su color. Ya podemos cubrir los cupcakes.

7.- Con una paleta cogemos una buena porción de cobertura de chocolate y la colocamos sobre un cupcake. Con la paleta vamos “moldeando” la cobertura con movimientos circulares para que quede una forma bonita. Podemos utilizar también la manga pastelera y decorar con la ganache de chocolate a nuestro gusto. Para terminar espolvoreamos con rizos de chocolate. (Facilísimo: dejamos el chocolate a temperatura ambiente durante unos 30 minutos y con un pelador de verduras cortamos los rizos. Si es necesario podemos meter la tableta de chocolate en el microondas durante 5 segundos hasta que alcance el punto ideal para que se formen éstos sin dificultad).

Los cupcakes se conservarán bien durante 2 días si los metemos en un recipiente cerrado dentro de la nevera. Antes de consumirlos los dejaremos un rato a temperatura ambiente.

Imprimir la receta: Cupcakes triple chocolate

P.D. : Un abrazo para dos blogueras fantásticas, imaginativas y trabajadoras. Bea, Ana, aquí tenéis una fiel seguidora. Reposteras como vosotras hay pocas.

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