Minipost, Superblogueros, Maxibrioches

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Ivana, te prometo que me pongo con los canelones en dos o tres días. No puedo faltar a la cita del HEMC.

Secretario, te quedo eternamente agradecida por estas maravillosas fotos. ¡Son fantásticas y especiales! En estos casos queda claro ¿A qué saben las nubes?.

Tere, por fin ya puedes encontrar tu libro en el “Libro de la semana”. Gracias a todos por vuestras aportaciones, y sabed que mi correo sigue abierto a todo aquel que quiera colaborar (para todos aquellos que no sepan de qué hablo, información aquí).

Adi, gracias por darme a conocer la iniciativa contra la pornografía infantil, cuyo anuncio podéis ver en el lateral del blog. El día 20 será importante.

Pedro, con permiso de tu contraria, eres un sol grande, grande. Ya puedo disfrutar del libro de Maribel, y en cuanto haga alguna de sus recetas la sacaré en el blog. Maribel, millones de gracias.

Bea, sólo me quedan por maquinar cuales serán los dos últimos regalos del amigo invisible. Estoy como niña con zapatos nuevos.

Canela, hace unas semanas dijiste que estabas tirando de “fondo de armario”, una vez más te copio. Rehago una receta antigua, y aprovecho una foto que lleva varios meses en Flickr.

Pilar, como tú, he recibido sin ningún tipo de compromiso un pack de leche Unicla de Feiraco, la cual, acompañó en un buen vaso, la receta que sigue. He de decir que en Galicia hacéis una leche estupenda. Las vacas deben comer gloria, porque la leche no sabía más que a leche suave, cremosa y deliciosa.

Su, receta tuneada del pan de naranja y menta de Richard Bertinet.

BRIOCHES DE NARANJA Y CHOCOLATE

Ingredientes:

500 gr de harina de fuerza
15 gr de levadura fresca
10 gr de sal
60 gr de mantequilla a temperatura ambiente
250 gr de leche
40 gr de azúcar
1 huevo grande
1 cucharada de agua de azahar
1 taza de chispas de chocolate
la piel rallada de 2 naranjas
1 huevo batido con una cucharada de agua para dar brillo a los brioches

1.- En una ensaladera grande colocamos la harina de fuerza, la mantequilla  y la levadura. Frotamos con las manos hasta integrar la levadura con la harina y la mantequilla.  Una vez bien mezcladas, echamos la sal, el azúcar, el agua de azahar, y el huevo batido.

Con amasadora:
a.- Añadimos la leche templada. Metemos la amasadora y comenzamos a mezclar bien.  Trabajamos la masa durante 4 o 5 minutos, hasta que quede  bien formada y elástica.
b.- Sacamos la masa a la superficie de trabajo con cuidado y terminamos de amasar con las manos para incorporar la ralladura de naranja y las chispas de chocolate. Añadiendo sólo un poco de harina a la superficie de la mesa, formamos una bola con la masa y la dejaremos reposar durante una hora en un recipiente enharinado, cubierta y en un sitio cálido.

Amasado a mano:
a.- Mezclaremos la leche templada con la mezcla de harina anterior, y ayudándonos de una rasqueta sacamos la masa a la superficie de trabajo y la amasamos de tal manera que vayamos incorporando aire.
Metemos las manos por debajo de la masa con los pulgares por encima, y la dejamos caer sobre la mesa al mismo tiempo que sujetamos un extremo, de tal manera que podamos doblarla sobre sí misma. De esta forma vamos incorporando aire, y comenzará a volverse elástica y moldeable.
b.- Una vez que la masa esté firme y manejable, añadimos la ralladura de naranja y las chispas de chocolate e incorporamos bien estos dos últimos ingredientes. Enharinamos ligeramente la superficie de trabajo, y formamos una bola que dejaremos reposar durante una hora en un recipiente enharinado, cubierta y en un sitio cálido.

3.-Pasado el tiempo de reposo, con cuidado volcamos la masa sobre la superficie en la que vayamos a trabajar, ligeramente enharinada. La dividimos en unas 10 porciones aproximadamente. En mi caso dividí la masa en 8 porciones, ya que el molde de minibrioches con el que iba a trabajar tiene 8 espacios, pero me sobró masa con la que  formé dos bolas aparte.

4.- Con cada porción formaremos una bola o panecillo dependiendo de la forma del molde. (Se pueden utilizar moldes de muffins extragrandes). Para ello aplanamos la masa con las manos, y llevamos los extremos hacia el centro haciendo rotar la bola según la vamos trabajando. O bien para formar un panecillo, aplanamos la masa con las manos, la doblamos por la mitad, volvemos a aplanar y volvemos a doblar, de tal manera que nos quede la típica forma de panecillo.

