Al sureste de la France

16 comentarios »

Felizmente existen personas sencillas, lugares sencillos, recetas sencillas, testimonios sencillos. No siempre lo sencillo resulta ser sinónimo de fácil, corriente, u obvio. No siempre lo sencillo es evidente. Amo lo sencillo.

Felizmente existen personas complejas, lugares, recetas e imágenes complejas que no siempre son difíciles, rebuscadas o engorrosas. Adoro lo complejo. Sucede que a veces es conveniente lo sencillo, y otras no.

Además no para todo el mundo lo complejo es lo mismo. Un ejemplo sencillo: para mí, el concepto de “fuera de juego” en el fútbol es complejísimo. Para mi hijo de 7 años es sencillamente evidente.

L’Ardèche es uno de esos lugares sencillos, cuajados de bellos lugares y maravillosos paisajes. Un rincón del país vecino (¡mecachis, de nuevo éstos galos!) poco conocido, dónde disfrutar de pausados paseos por el campo, largas tardes de verano, y maravillosos productos de la tierra en forma de deliciosos platos.

Este verano, ya acabado, me encantó salir, cámara en cuello, de “safari fotográfico” con mi hijo “el virginiano”, y mi hijo “el del fútbol”, mientras mi hijo “el hippy”, fabricaba ordenadores.

Disfruté, como siempre, del queso blanco con nata y azúcar moreno, de la crema de castañas (insuperable en l’Ardèche), y de los mejores vinos, quesos y verduras de Francia (Aquellos que en mis años adolescentes me hacían recordar a los camiones españoles, pero ahora tengo hijos “gatachos” y pelillos a la mar)

La receta siguiente es uno de los platos más reconfortantes, sencillos, y maravillosamente cremosos que conozco. Pocos y buenos ingredientes, mucha paciencia, y un precioso día de otoño para disfrutarlo.

Espero que mi suegro este más que contento, después de este sencillo homenaje a su tierra, a su casa.

¿Qué dónde está l’Ardèche? En el título.

GRATIN DAUPHINOIS

Ajo

Patatas

Nata líquida

Queso gruyère

Sal

Pimienta

Nuez moscada

Aclaración: no hay ningún error. No faltan las cantidades. Esta es una de esas recetas que siguen el bonito método “a ojo de buen cubero”.

1.- Precalentamos el horno a 170 grados centígrados.

2.- Frotamos una fuente de horno con un diente de ajo partido por la mitad (paso fundamental que no conviene saltarse, porque le da un toque de “sé perfectamente lo que estoy haciendo”)

3.- Pelamos las patatas, las lavamos y las partimos en rodajas finas (si disponemos de una mandolina, ahora es el momento perfecto para amortizarla). En cuanto a la cantidad de patatas: las suficientes rodajas para rellenar la fuente hasta arriba. (En mi caso he utilizado 7 patatas grandes).

4.- Disponemos una capa de rodajas de patata en la fuente, salpimentamos y echamos un toque de nuez moscada rallada ¡un toque, no media nuez!.

5.- Siguiente capa: lo mismo que la anterior, más una capa de queso gruyère rallado.

6.- Siguiente capa: igual que la primera.

7.- Siguiente capa: igual que la segunda.

.

.

.

8.- Terminamos de rellenar la fuente hasta arriba con este entretenido método de las capas, finalizando con una capa más gruesa de queso rallado. Echamos nata líquida hasta que cubra casi todas las patatas (vale, yo utilicé unos 450 ml).

9.- Horneamos hasta que las patatas queden tiernas, suaves, cremosas… (Más o menos 1 hora y 15 min.)

Voilà!!

Imprimir la receta: Gratin dauphinois

“Caminando en línea recta no puede uno llegar muy lejos” (“El Principito” Capítulo III)

Cupcakes en las nubes

30 comentarios »

El día 29 del mes en curso hará un año que se incluyó por primera vez una receta de cupcakes en este blog. Desde entonces y hasta ahora la autora del mismo ha seguido investigando y probando nuevas recetas. Después de este tiempo se llegan a las siguientes conclusiones:

Si bien “cupcakes” no es una palabra castellana, no se me ocurre otra para designarlos. ¿Magdalenas? No, ni la masa, ni la filosofía del cupcake son las mismas. ¿Muffin? Idem de idem ¿Pastel en taza? (traducción literal de “cupcake”) ¿De veras? Ni de broma.
Por lo tanto, y por mi parte, seguiré llamándolos así hasta que surja un nombre mejor en español.

