En algún lugar, más allá del mar

14 comentarios »

No hay mejor viaje que el de la imaginación.

Viajemos, pues.

Buscamos un sitio cómodo y cercano (imprescindible, ya que hay que seguir en contacto con la pantalla del ordenador). Tomamos aire, espiramos lentamente y cerramos un ojo (los dos sería lo ideal, pero dificultaría nuestra tarea lectora), y acompañados de un té a la menta (por aquello de la ambientación) comenzamos a viajar a algún lugar, más allá del mar.

Estamos en algún punto céntrico de España ¿Por ejemplo Alalpardo?. Posición: mirando al sur. Comenzamos a caminar hacia abajo, buscando el calor. Y un poquito más, dejando a la derecha Toledo sigamos el paseo, ya sé que es difícil, tanta belleza atrae, pero continuémos. Sin prisa pero sin pausa, más y más hacia el sur, hasta llegar a Córdoba, saludamos de paso a los amigos y nos tomamos unas cañitas con ellos. Pero aún no hemos llegado… Marbella, Algeciras… y de un salto al barco…

En menos de una hora habremos cruzado el Estrecho de Gibraltar, y ya en Ceuta el cambio se va haciendo más evidente. Y ahora un cuarto de vuelta hacia la derecha, hasta Tánger.. nuestros sentidos comienzan a disfrutar de un mundo nuevo…

Gracias a mi sobrino Mathieu, que me ha prestado sus fantásticas fotos de Marruecos, con un artista así, sobran a partir de ahora las palabras…

TACTO

hainée

OÍDO

100gjgjgjgB2890

VISTA

safi1

OLFATO

100cbvcbv_2921

MARRUECOS

legu

Una delicia para los sentidos…

POLLO CON MIEL Y CIRUELAS

Pollo con ciruelas y miel

Ingredientes:

1 kg. de pollo cortado en trozos no muy grandes

250 gr de ciruelas secas sin hueso

1 cucharada sopera de sésamo tostado

100 gr de almendras marcona

1/2 cucharadita de pimienta

1/2 palo de canela

1 cebolla picada muy fina

25 gr de mantequilla

1 cucharada de aceite de oliva

1 cucharada de raz el hanout

1/2 cucharadita de canela

2 cucharadas de miel

sal

200 ml de caldo de pollo

1.- En una sartén ponemos la mantequilla y el aceite de oliva. Cuando esté lo suficientemente caliente doramos la cebolla junto con el palo de canela hasta que quede tierna. Añadimos el pollo en trozos y las almendras. Doramos.

2.- A continuación sazonamos con sal y pimienta, y añadimos las especias. Las proporciones de canela y raz el hanout son orientativas, dependen del gusto de cada uno. Particularmente, prefiero que sobre y no que falte.

3.- Rociamos con el caldo de pollo, y bajamos la temperatura para que se cocine con calma y amor.

4.- A mitad de cocción del pollo añadimos las ciruelas y la miel. Dejamos que termine de cocinarse lentamente para que quede una salsa melosa y las ciruelas se deshagan un poquito. Rectificamos el punto de sal, añadimos sésamo por encima y servimos bien caliente y acompañado de sémola de trigo.

Imprimir la receta: Pollo con miel y ciruelas

Es sencillamente delicioso. Me gusta acompañarlo con una ensalada de naranjas y aceitunas negras que un día probé en un maravilloso restaurante marroquí al que estoy loca por volver. Y de postre… unos cuernos de gacela. La receta…. en próximos episodios.

Y como lo prometido es deuda, aquí va la tercera hoja del calendario. La de febrero, para el que se lo haya perdido, en el post anterior.

Marzo 2010
Imprimir calendario: Marzo 2010

Ras el Hanout III. Cuscus con siete verduras

12 comentarios »

Es curioso. Posiblemente si tuviera que preparar una paella para una reunión familiar, primero me pasaría una noche entera sin dormir, y cuando llegara el momento me echaría a llorar, a mares, lo prometo. Soy un verdadero desastre para la paella. No hay manera. No se puede decir que no lo haya intentado. Soy de esas personas que cuando una determinada receta no les sale bien, insisten e insisten hasta que consiguen algo no sólo comestible, sino rico. Menos con la paella.