5.- Colocamos las bolas o panecillos en el molde engrasado y enharinado y cubrimos con un paño, para dejarlos levar durante una hora y media, o hasta que la masa haya doblado su volumen. Este es el momento de precalentar el horno a 220 grados.

6.- Cuando los brioches hayan levado, pincelamos su superficie con la mezcla de huevo  batido y agua para darles brillo y los metemos en el horno, dejándolos a una temperatura de 200 grados durante 20 o 30 minutos, o bien hasta que alcancen un color dorado oscuro.

7.- Sacamos los brioches del horno, los desmoldamos y dejamos que se enfríen sobre una rejilla. Tienen un sabor delicioso, y acompañan perfectamente un desayuno o merienda. Tostados valen su peso en oro.

Imprimir la receta: Brioches de naranja y chocolate

Alicia, ¿Me dejas alguno de tus finales?

Ajonjoli…. ¡Ay, qué no puedo hablar!

Libros de cocina

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101. Tengo 101 libros de cocina. Acabo de contarlos y me sorprende la coincidencia, pero así es. Desde pequeñitos tipo folleto (no por ello peores), a verdaderos mamotretos (no por ello aburridos). Algunos están adornados con manchas de colores (restos de experimentos culinarios) y algunos están casi nuevos (algún día los compré, y no sé por qué pasaron a formar parte del paisaje del mueble donde están guardados, sin más).

Seguramente algunos de vosotros os habéis ido alguna noche a la cama con un libro de recetas, igual que si de una magnífica novela se tratara. Y el que estaba a vuestro lado (si lo hubiera o hubiese) os ha mirado con los ojos desorbitados. O los habéis acariciado (a los libros, claro) mientras estaban guardados en la bolsa de la tienda donde los acababais de comprar, esperando con impaciencia infantil llegar a casa, para poder abrirlos y disfrutarlos en todo su esplendor.

Los libros son un tesoro y una de las herencias más importantes que podríamos dejar. Y esas pequeñas joyas que tal vez unos conozcamos y otros no, deberían ser del dominio público, al menos del de los que nos dedicamos con tanta pasión al mundo de la cocina.

Por esta razón me gustaría compartir con todo el que pase por aquí, esos libros de cocina que no siempre serán los mejores, ni los más espectaculares, pero sí los más queridos, los que marcaron nuestra forma de cocinar en algún momento, o simplemente en los que encontramos inspiración.

Podréis encontrar en el lateral del blog una foto con un libro de cocina “especial”. Intentaré cada semana incluir alguno nuevo, o más de uno. Y en el apartado “Páginas del blog” se irán sumando y podrán verse todos.

Y ahora… es cuando pido vuestra ayuda. Si os apetece, si os parece interesante, si os gusta la idea… sería estupendo que pudiéramos compartir también los vuestros. Me gustaría que el que quiera poner su granito de arena me mandara una foto de la portada de un libro de cocina que os parezca bueno o especial, junto con el nombre del libro, autor, editorial y año de edición, y un comentario sobre la razón o razones que os han llevado a elegir ese libro. Irán apareciendo en la página “Libro de la semana” junto con un enlace a vuestro blog (podéis mandarme vustras aportaciones aquí ). De ésta manera podremos disponer de un “archivo bibliográfico” con nuestros mejores libros.

Y como es “de bien nacidos el ser agradecido”, para daros las gracias me gustaría hacer un sorteo de un regalo entre los libros que vayan llegando. He pensado en dos ralladores (de distintos grosores) de una marca que no es fácil de encontrar en España y que os aseguro que es francamente sensacional (más de una vez me he pasado rallando un buen rato sólo por el placer de hacerlo). Dentro de dos meses espero que tengamos un buen número de referencias, y eso sí, confiad en que el sorteo será sin trampa ni cartón. A quien le toque se los mandaré con todo mi cariño.

Espero que os interese la idea. Confieso que me apasionan los libros, y estoy segura de que habrá verdaderos tesoros entre los vuestros.

Y no me voy sin dejar una receta sencilla, divertida y “de miedo”.

CUPCAKES ARAÑA

Ingredientes:

Para 24 arañitas (mini cupcakes) y todavía sobrará para hacer “la madre de todas las arañas”:

175 gr de mantequilla a temperatura ambiente
150 gr de azúcar glas
175 gr de harina
2 cucharadas de cacao en polvo sin azúcar
1 cucharadita de levadura en polvo
4 huevos
papelillos rizados de tamaño pequeño y de color oscuro

Para el disfraz de araña:

45 gr de mantequilla a temperatura ambiente
50 gr de azúcar glas
1 cucharada de leche
1 cucharadita de cacao en polvo sin azúcar
azúcar de color negro (se puede sustituir por granillo de chocolate)
caramelitos o gominolas de color rojo para los ojos
tiras de regaliz blandito para las patas

1.- Precalentamos el horno a 170 grados. Colocamos un papel rizado en cada uno de los moldes de mini cupcakes (si vuestros moldes son grandes no hay problema, solamente que las arañas serán de tamaño tropical).