Los cupcakes son pequeños pasteles envueltos en papel rizado (¡o no!), cuyo objetivo es deleitar no sólo al que los come, sino al que los hace.

Son divertidos, fáciles de comer (con la manaza, nada de plato ni cubiertos) y para mayor gloria del cupcake no tienes que compartirlos con nadie. ¡Aleluya!

Cualquier receta de tarta o pastel, con un poco de imaginación, puede transformarse en cupcake. Y las combinaciones de base y cobertura son infinitas.

Todo ello para llegar al siguiente anuncio:

DURANTE EL VERANO DE 2009, ESTE BLOG SE DEDICARÁ ÚNICA Y EXCLUSIVAMENTE A LA REALIZACIÓN, RECETAS, MONTAJE Y DEGUSTACIÓN DE CUPCAKES. (¡¡Hala!!)

Y para que así conste, ahí va la primera receta de la serie:

CUPCAKES DE FRUTOS ROJOS Y MASCARPONE

Ingredientes:

1 y 1/2 tazas de harina
1 cucharadita de levadura en polvo
1 pizca de sal
100 gr de mantequilla a temperatura ambiente
1 taza de azúcar
1 huevo + 2 claras
1/4 taza de leche
1/3 taza de puré de frutos rojos
1 cucharadita de extracto de vainilla

Para la cobertura:

125 gr de mascarpone
3 cucharadas de puré de frutos rojos
1 cucharadita de extracto de vainilla
50 gr de azúcar glas (más o menos al gusto del consumidor)

1.- Precalentamos el horno a 170 grados. Disponemos los papelillos rizados en los moldes.

2.- Para el puré de frutos rojos:
Con la batidora o en la thermomix, trituramos muy fino diferentes frutos rojos. En este caso se han utilizado fresones, fresas del bosque y frambuesas. Debe quedar un puré fino , sin trocitos.

3.- En un bol tamizamos la harina junto con la levadura y la sal. Reservamos.

4.- Batimos la mantequilla a temperatura ambiente junto con la taza de azúcar el tiempo suficiente para que la mezcla quede ligera y esponjosa. Si se utilizan varillas eléctricas se tardarán unos 3 minutos. Vamos agregando los huevos y las claras uno a uno, y mezclamos bien.

5.- Por otra parte, en una taza, mezclamos la leche con el puré de frutos rojos y el extracto de vainilla. Reservamos.

6.- A la mezcla de huevos y mantequilla le vamos añadiendo poco a poco la mezcla de harina reservada, y a continuación la de la leche y los frutos rojos. Hay que incorporar bien los ingredientes, pero sin batir en exceso, para que la masa siga resultando esponjosa.

7.- Rellenamos hasta 3/4 de su capacidad cada uno de los papelillos rizados en los moldes. Horneamos durante 22 minutos aproximadamente. 10 minutos antes de que acabe el tiempo de horneado pinchamos en el centro de uno de los cupcakes para comprobar el punto de cocción. Una vez bien horneados sacamos el molde y dejamos reposar 5 minutos. Transcurrido este tiempo desmoldamos los cupcakes y dejamos enfriar sobre una rejilla. Reservamos.

Realización de la cobertura:

1.- En un bol batimos el queso mascarpone junto con el azúcar glas, el puré de frutos rojos, y la vainilla. Listo.

2.- Una vez los cupcakes estén totalmente fríos ¡¡totalmente!! con una pequeña espátula napamos cada uno de ellos con una generosa cantidad de la cobertura de mascarpone. Decoramos con rodajitas de fresón, o frambuesas.

Imprimir la receta: Cupcakes de frutos rojos y mascarpone

.

.

Algunos consejos:

La decoración y cobertura de los cupcakes hay que realizarla poco antes de consumirlos. De un día para otro la fruta y el mascarpone se resecan.

No hay ningún problema si hacemos la base de los cupcakes y los congelamos. Antes de añadir la cobertura se descongelan y quedan perfectos.

La decoración de un cupcake es muy divertida, aunque exige paciencia y cuidado. Lo mejor es dejar que la imaginación trabaje.

