Tallin y el virus del viajero

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No conozco Tallin. Nunca he estado en Tallin. Jamás me había interesado Tallin, exceptuando un cortísimo periodo de tiempo que coincidió (¡válgame Dios, que vergüenza me da el admitirlo!) con la participación de Rosa en el año 2002 en el festival de Eurovisión con la canción “Europe´s living a celebration”. A partir de entonces nada, cero, en blanco (Eurovisión y Tallin). Ocho años más tarde habría de darme cuenta de mi tremendo error (en cuanto a Tallin por supuesto, no a Eurovisión).

Casco antiguo Tallin

A los habitantes de mi casa, como diría mi santa madre, nos gusta “correr el talón”, lo cual quiere decir que nos vemos afectados por el virus del viajero, aquel que te hace pensar que mejor fuera de casa que dentro, mejor conocer que imaginar, y mejor ir que quedarse, siempre. Por esa razón, hace unos meses, cuando a mi segundo hijo le propusieron acudir a un encuentro de jóvenes de la comunidad europea en Tallin, capital de Estonia, joya del Báltico, tuvo un virulento ataque de dicho mal, y sin poder evitarlo, aceptó.

Al ser un virus tremendamente contagioso, ya que no podía yo misma pasar por adolescente (cuestión de unos añitos nada más), me conformé con viajar a través de su experiencia, y de las maravillosas fotos de Dirk, uno de los profesores alemanes que acudieron al encuentro (perdóname Dirk, por no conocer tu apellido) y de Leire Gambra alumna de 4º de la ESO del colegio Árula de Alalpardo, compañera de mi retoño. Gracias a los dos por vuestras fotos, son maravillosas. Yo solamente me he limitado a pasarlas por la sección de peluquería y maquillaje, pero el trabajo es vuestro.

Collage Tallin con letras

A 80 kilómetros al sur de Helsinki, y con no más de 400.000 habitantes, Tallin es la capital del segundo país del mundo con mayor número de campos de patatas por habitante: Estonia. Pero también es la poseedora de uno de los centros históricos medievales mejor conservados del mundo, y que desde hace ya unos años fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. No en vano, fue la primera, allá por el siglo XIV en el ranking del edificio más alto del mundo de su tiempo: la iglesia de San Olaf, con sus entonces 155 metros de altura (parece ser que sucesivos rayos y consecuentes incendios hicieron que menguara su tamaño hasta los 125 metros actuales).

Collage 3 Tallin

Murallas medievales, calles empedradas, iglesias, casitas de colores y una tremenda animación en los bares, restaurantes y cafés de la plaza del Ayuntamiento, dieron cobijo durante unos días a una panda de adolescentes españoles, estonios, alemanes, polacos y franceses, con ganas enormes de juerga, comer patatas y estrechar lazos (y que conste que hay muchas maneras de estrecharlos).

Collage 2 Tallin

Por mi parte, seguiré soñando con conocer algún día personalmente esta encantadora ciudad que parece salida más de un cuento de hadas, que no de siglos de dominación danesa, alemana, sueca y rusa. No me veré libre del virus maligno hasta que no vayan mis pies a recorrer sus calles y subir hasta lo alto de sus torres. Mientras tanto, me deleitaré con sus imágenes y con la esperanza, la mejor vacuna contra el mal del viajero, de llegar algún día a Tallin.

Collage 1 Tallin

La receta de panna cotta de dos chocolates que sigue nada tiene que ver con Tallin, pero sí con otro de los vicios familiares: el chocolate. Sencilla, muy rica, la preparo en vasitos pequeñitos para que no canse. A todos nos da igual, nos servimos dos o tres raciones y listo.

PANNA COTTA DE DOS CHOCOLATES

Pannacotta de chocolate blanco y negro

Ingredientes:

Para la panna cotta de chocolate negro:

30 gr de chocolate negro con un 70% de cacao en pequeños trozos

125 ml de leche

125 ml de nata líquida

2,5 gr de gelatina

Para la panna cotta de chocolate blanco:

45 gr de chocolate blanco en pequeños trozos

150 ml de leche

50 ml de nata líquida

2,5 gr de gelatina

1.- Las dos panna cottas se realizan de la misma manera. Empezamos con la de chocolate negro. Ponemos la gelatina en agua fría durante unos minutos.

2.- Mientras tanto vertemos la nata líquida junto con la leche en una cacerola y llevamos a ebullición a fuego medio. Cuando empiece a hervir, retiramos del fuego y añadimos la gelatina bien escurrida. Removemos hasta que la gelatina se deshaga.

3.- Echamos el chocolate y removemos hasta que se funda completamente. Dejamos enfriar un poco, y si vamos a presentarlo en vasitos, vertemos la crema obtenida con cuidado y dejamos enfriar. Una vez fría, la ponemos en el frigorífico durante al menos una hora.

4.- Preparamos la panna cotta de chocolate blanco siguiendo el mismo método de la anterior. Una vez fría (importante!!) sacamos los vasitos con la panna cotta de chocolate negro y la vertemos por encima con cuidado. Volvemos a meter en la nevera durante unas dos horas.

5.- Para servirla podemos rallar un poquito de chocolate negro por encima.

Imprimir la receta: Panna cotta de dos chocolates

La receta está basada en la de panna cotta de 3 chocolates del libro “L´école de cuisine de Alain Ducasse 3 chocolats”. ¡Qué pensaría el ilustre cocinero Alain Ducasse si viera que le he cambiado ligeramente alguno de sus ingredientes!… Sinceramente, no creo que llegue a enterarse nunca…

Tejados Tallin

“Cuando uno viaja, también viaja con uno el universo” Mario Benedetti

Cupcakes de coco y trufa. STOP

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Muuuuucho trabajo, poco tiempo. STOP. Hay que levantar el país. STOP. No importa, dejo receta. STOP. