Una de azafatas

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O todo lo que le gustaría saber sobre las azafatas y tal vez no se atrevió a preguntar.

De una vez por todas, aquí quedan desvelados esos misterios por los que cualquier pasajero siente curiosidad y sobre los que tanto le gusta investigar:

-¿Las azafatas hacen siempre la misma ruta?

Ante todo, un par de aclaraciones:
Ya no nos llamamos azafatas, sino TCPs, tanto masculinos como femeninos, que queda mucho más moderno, y no lo utiliza ni el que lo inventó. No hacemos “rutas” sino líneas. Lo de ruta suena a la Blasa (conocida empresa de autobuses interurbanos) y tampoco es el caso.

No, no hacemos siempre la misma linea. Funciona por flotas. Cada uno de nosotros pertenece a una flota de aviones, y esa flota hace siempre corto o largo radio. Lo que quiere decir que por ejemplo, en mi caso, siempre trabajo en el mismo tipo de avión, y siempre hago vuelos transoceánicos, pero no suelo repetir un destino más de tres veces en un año.

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¿Cuánto tiempo pasan en los sitios donde van?
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Depende. Lo normal, cuando cruzamos el charco, es permanecer alrededor de 24 horas. En España o Europa, menos aún. Por suerte dispones de día y medio en Nueva York, por desgracia te quedas tres días en Caracas (que conste que no tengo nada en contra de Venezuela, hermoso país, pero es que allí vivimos en una carcel de oro).

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¿Por dónde estamos pasando ahora mismo?

Lo siento. Ni idea. Desde esta altura, no reconozco nada. Son los pilotos los que disponen de esa información, y en el tiempo que tardo en llegar a la cabina, preguntar, y volver a contarlo, con lo rápido que va el avión, mi respuesta sería mentira.

¿Cuanto tiempo descansan cuando vuelven a su casa?

Poco, muy poco. Se lo aseguro.

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-¿Y ustedes que comen en el avión, lo mismo que los pasajeros?

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Pues no. Nosotros tenemos una comida diferente. Tenemos dos tipos de menú, para que tanto pilotos como azaf… perdón, TCPs, no repitan los mismos platos y en caso de intoxicación caigamos todos enfermos. Eso sí, la comida es igual, igual, de rica y exquisita que la de los señores pasajeros.
Uno de esos platos, con los que taaaaaanto disfrutamos, son los fideos chinos. Rico dónde los haya. Es un clásico de la comida azafateril.

Con cariño, e inspirados en aquellos, ésta es mi versión de los fideos chinos  del avión, lánguidos y sin gracia. Estos, mucho más sabrosos y nutritivos, y sobre todo, cocinados con amor. Cualquier parecido con el original, pura coincidencia.

FIDEOS CHINOS

(o japoneses, o tailandeses, o vaya usted a saber de qué parte de oriente proceden)

Ingredientes:

300 gr de fideos chinos al huevo
un chorrito de aceite de girasol (unas 5 cucharadas)
2 dientes de ajo
1 cucharada de jengibre fresco rallado
medio calabacín grande
1 puerro
3 zanahorias
medio pimiento verde grande
un chorritín de salsa de soja (si el chorrito eran 5 cucharadas, el chorritín unas 4)
semillas de sésamo (blancas o negras)
unas gotas de aceite de sésamo (si disponemos de él)

1.- Cocemos la pasta siguiendo las indicaciones del paquete. Hay que tener cuidado con el tiempo con este tipo de pasta, si nos pasamos quedarán demasiado hechos y pastosos.
Una vez hecha la pasta la escurrimos y aclaramos con agua fría para detener el proceso de cocción. Reservamos.

2.- Partimos las verduras en tiritas. Es importante que queden de un tamaño uniforme. El resultado será mucho mejor.

3.- En una sartén grande (si tenemos un wok es un momento ideal para utilizarlo), echamos el chorrito de aceite de girasol y calentamos a temperatura baja.  Ponemos el ajo bien picado cuando todavía no está muy caliente. Es necesario que se ablande, pero no que se queme, o que quede demasiado dorado. Añadimos el jengibre rallado, y lo doramos un minuto más.

4.- Añadimos el puerro, las zanahorias y el pimiento verde a la sartén. Subimos la temperatura y salteamos, al cabo de dos minutos añadimos el calabacín. Salteamos, bajamos la temperatura y dejamos que las verduras se ablanden un poco.

5.- Es el momento de añadir la pasta, mezclar bien y con cuidado. Lo dejamos un par de minutos para armonizar sabores y calentar bien la pasta, y antes de servir añadimos la salsa de soja, unas gotas de aceite sésamo y espolvoreamos con sésamo para adornar.

Imprimir la receta: Fideos chinos

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Para los que vivís en Madrid o estáis de paso, si queréis encontrar alimentos orientales, una magnífica opción es acudir al supermercado oriental “Ta Tung Universal” (c/ Mozart, 5), muy cerca del centro comercial Príncipe Pío (antigua Estación del Norte). Aunque por fuera tiene el aspecto de una tienda de todo a cien, dentro variedad, calidad y precio son estupendos.

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Pido perdón por la calidad de las dos primeras fotos. Fueron tomadas en condiciones pésimas. Se trata de un anuncio de los años 50 para reclutar azafatas. En él se hace referencia a los requisitos necesarios (incluidos estado civil y raza) para solicitar el puesto, y a la perfecta apariencia que toda azafata debería tener. (Museo Smithsonian del Aire y el Espacio en Washington DC)

Y por cierto, no, no falta mucho para llegar, si se duerme un poquito, cuando se despierte, ya se habrá terminado este post.

Zzzzzzzzzzzzzzzz……..

HEMC 27 – Canelones de salmón con bechamel al limón

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Tarde. Casi llego tarde. Pero afortunadamente existe aquel refrán que dice “Más vale tarde que nunca” y a él me acojo.

hemc 27 - canelones
Espero que Ivana sepa perdonarme el haber sido tan lenta a la hora de participar en el HEMC mensual, pero creo que el resultado ha merecido la pena y ésta es mi contribución al mismo. No podía dejar de aportar mi granito de arena. En primer lugar porque la anfitriona de este mes es mi amiga, nueva y buena amiga, y en segundo lugar porque me encanta cómo a ella, tanto la comida italiana en general, cómo los canelones en particular.

Siempre recuerdo los canelones de espinacas que mi madre nos hacía cuando era pequeña, con salsa de tomate y bechamel. Y sobre todo recuerdo aquellas placas de pasta que dejaba sumergidas en agua, y que tanto me gustaba colocar luego sobre un paño de cocina para secarlas y rellenarlas. Debió grabarse a fuego en mi memoria, porque así sigo haciéndolos yo.

Pero esta vez he decidido variar e intentar crear algo un poco más sofisticado y original. Esta receta está inspirada en unos crepes de salmón que hace poco encontré en Epicurious. Tuneada, pobrecilla, pero realmente deliciosa y delicada, y muy recomendable para las próximas fiestas que se avecinan. No hace falta qué diga cuáles.

Antes de empezar, un pequeño truco. Para limpiar bien el salmón de posibles espinas, es muy práctico utilizar unas pinzas de depilar para extirparlas sin piedad ( inútil decir que las dedicaremos únicamente a este uso. No quiero ni imaginarme proceder primero a la depilación, pongamos por caso, de las cejas, para pasar a continuación a la receta… ni por supuesto, el caso contrario).

CANELONES DE SALMÓN CON BECHAMEL AL LIMÓN

(y sin pensarlo demasiado, me ha salido un pareado)

Ingredientes:

12 placas de pasta para canelones
350 gr de lomos de salmón fresco
sal, pimienta y zumo de limón

Para la salsa bechamel:

2 cucharadas de mantequilla
1 y 1/2 cucharadas de harina de trigo
1/2 cucharada de maizena
450 ml de leche entera
50 ml de nata líquida
sal, pimienta y nuez moscada
1 cucharadita de ralladura de limón

almendras molidas para gratinar

1.- Cortamos los lomos de salmón en doce porciones rectangulares. De la  misma longitud que las placas que vamos a rellenar. Reservamos. Precalentamos el horno a 220 grados.

2.- Preparamos las placas de pasta para canelones. En mi caso, utilicé pasta precocida. Sé que no es lo ideal, pero resulta práctico. Podéis igualmente utilizar pasta fresca, pasta que haya que cocer, o bien podéis preparar las placas de pasta en casa.

3.- Una vez las placas elegidas estén listas, las extendemos sobre un paño de cocina limpio, para rellenarlas. Colocamos cada uno de los lomitos sobre ellas, y sazonamos el pescado con un poquito de sal, un poco de pimienta y un par de gotitas de zumo de limón. Enrollamos la pasta alrededor del salmón para darle forma de canelón. (Madre mía, que hartón, con tanto ón).

4.- Preparamos la salsa bechamel.
En un cazo fundimos las dos cucharadas de mantequilla dejando que adquiera un tono dorado claro. No utilizaremos fuego fuerte, o se nos quemará la salsa, y se agarrará al fondo del cazo. Echamos la harina y la maizena, y con unas varillas mezclamos bien. Sin dejar de remover, esperamos que la mezcla tome un color ligeramente tostado.
A continuación vertemos la leche templada y la nata líquida poco a poco y sin dejar de remover, con cuidado de que no se formen grumos. Sazonamos con sal, pimienta y un poquitín de nuez moscada.
Seguimos removiendo hasta que la bechamel espese, siempre a fuego suave. En este caso, la fórmula “vísteme despacio, que tengo prisa” funciona de maravilla. Cuando esto ocurra (la salsa ha espesado y burbujea, es decir, comienza a hervir) la retiramos del calor, y echamos la ralladura de limón. No hay que excederse en la cantidad. Se trata de aromatizar la bechamel, no de hacer una salsa con un intenso sabor a limón. Reservamos.

5.- En una fuente para hornear, disponemos la mitad de la bechamel, colocamos encima los canelones, y los cubrimos con el resto de la salsa. Espolvoreamos almendras molidas por encima y metemos en el horno durante 15 minutos aproximadamente. Servimos.

Imprimir la receta: Canelones de salmón al limón

El resultado es un plato de sabores delicados, que armonizan muy bien sin que destaque ninguno en exceso. Estupendos con un buen vino blanco. Nosotros los comimos con un vino blanco del Penedés, y nos supieron a gloria bendita.

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