No hace falta comerse una docena de una sentada. Un cupcake de vez en cuando no hace daño, y proporciona un inigualable placer. Los otros 11 son perfectos para compartir con los niños, los amigos de los niños, los compañeros de trabajo, los amigos golosos, la comunidad de vecinos. Vamos, que pensándolo bien, hasta cumplen una labor social.

Otras recetas de cupcakes:

Cupcakes Araña

Cupcakes de San Valentín

¡Disfrutadlo!

Otoño: Instrucciones de uso

53 comentarios »

Instrucciones para el uso del otoño y su disfrute:

1.- Búsquese  una chaqueta de punto vieja, desgastada, y póngasela por encima. ¿Qué le viene grande y tiene que remangársela? ¡Tanto mejor!

2.- En la cocina prepárese un café o té calentito (al gusto). ¿Qué le parece un té perfumado con frutas del bosque y una nube de leche cremosa y caliente? También puede buscar en algún blog amigo una receta de algunas pastas caseras y hornearlas para este momento.

3.- Disfrute de una música suave y un punto melancólica (si se le ocurre poner otra música más “movidita”, estropeará todo el ambiente). Si sus hijos atacan con rap, hip-hop o similar, mándeles que cierren la puerta o écheles a la calle (aunque caigan chuzos de punta).

3.- Sitúese detrás de una mesa, cercana a una ventana a través de la cual vea llover. Es importante ladear la cabeza y colocarla sobre una mano, cuyo codo, a su vez, se apoyará sobre la mesa.

4.- Tome un libro de poesía o una buena novela. ¡Está bien! también puede servirle uno de recetas de cocina (¿No sabe cuál leer? Aquí encontrará una ayudita). Ábralo y pase las hojas con desgana. De vez en cuando dígnese a mirarlo, aunque sea de reojo (Evite suspirar, tampoco conviene cargar demasiado las tintas).

5.- Recuerde el refrán: “Al mal tiempo, buena cara” y  disfrute del otoño, no le queda otro remedio.

Después de tanto desvarío, y para hacerme perdonar, paso ya a la receta de hoy. Y como no podía ser de otra forma:

QUICHE OTOÑAL DE ESPINACAS, NUECES Y QUESO AZUL

Ingredientes:

500 gr de masa quebrada, para la cual necesitaremos:
300 gr de harina
125 gr de mantequilla recién sacada de la nevera
70 gr de agua fría
1 cucharadita de sal y otra de azúcar

Para el relleno:
5 huevos
500 ml de nata líquida
sal, pimienta negra y nuez moscada
100 gr de espinacas frescas
125 gr de nueces ya peladas
100 gr de queso azul (podéis utilizar vuestro queso azul favorito siempre y cuando no tenga un sabor
demasiado fuerte)

1a.- Masa quebrada con ayuda de thermomix o similar:
Vertemos en el vaso de la thermomix la harina, la mantequilla muy fría cortada en trocitos, el agua, una cucharadita de sal y otra de azúcar.  Programamos 20 segundos a velocidad 6.
Una vez hecha la masa la sacamos del vaso y formamos una bola con ella. Sin amasar demasiado. Dejamos reposar.

1b.- Masa quebrada a mano:
En un bol grande o ensaladera vertemos la harina, por encima de ella colocamos la mantequilla muy fría cortada en trocitos. Hacemos un cráter en el centro de la harina y vertemos en él el agua fría, el azúcar y la sal.
Con las manos mezclamos bien hasta formar una masa moldeable, homogénea, suave y no pegajosa. Formamos una bola con ella y dejamos reposar.

2.- Dividimos la masa quebrada en dos partes. Una de ellas la dejamos en espera.
Tomamos la otra parte y la estiramos con el rodillo. La acomodamos en un molde de tarta con cuidado. Recortamos los bordes que sobresalgan, pinchamos el fondo con un tenedor y lo llenamos de legumbres secas para que la masa no se hinche. A veces en lugar de legumbres coloco papel de aluminio encima de la masa, cubriendo los bordes también y presionando un poquito para que éstos últimos no se bajen al hornearlos.

3.- Metemos en el horno precalentado a 180 grados durante 10 minutos para que la masa se “seque”.

4.- Vamos a cortar ahora las hojas para decorar la quiche. Disponemos la otra parte de la masa que habíamos reservado sobre una mesa, y la estiramos también con el rodillo. Tiene que quedar fina, pero tampoco casi transparente o se nos quemaría mucho a la hora de hornear. Tengo unos “cortadores de hojas” estupendos, pero también se pueden utilizar cortapastas con forma de hojita de árbol (qué duda cabe que podemos decorar la tarta con el dibujo que se nos antoje). El número de hojas a cortar dependerá del tamaño de las mismas y del de nuestro molde. Reservamos las hojitas cubiertas.

5.- En un bol batimos los huevos hasta que queden espumosos y les añadimos la nata líquida y la sal, pimienta y nuez moscada rallada al gusto. Mezclamos bien y reservamos.

6.- Tomamos la base de tarta y colocamos un puñado de espinacas dentro, repartiéndolo bien para que cubra el fondo. A continuación colocamos las nueces, y el queso azul desmigajado cubriendo las espinacas. Sobre las nueces y el queso, colocamos una última capa de espinacas. Aplastamos un poquito con la manos para que quede a nivel del borde de la tarta.

7.- Vertemos la preparación de huevos cubriendo el relleno.

8.- Para pegar las hojitas en los bordes de la tarta, no tememos más que colocarlas a nuestro gusto pegándolas a la masa que sobresale un poquito con una ligera presión.

9.- Volvemos a meter en el horno a la misma temperatura durante 25 o 30 minutos o hasta que veamos que el relleno está bien cuajado y dorado.

10.- Desmoldamos la tarta y servimos templada con una buena ensalada verde.

Imprimir la receta: Quiche otoñal

Miles de gracias a todos por vuestras aportaciones al “Libro de la Semana”. No os  perdáis los libros que van saliendo. Hay verdaderas joyas. Si alguien quiere obtener más información puede pinchar aquí.

.

.

“Las hojas secas
son como el testamento
de los castaños”

M. Benedetti   (Señor Benedetti, un día de éstos le hago un monumento).

.

.

.

.

.

.

.

.

.

HEMC 23. Sin gluten

24 comentarios »

Dice el diccionario que la empatía es “la identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro”. Es decir, meterse en la piel del que tienes enfrente, ni más, ni menos.

En este caso no me parecía difícil ponerme en el lugar de dos personas estupendas, siempre amables y buenas, cuyo propósito es el de darnos a conocer la problemática de las personas con intolerancia al gluten. Aparte, los platos que cocinan siempre son deliciosos, todavía recuerdo una tarta de requesón y chocolate que hicieron hace poco…

hemc 23 - sin gluten

El HEMC de este mes está dedicado a la alimentación para celiacos, y como no, se imponía investigar. ¿Sabéis que una de cada ciento cincuenta personas que nacen son celiacas? (Ana, Víctor, si me confundo, por favor corregidme). Amigos de Caminar sin gluten, os dedico esta receta con todo mi cariño. Espero que os guste.

Normalmente realizo este plato con bulgur, así que eliminado y sustituido por quinoa. El queso lo compraba hecho, pero desde que aprendí de Canela como hacerlo, lo preparo en casa y puedo añadirle las hierbas que más me apetecen.

TARTITAS VERANIEGAS DE QUINOA

DSCF0106_marked.JPG

Ingredientes:

1/2 taza de quinoa
3 tomates
1 pepino
1 cebolleta pequeña
2 cucharadas de pasas
3 yogures naturales
2 cucharadas de nata espesa
1 cucharada de cebollino picado
2 cucharadas de hierbabuena picada
sal y pimienta
aceite de oliva
zumo de limón o de lima

1.- El día anterior al que queramos realizar el plato preparamos el queso. Canela lo explica estupendamente en su blog, os animo a que lo visitéis. De todas formas así lo hago yo:

a.- Mezclamos los 3 yogures con las 2 cucharadas de nata espesa, el cebollino, la hierbabuena, sal y pimienta al gusto.

b.- En un plato sopero ponemos 2 gasas estériles, una encima de otra. Lo suficientemente grandes para que sobresalgan del plato. Echamos la preparación de yogur y cerramos las gasas formando un paquetito. Yo le pincho unas brochetas y lo cuelgo en una ensaladera, para que vaya soltando el suero. Metemos todo este tinglado en el frigorífico.

c.- 24 horas más tarde deshacemos el paquetito y milagrosamente ya tenemos un queso blanco buenísimo.

DSCF0007_2_marked.JPG

2.- Lavamos muy bien la quinoa, hasta que el agua salga limpia. La cocemos en un cazo con el doble de agua y un poco de sal. También podemos hacerlo con caldo vegetal. Tardará unos 10 o 15 minutos. Debe quedar casi transparente, tierna pero un poco crujiente. Dejamos enfriar.

3.- Aliñamos la quinoa con aceite y zumo de lima o limón. Reservamos.

4.- Cortamos los tomates, el pepino y la cebolleta en cubos pequeños. Añadimos las pasas, aceite de oliva, un poquito de zumo de lima o limón, y sal y pimienta.

5.- Montamos el plato. (Si no se tienen aros para emplatar podemos hacerlo poniendo capas, una encima de otra, de una forma bonita. Hasta que me compré los prácticos aros lo hacía así). Pincelamos el aro por dentro con aceite, y disponemos dentro primero una capa de quinoa, después la ensaladita, y coronamos con otra capa de queso. Retiramos el aro y decoramos con unas ramitas de hierbabuena.

6.- Se sirve bien fresco, a ser posible con un buen vino blanco.

Imprimir la receta: Tartitas veraniegas de quinoa.pdf

DSCF0062_marked.JPG DSCF0053_marked.JPG

La quinoa no es un cereal, pero su contenido en almidón es tan alto que se la considera un “pseudocereal”. Contiene un alto nivel de proteínas, vitaminas, hierro y calcio. Baja en grasa, y lo más importante en este caso: SIN GLUTEN.

Voy a ver qué más delicias se han preparado por ahí.

Fotografiando espárragos

24 comentarios »


Soy todo lo contrario a una experta. Para ser fiel a la verdad: no tengo mucha idea de fotografía, y mucho menos de fotografía digital. Todavía con las cámaras antiguas me desenvolvía mejor, pero esto del progreso no lo llevo muy al día. (¡Señor, como pasan los años, me parece mentira que este diciendo de verdad lo que acabo de decir!)
Supongo que como muchas y muchos de vosotros, cuando visito otros blogs amigos, me quedo con la boca abierta y la mandíbula desencajada viendo fotos maravillosas. Y pienso que me gustaría aprender a hacerlo así de bien. ¡Manos a la obra y a la ardua tarea de investigación navegando por las turbias aguas de internet!
Me gustaría compartir con vosotros lo que he encontrado. Espero que pueda serviros de provecho o de inspiración.
Navega que te navegarás llego a buen puerto en este blog. Y por suerte hay un post dedicado a la fotografía gastronómica. Literalmente (y gracias a mis ultimas habilidades informáticas) copio:
• Lo más importante es la iluminación. Hay que ver, analizar el entorno y buscar la fuente de luz más idónea. La luz natural es magnífica, siempre y cuando sea suficiente, pero no está de más apoyarla con luz auxiliar. Con reflectores (una simple cartulina blanca) o algún flash indirecto.
• Por cierto, evita el uso del flash directo, produce unos brillos excesivos con resultados poco agradables.
• Hay que lograr potenciar al máximo las texturas, por lo que es importante que la luz no sea excesiva. Mejor algo más baja de lo que pensamos, una vez hagamos las primeras mediciones con la cámara.
• Para ingredientes translúcidos, como hojas de verduras, es muy interesante una suave fuente de luz desde atrás.
• Siempre utiliza trípode, así evitamos movimientos indeseados en las tomas. Y además, intenta mantener la cámara entre unos 10 y 45 grados por encima del plato o del motivo, con ello lograremos profundidad.
• En cuanto a los objetivos puedes probar dos opciones diferentes. Un teleobjetivo con una abertura de diafragma mínima para lograr que quede enfocado todo el motivo, incluso el fondo (ver siguiente punto). O bien un angular con una abertura grande y controlando bien la profundidad de campo. Ambas posibilidades pueden funcionar bien, dependiendo de la situación. Aunque el angular puede provocar que las dimensiones de los elementos queden algo distorsionados y hay que tenerlo en cuenta en el resultado final. Prueba varias opciones.
• Cuida el fondo. Es muy importante. Si fotografías un plato con una jugosa carne guisada por tu madre, puedes optar por colocar detrás algún cesto con panes. Preparar un bodegón sencillo de fondo es idóneo, sin que reste interés al motivo principal (se pueden utilizar copas, botellas de cristal, por ejemplo). La composición es muy importante, por lo que además intenta utilizar encuadres cerrados, eliminando todo lo prescindible y las posibles distracciones. Mide bien con el Balance de Blancos, es importante para lograr una temperatura de color adecuada al motivo y resaltar bien los colores. Y mejor usa una velocidad ISO baja.
• Para resaltar algunos alimentos podemos utilizar algunos trucos profesionales: pulveriza con aceite una ensalada y lograrás unas fantásticas gotas o con glicerina sobre la fruta y darás un aspecto de frescura idóneo.
• No olvidemos el imprescindible procesado. Podemos mejorar la saturación de colores, el equilibrio de sombras y luces, eliminar algún brillo indeseado…