2.- En un bol grande batimos la mantequilla con el azúcar glas hasta que quede esponjoso, seguimos batiendo y añadimos los huevos uno a uno, la harina, la levadura y por último el chocolate en polvo. Continuamos batiendo durante unos 2 o 3 minutos hasta lograr una masa suave.

3.- Con una cuchara vamos distribuyendo la masa en los moldes, con cuidado de que no llegue al borde, en cuyo caso al subir en el horno, se desbordaría y no quedarían redonditos, que es precisamente lo que buscamos. Horneamos durante 10 minutos. Dejamos unos minutos que se enfríen, y a continuación sacamos los cupcakes y enfriamos sobre una rejilla. Si tenemos más masa volvemos a repetir este último punto con lo que nos queda.

4.- Para el “disfraz”:
a.- En un bol batimos la mantequilla con el azúcar glas, la cucharada de leche y la cucharadita de cacao para realizar la cobertura.
b.- Una vez que los mini cupcakes estén fríos, vamos cubriendo la parte superior con una capita de la cobertura, y los rebozamos en el azúcar negro (o bien en el granillo de chocolate).
c.- Con un palillo realizamos 4 agujeritos a cada lado de la araña, en ellos iremos insertando trocitos de unos 5 cm de largo de tiras de regaliz blandito para hacer las patas. En la parte de arriba colocaremos dos gominolas o caramelitos rojos para los ojos.

Imprimir la receta:  Cupcakes Araña

De acuerdo, mis arañas sólo tienen 6 patas, no 8, pero tiene explicación. Mi adorable hijo mediano (mediano pero enorme, me saca una cabeza) cortaba patas de araña y resultó que comía a la misma velocidad que cortaba, y las pobres arañas sufrieron una mutación por la cual perdieron 2 patas cada una.

¡Qué os gusten!

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Cupcakes o lo que da de sí­ una magdalena

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Hace unos meses que vengo fijándome en la moda más in del momento, en cuanto a pastelería se refiere, tanto en los Estados Unidos como en otros países anglófonos. Tal vez sea porque dadas mis constantes idas y venidas, muchas veces soy más consciente de lo que pasa más allá del charco, que de lo que pasa a este lado del Atlántico (aparte de que todo lo que sea dulce me salta a los ojos como por arte de magia).

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Me refiero a los cupcakes. (Posiblemente alguien este pensando: “¡A buenas horas mangas verdes!”. Lo siento, ya avisé muchas veces que gracias al jet lag perenne que padezco, proceso la información más despacio que el resto de los humanos). No son ni más ni menos que las magdalenas de toda la vida (las de mojar en el café o en el vaso de leche chocolateada, de ese que no se disuelve bien y comes el polvillo a cucharadas, por no citar marcas) pero eso sí, con unas presentaciones, variedades y decoraciones absolutamente asombrosas. Ni que decir tiene que los hay bastante sencillos, clásicos, pero hay otros verdaderamente sorprendentes. Pequeñas obras del arte pastelero envueltas en papel rizado.
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En Estados Unidos son una auténtica locura. Las tiendas dedicadas única y exclusivamente a vender estas delicias proliferan por doquier (visitad por ejemplo Cupcakes on line, y pasaréis un rato entretenido). Blogs que se encargan de recetas, utensilios, accesorios, toda serie de gadgets al respecto (podéis empezar por Cupcakes take the cake y allí encontraréis unos cuantos enlaces interesantes). Revistas de gastronomía que les dedican artículos enteros. Programas televisivos de gran fama hablan de ello (las fotos que incluyo proceden de la página web del famosísimo espacio televisivo de Martha Stewart) No sigo mucho la tele, pero imaginad a Ana Rosa Quintana hablando de magdalenas. ¡Hasta anuncios publicitarios en los que los protagonistas son los cupcakes! (Aviso: lo siento, pero todos estos enlaces vienen en el lenguaje de Shakespeare).
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Son fáciles de hacer, fáciles de comer por su pequeño tamaño y una glotonería grande, fáciles de transportar (existen cajas especiales para ello), y fáciles de pagar, un cupcake te dura unos bocados de placer, al módico precio de dos dólares y medio más o menos (no llega a un euro y noventa céntimos). Incluso fáciles de enseñar, gracias a unos bonitos expositores que sólo sirven para eso, o para poner huevos duros muy bien colocaditos.
Y, por supuesto, podemos hacerlos en casa y pasarlo estupendamente. En mi caso ha sido una auténtica gozada poner mis magdalenitas sobre una tabla de esas que dan vueltas e ir decorándolas cómo si de tartas en miniatura se trataran.
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Mi receta está basada en la famosa tarta “Selva Negra”, dado que es tiempo de cerezas y de chocolate (el chocolate siempre está en temporada).

