San Valentín con retraso

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Ups!!! Creo que voy “pelín” retrasada.

¿Importa? ¡Pues eso!

Feliz San Valentín

Un postre romántico, sencillo hasta el extremo, y deliciosamente perfecto para coronar una cena especial.

COPAS DE MASCARPONE Y BAILEYS CON CORAZÓN DE CHOCOLATE

Copas con corazones

Para dos copitas:

Ingredientes:

100 ml de nata líquida.

2 cucharadas soperas de queso mascarpone.

2 cucharadas soperas de Baileys.

100 gr de chocolate negro.

1.- Batimos la nata líquida junto con el mascarpone. Añadimos el Baileys y lo incorporamos bien. Reservamos la crema.

2.- Fundimos el chocolate en el microondas con cuidado de no quemarlo.

3.- Para montar la copa, la rellenamos con una capa de crema de mascarpone, una capa de chocolate fundido, y una capa más de mascarpone.

4.- Con un palillo mezclamos ligeramente dando vueltas. Metemos en el frigorífico durante al menos una hora.

5.- Decoramos con corazones de chocolate, para los cuales necesitamos más chocolate negro fundido que pondremos en una manga con boquilla fina, o en este caso, como yo hice, en un “biberón” para salsas.

CORAZONES

Dibujamos el contorno de unos corazones con el chocolate. Lo haremos sobre papel de horno o sobre un tapete de silicona antiadherente (silpat). Rellenamos haciendo dibujos con más chocolate.

Corazones choco

Dejamos enfriar. Cuando los corazones están duros, los levantamos con una espátula con mucho cuidado. Reservamos y decoramos las copas.

Imprimir la receta:  Copas de mascarpone y Baileys con corazón de chocolate

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En algún lugar, más allá del mar

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No hay mejor viaje que el de la imaginación.

Viajemos, pues.

Buscamos un sitio cómodo y cercano (imprescindible, ya que hay que seguir en contacto con la pantalla del ordenador). Tomamos aire, espiramos lentamente y cerramos un ojo (los dos sería lo ideal, pero dificultaría nuestra tarea lectora), y acompañados de un té a la menta (por aquello de la ambientación) comenzamos a viajar a algún lugar, más allá del mar.

Estamos en algún punto céntrico de España ¿Por ejemplo Alalpardo?. Posición: mirando al sur. Comenzamos a caminar hacia abajo, buscando el calor. Y un poquito más, dejando a la derecha Toledo sigamos el paseo, ya sé que es difícil, tanta belleza atrae, pero continuémos. Sin prisa pero sin pausa, más y más hacia el sur, hasta llegar a Córdoba, saludamos de paso a los amigos y nos tomamos unas cañitas con ellos. Pero aún no hemos llegado... Marbella, Algeciras... y de un salto al barco...

En menos de una hora habremos cruzado el Estrecho de Gibraltar, y ya en Ceuta el cambio se va haciendo más evidente. Y ahora un cuarto de vuelta hacia la derecha, hasta Tánger.. nuestros sentidos comienzan a disfrutar de un mundo nuevo...

Gracias a mi sobrino Mathieu, que me ha prestado sus fantásticas fotos de Marruecos, con un artista así, sobran a partir de ahora las palabras...

TACTO

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OÍDO

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VISTA

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OLFATO

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MARRUECOS

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Una delicia para los sentidos...

POLLO CON MIEL Y CIRUELAS

Pollo con ciruelas y miel

Ingredientes:

1 kg. de pollo cortado en trozos no muy grandes

250 gr de ciruelas secas sin hueso

1 cucharada sopera de sésamo tostado

100 gr de almendras marcona

1/2 cucharadita de pimienta

1/2 palo de canela

1 cebolla picada muy fina

25 gr de mantequilla

1 cucharada de aceite de oliva

1 cucharada de raz el hanout

1/2 cucharadita de canela

2 cucharadas de miel

sal

200 ml de caldo de pollo

1.- En una sartén ponemos la mantequilla y el aceite de oliva. Cuando esté lo suficientemente caliente doramos la cebolla junto con el palo de canela hasta que quede tierna. Añadimos el pollo en trozos y las almendras. Doramos.

2.- A continuación sazonamos con sal y pimienta, y añadimos las especias. Las proporciones de canela y raz el hanout son orientativas, dependen del gusto de cada uno. Particularmente, prefiero que sobre y no que falte.

3.- Rociamos con el caldo de pollo, y bajamos la temperatura para que se cocine con calma y amor.