Debe ser por eso que para los cumpleaños y demás celebraciones, en mi casa, y desde hace mucho, se come cuscus. Cuando en las casas de los demás se hace paella o cocido, en mi casa se come cuscus marroquí. En mi caso tampoco es tan grave. Resulta que buscando, me entero de que en el año 2006, en Francia, el cuscus es votado el segundo plato favorito de los franceses. Comparto mi casa y mi vida con un francés y tres medio-franceses, y para el francés cien por cien, el cuscus es lo que para mí el cocido de mi madre: mi infancia, mi casa, una satisfacción plena para el paladar y para el alma. No me justifico más.

El cuscus es un plato tradicional de Marruecos de origen bereber, que suele prepararse en celebraciones o en fiestas religiosas, principalmente los viernes. Lo preparan las mujeres, y las múltiples recetas pasan de madres a hijas, así que hay muchas maneras de hacerlo. Esta receta no es complicada, pero laboriosa. El cuscus, es decir la sémola de trigo, no la preparo al vapor, sino que la compro precocida, es mucho más sencillo y queda igual de bien (aunque ya estoy viendo a algunos con ganas de darme un capón)



CUSCUS CON SIETE VERDURAS

Ingredientes:

2 cuartos de pollo

2 buenos trozos de cordero (una pierna de cordero lechal)

1 cebolla

4 zanahorias

5 cebolletas

1 pimiento verde grande

1 berenjena

1 tomate grande

1 calabacín

1 trozo de calabaza

2 patatas grandes

1 taza de ciruelas pasas

1 taza de garbanzos puestos en remojo la noche anterior

1 taza de pasas de corinto

1 taza de almendras crudas

500 gr de cuscus precocido

aceite de oliva virgen extra

1 nuez de mantequilla

sal

pimienta

azafrán

canela

ras el hanout

1.- Cubrimos el fondo de una cacerola grande (muy grande) con aceite de oliva. Cuando esté caliente doramos el pollo y los trozos de cordero. Una vez bien dorada la carne echamos la cebolla bien picada y dejamos que empiece a dorarse también.

2.- Mientras tanto, podemos ir preparando las verduras. Pelamos las zanahorias y las dejamos enteras. Partimos el pimiento por la mitad. Pelamos el tomate y lo cortamos en cuartos, así como la berenjena, las patatas y una cebolleta (las otras cuatro las reservamos para más tarde). El calabacín y la calabaza pelados y partidos también por la mitad.

3.- En la cacerola con las carnes y la cebolla, echamos los garbanzos, sal, pimienta, unas hebras de azafrán, 2 pizcas de canela, y 2 cucharadas de ras el hanout (depende de lo fuerte que esté y depende del gusto. A mí me gusta que se note bastante). Añadimos agua hasta llenar casi la cacerola y llevamos a ebullición.

4.- Cuando empiece a hervir le añadimos las verduras y la patata excepto el calabacín y la calabaza.

5.- Al cabo de 30 minutos probamos, rectificamos de sal si es necesario, y echamos el calabacín y la calabaza. Dejamos que se cocine a fuego suave durante al menos 1 hora más. Las verduras tienen que quedar muy tiernas y la carne suelta del hueso. En el último momento añadimos las ciruelas para que no se deshagan demasiado.

Mientras se cocina lo anterior, preparamos el aderezo de cebolletas, pasas y almendras.

1.- Cortamos las cuatro cebolletas restantes por la mitad y después en rodajitas muy finas.

2.- Cubrimos el fondo de una sartén con aceite de oliva virgen, y cuando esté caliente echamos las cebolletas. Bajamos el fuego y dejamos que las cebolletas se vayan confitando muy poco a poco, sin que se quemen, removiendo con una espátula de madera.