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MAGDALENAS DE CEREZAS Y CHOCOLATE


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Ingredientes:

1 y 1/2 tazas de harina
4 cucharadas de cacao en polvo sin azúcar
2 cucharaditas de levadura en polvo
3/4 de taza de azúcar
1 taza de mantequilla ablandada
4 huevos
1/2 taza de cerezas deshuesadas y en trozos

Para la decoración:

1 taza de nata líquida para montar
2 cucharadas de azúcar glas
cerezas enteras con rabito y todo
chocolate negro

1.- Precalentamos el horno a 160 grados, y en el molde para magdalenas colocamos el papel rizado. Con estas cantidades a mi me salieron 15 magdalenas.

2.- En un recipiente batimos la mantequilla con el azúcar hasta alcanzar una pomada suave. En otro recipiente aparte mezclamos la harina, el cacao, y la levadura, y lo añadimos a la mantequilla con azúcar, junto con las cerezas deshuesadas y partidas. Mezclamos bien.

3.- Repartimos la masa en los moldes y lo llevamos al horno durante 20 minutos. Sacamos del horno, dejamos que se enfríe durante 5 minutos y desmoldamos.

4.- Una vez que nuestras magdalenas están frías, empezamos a adornarlas. Para ello:
Montamos la nata que estará muy fría, y le añadimos el azúcar glas con cuidado. Lo metemos en una manga pastelera y decoramos cada magdalena como nos guste (yo no tengo manga pastelera, pero utilizo una especie de “pistola pastelera” de mi hijo pequeño que venía en un juego para hacer tartas, y palabra que queda que ni pintado). Rallamos un poco de chocolate por encima (otro día os enseñaré mis ralladores, son el orgullo de mi cocina) y colocamos una cereza entera sobre todo lo anterior.

5.- Enseñamos a las vecinas para que admiren nuestro arte, y no dejamos que las toquen para que podamos seguir enseñándolas. Nos las comemos nosotros, junto con la familia eso sí, a escondidas.

Imprimir receta: Magdalenas de cerezas y chocolate.pdf

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A mi hijo mayor no le gusta la nata de leche de vaca, así que para él se las decore con una deliciosa nata de avena, que me llegó un día a las tres de la tarde. ¡Gracias amiga!

Muy rápido, muy rápido

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Me siento en la butaca de un cine, y busco el cinturón de seguridad para abrochármelo (debo estar esperando que despegue la sala).

Al salir la gente del ascensor me despido diciendo: “Adios, muchas gracias” (Soy educada, pero… ¡Tanto!!!)

Dos días de descanso y me pillo un resfriado (el caso actual).

Creo que debo descansar.

Dejo esta receta que encontré hace unos días en 101 cookbooks, un poquito modificada, y me voy muy rápido, muy rápido. Mientras tanto, el director de mi equipo técnico ha preparado un rinconcito dedicado a la informática aplicada al mundo del blog culinario. Entiendo la mitad de lo que cuenta, pero visitadlo si os interesa, porque es un verdadero crack del tema. Os veo prontito.

CREMA DE CHOCOLATE Y COCO CON CURRY

Ingredientes:

400 ml de leche de coco
2 cucharadas de azúcar
30 gr. de maizena
1 cucharadita de curry en polvo
3 cucharadas de cacao en polvo sin azúcar
2 cucharadas de coco rallado
100 gr. de chocolate negro

1.- En un cazo ponemos a calentar 325 ml de la leche de coco y el azúcar, a fuego lento.

2.- Aparte, en un bol, batimos el resto de la leche de coco con la maizena, el cacao y el curry en polvo, hasta obtener una mezcla suave y sin grumos.

3.- Cuando la leche de coco comience a hervir le añadimos muy despacio, y sin dejar de batir, la mezcla anterior. Seguimos removiendo hasta que espese.

4.- Retiramos del fuego y añadimos el chocolate en trocitos y el coco rallado. Removemos hasta fundir bien el chocolate.

5.- Distribuimos la crema en flaneras o moldecitos. He utilizado 6 flaneras, aunque la receta era para 4. Las cubrimos con film transparente para que no se forme una película seca en la superficie y metemos en el frigorífico para que se enfríen.

6.- Antes de servirlas adornamos con coco rallado y una pizquita de curry.

Imprimir receta: Crema de chocolate y coco

Por supuesto, si no nos gusta el curry o los sabores exóticos, podemos no añadirlo o poner menos de la cantidad indicada. Del mismo modo también podemos sustituir la leche de coco por otro tipo de leche. Total, que al final ni crema de coco, ni crema de curry. No seré yo quien tire la primera piedra por cambiar la receta como Dios le de a entender a cada uno.

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