Más consejos del estupendo blog La Tartine Gourmande . Si teneis un ratito id a visitarlo, las fotos son muy, muy bonitas. Lo que sigue es una traducción libre mía:
Pregúntate siempre a ti mismo lo que te sugiere la comida que vas a fotografiar. ¿Es algo rústico, elegante, podemos comerlo con la mano, necesitamos un plato…?
Busca colores que realcen la comida. Tal vez el fondo puede ser del mismo color que la comida o contrastar con ella.
Usa formas repetitivas, geometría interesante y simetría para dar mayor interés a las fotos.

Presta atención al equilibrio espacial ente comida y proporciones de la foto.

Utiliza fondos con diferentes texturas que den más vida, y utiliza ángulos diferentes para probar cual queda mejor. Puedes probar a disparar desde arriba, de frente, desde un lado.
Haz siempre un encuadre más grande de lo que será el resultado final. Recuerda que puedes recortar las fotos antes de ponerlas en el post según tu gusto.
Juega con la comida y muestra la belleza de los ingredientes sin procesar. Observa las formas naturales de la comida.
Tampoco necesitas mostrar la totalidad del plato preparado. A veces , una parte puede ser más sugerente que el todo.

Juega con las sombras, la luz y el color.

No utilices el flash de la cámara. Es mejor utilizar un trípode. la comida no se va a mover y tu trípode tampoco.
La luz natural da mejores resultados. Prueba a colocar la comida al lado de una ventana, y cubre ésta con un visillo para tamizar la luz.

No te atengas a las reglas, prueba lo que se te ocurra. Pon en marcha tu creatividad.

Y después de andar un buen rato dando vueltas a los espárragos, algo tenía que hacer con ellos:

QUICHE DE ESPÁRRAGOS Y QUESO DE CABRA



Ingredientes:


250 gr. de masa quebrada

2 manojos de espárragos verdes

2 huevos grandes

150 ml. de nata líquida

queso de cabra (opcional)

sal

pimienta

nuez moscada


1.- Lavamos los espárragos y los cortamos en trozos de unos 6 cm. de largo. Los cocemos al vapor hasta que queden “al dente”.

2.- Estiramos la masa quebrada con el rodillo y la acomodamos en el molde con cuidado. Recortamos los bordes que sobresalgan, pinchamos el fondo con un tenedor y lo llenamos de legumbres secas para que la masa no se levante.

3.- Metemos en el horno precalentado a 180 grados durante 10 minutos para que la masa se “seque”.

4.- Mientras tanto batimos los huevos hasta que queden espumosos y les añadimos la nata líquida ( en realidad podemos utilizar cualquier tipo de leche. He probado con leche evaporada que tiene menos grasa, con leche de vaca u otras leches vegetales y sale igual de bien). Sazonamos con sal, pimienta y nuez moscada al gusto.

5.- Sacamos la base del horno y colocamos los espárragos dentro. Vertemos por encima la mezcla anterior, y si nos gusta unos pellizcos de queso de cabra.

6.- Volvemos a meter en el horno a la misma temperatura durante unos 25 o 30 minutos, o bien hasta que veamos el relleno cuajado y dorado.


Imprimir la receta


Voy a seguir dándole a la cámara. Hasta que alguien me mande a freir espárragos.