3.- Cuando están totalmente transparentes, añadimos las pasas , las almendras y una cucharada de ras el hanout. Dejamos que se siga haciendo a temperatura muy baja, hasta que las cebolletas estén caramelizadas, las pasas hinchadas y las almendras doradas.

Preparamos la sémola:

1.-Medimos el volumen que ocupa la sémola, para echar ese mismo volumen de caldo. La disponemos en una ensaladera con la sal y la nuez de mantequilla.

2.Añadimos el caldo hirviendo de las verduras y las carnes. Lo tapamos y dejamos que se absorba.

3.-Removemos con un tenedor, para que se suelte bien el grano.

Por último presentamos por un lado las carnes con los garbanzos, en otra fuente las verduras y la sémola, o bien la sémola totalmente aparte, y en otro recipiente la preparación de cebolletas, almendras y pasas.

Cada comensal se sirve según su gusto y su apetito: un lecho de sémola, unas verduras, carne o no, caldo para regarlo todo un poquito… y mucho apetito.

Muchas veces preparo este cuscus solamente con pollo, e incluso nada más que con las verduras, y está igual de bueno.

No me resisto a contar una curiosidad que he encontrado: en castellano antiguo al cuscus se le llamaba alcuzcuz y era muy conocido y consumido en Al Andalus. En la primera parte del Quijote, en el capítulo nueve, se hace una referencia al mismo, cuando el narrador paga con “dos arrobas de pasas y dos fanegas de trigo” (ingredientes principales del alcuzcuz) a un morisco por sus servicios como traductor de un manuscrito que encuentra y que habla del propio Quijote. Y que conste que esto no lo digo yo y me lo invento, y si no que se lo pregunten al miembro de la RAE Francisco Rico, catedrático de Literatura Hispánica Medieval (es él quien lo dice, mi pobre imaginación no daría para tanto).

¡Hasta pronto y no dejéis de cocinar todo lo que os gusta!

Imprimir la receta

Entrando en pista para despegue…

8 comentarios »

Y por fin despegó el blog. Despegó el blog y aterricé yo. Llegué ayer de México, y tengo todavía la neurona funcionando con siete horas de diferencia, así que no hay nada mejor que tomarlo con mucha calma.

Reconozco que me encanta la comida mexicana, la cerveza mexicana, y los mercados mexicanos. Así que a eso me dediqué.

Después de unos nachos con guacamole, unos estupendos tacos padrón, y una riquísima Modelo Especial (la cerveza mexicana que más me gusta), me fui derechita al supermercado a ver que encontraba de nuevo, y a comprar lo habitual. Suelo comprar allí tortillas de trigo y de maíz, limas de fragancia exquisita, aguacates y unos mangos que solo encuentro en México y que merece la pena buscar. Pero esta vez me vine con nuevos hallazgos que me recomendaron.

Me he traído una salsa ranchera, que estoy segura que si se mancha uno los dedos te borra hasta las huellas digitales. Por cierto, pregunté a una buena mujer que andaba por allí, si ella sabía si aquella salsa era muy picante. Me decidí cuando me dijo: “Un poquito, no más” (!!!), pero que de todas formas podía reducir el picor añadiendo poco a poco azúcar hasta que quedase a mi gusto. ¿De verdad funciona? No lo he probado todavía. Ya contaré los resultados.

Y como casi no podía ser de otra forma, la receta de hoy: Tacos a la española, y Guacamole.

TACOS A LA ESPAÑOLA

Ingredientes:

aceite de oliva virgen extra

1 cebolla grande

3 pimientos verdes

3 pimientos rojos

3 pechugas de pollo

el zumo de 1 lima

sal y pimienta

2 cucharadas de cominos molidos

1 cucharada de pimentón dulce

1 cucharada de pimentón picante
(se puede echar más o menos pimentón picante según el gusto, pero siempre añadiendo más pimentón dulce)

un paquete de tortillas de trigo

En una sartén grande calentamos 2 o 3 cucharadas de aceite, y cuando este caliente añadimos la cebolla cortada a tiras. Esperamos a que se dore a fuego suave, y echamos los dos tipos de pimientos cortados a tiras. Subimos el fuego para saltear las verduras.