4.- A mitad de cocción del pollo añadimos las ciruelas y la miel. Dejamos que termine de cocinarse lentamente para que quede una salsa melosa y las ciruelas se deshagan un poquito. Rectificamos el punto de sal, añadimos sésamo por encima y servimos bien caliente y acompañado de sémola de trigo.

Imprimir la receta: Pollo con miel y ciruelas

Es sencillamente delicioso. Me gusta acompañarlo con una ensalada de naranjas y aceitunas negras que un día probé en un maravilloso restaurante marroquí al que estoy loca por volver. Y de postre... unos cuernos de gacela. La receta.... en próximos episodios.

Y como lo prometido es deuda, aquí va la tercera hoja del calendario. La de febrero, para el que se lo haya perdido, en el post anterior.

Marzo 2010 Imprimir calendario: Marzo 2010

De Madrid al cielo

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Tres cosas tenía seguras mi abuelo en esta vida. A saber: que mi abuela preparaba el licor de anís como nadie, que nunca habría en el Real Madrid un presidente como Don Santiago Bernabeu, y que no existía huevo hilado en el mundo superior al de Lhardy. No obstante había trabajado en casa Lhardy allá por los años 20, cuando ya el restaurante contaba con casi un siglo de antigüedad.

Mi abuelo me enseñó cosas imprescindibles: que tras los calamares en su tinta de postre había que tomar papel secante, y que las lentejas si quieres las tomas y si no, las dejas. Y yo, que pertenecía a la generación del boli Bic, me preguntaba extrañada que diablos sería aquello del papel secante.

Por aquel entonces el aperitivo del domingo era un ritual sagrado. Cañas para los adultos, mirindas para mi hermano y para mí, patatas bravas para todos. Y el suelo cuajado de palillos, arrugadas servilletas de papel y restos varios en los que convenía no fijarse demasiado. Todavía no éramos europeos, después nos convertimos en ciudadanos civilizados y los bares se llenaron de papeleras.

Este es un pequeño homenaje a todos aquellos restaurantes y bares centenarios de mi querido Madrid. El del huevo hilado de mi abuelo, el de los bocatas de calamares en la Plaza Mayor, el de los callos en Ciriaco, o las largas colas en casa Labra para conseguir una tajada de bacalao, el del chocolate en San Ginés tras una noche de farra, y hasta el de los turistas japoneses amenazando a Botín con sus cámaras.

De tanto ir de acá para allá, se termina añorando aquello que siempre estuvo en la memoria.

PATATAS BRAVAS

Ingredientes:

1/2 kilo de patatas, o más, o menos. Las que tengamos a mano, vaya. aceite de oliva virgen extra La salsa: 4 tomates grandes maduros y rojos, o bien 8 pequeños aceite de oliva virgen extra 1/2 cucharadita de pimentón picante 1 hoja de laurel 1 pizca de cayena 1/2 cucharadita de azúcar sal unas gotitas de vinagre de Jerez 1.- Rallamos la pulpa de los tomates. La reservamos. En una sartén ponemos un fondo de aceite de oliva a calentar ( fuego medio). Una vez caliente añadimos la pulpa de tomate, el pimentón, el laurel, el azúcar, la sal y la cayena. 2.- Removiendo de vez en cuando, sofreímos la salsa hasta reducirla a una tercera parte. 3.- Retiramos del fuego y añadimos el vinagre de Jerez. Si nos gusta podemos ponerle más cantidad. Si encontramos que la salsa no “bravea” lo suficiente, añadimos otra pizca de cayena. Reservamos. 4.- Cortamos las patatas en cubos. Podemos freírlas directamente en el aceite de oliva, o si no, hervirlas primero, y una vez que estén tiernas, freírlas en aceite muy caliente hasta que estén doradas. Una vez listas, salseamos y servimos. Imprimir la receta: Patatas bravas Acompañamos con cervezas, vermouts, vinitos... para los adultos y ¡ay! ¿Dónde habrán quedado las mirindas?

De Madrid al cielo, y en el cielo un agujerito para verlo. O la ventanilla del avión, que también vale.

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(P.D: Quiero darle las gracias a la modelo de esta foto, por guapa, y por ser mi madre)

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Fotografiando naranjas

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Siempre a vueltas con la luz. Y no me refiero en este caso a la del recibo, que también, sino a la luz (escasa, nula, o excesiva) de nuestras fotografías gastronómicas.