Mientras tanto cortamos las pechugas de pollo también en tiritas. Una buena manera de hacerlo y bastante más fácil, es con las pechugas medio congeladas. Se puede cortar más fino y más rápido.

Echamos el pollo en la sartén, salteamos un poco, y añadimos sal, pimienta, el zumo de la lima (también se puede usar el zumo de un limón, pero es que la lima sabe a gloria), los cominos y los pimentones. Lo mezclamos bien, reducimos la temperatura y esperamos a que el pollo esté hecho y las verduras tiernas, aunque no demasiado blandas.
Calentamos las tortillas, y lo sacamos todo a la mesa.
Podemos servirlo con guacamole y con queso de Oaxaca.

El queso oaxaqueño es un queso suave y algo fibroso parecido a la mozarella, que se vende “enrollado”. (Me recuerda siempre a una ensaimada hecha una pelota). Pido humildemente perdón a todos los oaxaqueños por este último comentario, si es que hay alguno que lea este blog. A falta de queso de Oaxaca y como la receta se llama tacos a la española, yo rallo queso manchego suave y listo.

El resto es fácil. Cogemos una tortilla, ponemos la mezcla de pollo y pimientos, añadimos guacamole o queso, o los dos, o ninguno, hacemos un rollito y a comer.

GUACAMOLE

Ingredientes:

2 aguacates maduros
de la mejor calidad posible

1 tomate pequeño y bien maduro

el zumo de una lima

sal al gusto

cilantro picado al gusto (a mí me encanta, hay gente que lo aborrece)

1 chile jalapeño picado (a quien le guste el picante)

Se abren los aguacates por la mitad, se retira el hueso y con una cuchara extraemos la carne del aguacate y la ponemos en la batidora con el resto de los ingredientes. Si pelamos el tomate con mucha paciencia, mejor. Batimos hasta tener una crema no demasiado fina. Decoramos con unas hojitas de cilantro fresco.
Se sirve acompañando a los tacos, o bien podemos tomarlo con unos nachos fritos de maíz.

Existen muchas versiones de guacamole. A mí me gusta ésta. Es rica y sencillísima.

Podemos comprar los nachos hechos, o si todavía quedan ganas, hacerlos nosotros mismos.
Yo compro tortillas de maíz (no demasiado grandes, en México me gustan unas que se llaman “Milpa Real”), y las corto como si fueran quesitos en porciones. Después se fríen en aceite de oliva, se escurren bien, y ya están los nachos caseros listos.

Truco final para nota: Se trata de hacer unas cazuelitas con las mismas tortillas de trigo. Pueden servir para poner el guacamole dentro, o el queso, o incluso podemos rellenarlas con la preparación de pollo y pimientos. Si servimos una cazuelita con el relleno y decorado con cariño y dedicación, se puede dejar a la gente boquiabierta, y no solo por el picante. Por supuesto, al ser una tortilla de trigo, la cazuelita también se come. Ahí va.

CAZUELITAS DE TRIGO

Precalentamos el horno a 175 grados. Tenemos a mano un molde grande para flan, y le damos la vuelta. En una ensaladera echamos bastante agua fría y un buen chorro de aceite de oliva. Cogemos una tortilla y la remojamos en esta mezcla. Cuidado, no se vaya a mojar tanto que quede la tortilla para hacer puré, solo lo suficiente para darle forma. A continuación ponemos la tortilla sobre el molde vuelto del revés, y la vamos pegando al mismo dándole la forma de éste. Cuando ya no se despega lo metemos al horno durante 5 minutos. Lo sacamos, dejamos enfriar sobre una rejilla, y cuando este casi frío la separamos del molde con muchísimo cuidado. Así con todas las cazuelitas que queramos hacer.

Ya sé que es un poco largo si queremos hacer muchas, pero advertí que era para nota.

Se me ha quedado en el tintero la receta de las judías pintas refritas pero lo dejo para otro día, que mi cabeza ya no da para más. El jet lag me ataca con ganas. Buenos tacos y buen provecho.