Creo no equivocarme si me atrevo a asegurar que no soy la única que pelea con la luz un día sí y otro también. Y más que una buena cámara, lo que pediría a los Reyes Magos  cada vez que voy a accionar el disparador, es la luz perfecta: tamizada, suave, sin sombras molestas, ni excesiva que me queme las fotos, ni escasa que tenga que adivinar lo que fotografío. Mención aparte merece la dichosa temperatura de color, que hará que el blanco de nuestras fotos pueda tender al azúl o al rojo.

¡Eureka! Gracias al maravilloso blog de fotografía digital dZoom, el cual sigo y con el  que aprendo más de lo que puedo asimilar, he descubierto un artefacto fantástico para solucionar, sino todos (el recibo sigo pagándolo yo), sí algunos de mis problemas lumínicos: una CAJA DE LUZ. Puede sonar a ciencia-ficción, o a algo extremadamente complicado. ¡No! Con una caja grande de cartón, papel de seda blanco, un cuter, algo de celo, y mucha maña eso sí, se puede construir una caja de luz casera, barata, y práctica.

¿Para qué sirve? Copio casi textualmente de dZoom: “Es una caja que permite que pase la luz a través de ella, actuando como difusor. Consigue convertir una luz directa, del tipo que sea, en una luz mucho más suave que no genera sombras fuertes. Bastará con contar a veces con la ayuda de un trípode, y realizar el ajuste necesario en el balance de blancos”

La primera fotografía de las naranjas sanguinas está tomada con una luz bastante potente procedente del sol, aunque en interior. Podéis utilizar también focos en caso de un día nublado o de escasa luz. Eso sí, acordaos de ajustar el balance de blancos. Esta que véis es mi caja de luz, en la cual coloqué las naranjas. Sé bien que no recibirá el premio a la mejor construcción, pero los resultados han sido bastante satisfactorios. Si queréis construir una, acudid a este enlace. Os lo contarán mucho mejor que yo.

Sólo me queda dar las gracias a dZoom (visitadlo, no os decepcionará) y convertir las naranjas en mermelada. También terminó en la caja (la mermelada, por supuesto).

.......MERMELADA DE NARANJA SANGUINA Y POMELO

Ingredientes:

1 pomelo 750 gr de naranjas sanguinas 250 ml de agua el zumo de un limón 500gr de azúcar (aproximadamente)

1.- Pelamos el pomelo y las naranjas (sin incluir la parte blanca), y cortamos en tiritas muy finas y pequeñas la piel. Reservamos.

2.- Terminamos de pelar los cítricos totalmente, y quitamos las pepitas. Cortamos la pulpa en trozos y junto con las cáscaras reservadas, el agua y el zumo de un limón, los ponemos en un cazo y llevamos a ebullición. Dejamos que cueza a fuego medio durante al menos 30 minutos, o hasta que las pieles queden tiernas.

3.- Retiramos del fuego y pesamos la mezcla. Vamos a añadir las tres cuartas partes del peso resultante de azúcar, y volvemos a llevar a ebullición. Removemos de vez en cuando y dejamos que hierva a fuego medio durante unos 20 minutos, o hasta que la mermelada esté lista. Para comprobarlo echamos una cucharadita de mermelada en un plato y lo metemos en la nevera. Si al enfriarse se espesa y no resbala del plato, será que hemos conseguido nuestro objetivo.

Imprimir la receta:  Mermelada de naranja sanguina y pomelo

Las mermeladas de cítricos son deliciosas y encierran muchísimas posibilidades en cuanto a combinaciones: naranjas y mandarinas, mandarinas y vainilla, pomelos con azúcar moreno... El resultado de esta mezcla en particular es una mermelada con un punto de amargor debido al pomelo, y sabor a caramelo de naranja, además de un maravilloso color coral.

Hacía muchos años que no veía naranjas sanguinas. Cuando era pequeña me fascinaban por su color misterioso. Lo mismo le pasó a Guillermo, mi hijo pequeño, que al verlas, con cara de extrañeza, me preguntó si las naranjas estaban vivas. ¡Pobres, estaban sangrando!

Beacon Hill

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Recuerdo mi primer libro propio con especial cariño. “Mujercitas”. Lo leía y releía hasta la saciedad, maravillada con las aventuras de Meg, Jo, Beth, y Amy. Después vinieron “Aquellas Mujercitas”, “Hombrecitos” y “Los muchachos de Jo”. Su autora, Louisa May Alcott, vivió y murió en el número 10 de Louisbourg Square, en Beacon Hill, Boston, Massachussets, E.E.U.U., América (perdón, últimamente tengo complejo de Google Earth). En el siglo XXI, sustituyen a esta maravillosa escritora, en el vecindario, políticos de la talla de John Kerry y Ted Kennedy.

Beacon Hill, un sueño del siglo XIX, que antes de poblarse de casas, servía de tierra de pasto para el ganado, y hoy en día pasa por ser uno de los barrios más caros del país. Incluso el color de las puertas allí, está regido por estrictas normas vecinales.

Aldabas que relucen al sol, flores deslumbrantes, cerrajería antigua, lámparas de gas... y la cámara colgando del cuello para dar fe de todo ello, en mi particular safari fotográfico. Hasta que el ojo se quede pegado al visor, y los pies reclamen una tregua. Perdona Martha (Stewart). Cierto, además de la tarjeta de la cámara llena de imágenes, también me traje el número de septiembre de la revista “Living”. Y sí, la terrina de peras venía dentro.

Por cierto, cuando sea mayor es allí donde quiero vivir, con mi libro de “Mujercitas” en la mano, y Uma Thurman de vecina.

TERRINA DE PERAS AL CARAMELO

Ingredientes:

1/4 de taza de agua 3/4 de taza de azúcar 1 cucharadita de anís verde en polvo 1 cucharada de azúcar 1 pizca de sal 2 cucharadas de zumo de limón De 10 a 15 peras de pequeño tamaño y que no contengan demasiada agua (he usado peras de la variedad Ercolina).

1.- Precalentamos el horno a 140 grados.

2.- En un cazo pequeño ponemos el agua y los tres cuartos de taza de azúcar. Calentamos a fuego medio alto, hasta que el azúcar se disuelva y el caramelo alcance un color de miel oscura.

3.- En 4 moldes redondos y pequeños (en mi caso he utilizado ramequines de 9 centímetros de diámetro) vertemos unas cucharadas del caramelo para cubrir las paredes y el fondo. Dejamos enfriar.

4.- Mientras tanto en pequeños boles preparamos el zumo de limón por un lado, el anís por otro, y la cucharada de azúcar con la sal en otro más.

5.- Pelamos las peras y con una mandolina o un cuchillo afilado cortamos láminas que sean lo más finas posible. Cuando llegamos al corazón le damos la vuelta a la pera y comenzamos a cortar por el otro lado.

6.- En los moldes con caramelo, vamos a ir disponiendo las peras de la siguiente forma: colocamos una capa de láminas de pera cubriendo el fondo, en redondo y un poquito superpuestas. Pintamos con unas gotas de zumo de limón, y espolvoreamos un pizquita de anís y un poco de azúcar. La siguiente capa vamos a disponerla de igual forma, pero cambiando el sentido en el que hemos colocado las peras. Es decir, si la primera vez por ejemplo lo hemos hecho en el sentido de las agujas del reloj, a la siguiente lo haremos en sentido opuesto. Volvemos a pintar con limón, y añadimos anís y azúcar. Continuaremos de esta manera hasta llenar los moldes hasta arriba. Cubrimos cada uno de ellos con papel de aluminio.

7.- En una fuente de horno colocamos los moldes y cubrimos el fondo con agua. Lo llevamos al horno durante 1 hora y 15 minutos. Para comprobar que están hechos, pinchamos en el centro, y si no ofrece resistencia sacamos los moldes del horno y los dejamos enfriar. Hay que tener cuidado, porque dependiendo del tipo de peras, pueden tardar más o menos tiempo en estar listos.

8.- Una vez fríos, los volcamos en platos, y recuperamos todo el caramelo que suelte. Llevamos este último a calentar de nuevo, y cuando se haya reducido a la mitad de su volumen, lo volvemos a verter sobre las peras.

9.- Metemos en el frigorífico hasta el momento de servirlos.

Imprimir la receta: Terrina de peras al caramelo

Se pueden acompañar de una lonchita de queso azul, y unas avellanas. Yo hice una “filigrana” con caramelo para decorar. Mi recomendación es apretar bien las peras en el molde para que después no se derrumbe la estructura, y al desmoldarlos mantener la calma y no agitarlos. Es un postre que con paciencia y cortando las peras lo más finas posible queda espectacular. Eso sí, no apto para gente con mucha prisa.

.. A mi querido Pedro de “En serio, en broma... y en la cocina” le dedico lo que sigue, por ser un maravilloso compañero, y mejor persona si cabe:

¿Qué le dice el 3 al 30?.... Para ser como yo, tienes que ser sincero. ¿Qué es un camarón? ... Un aparatazo enorme que hace fotos

. Te aseguro que en el momento hipoxia son los mejores chistes del mundo. (P.D.  Ya te mandaré más, ahora no puedo que me salta el CanguroNet)

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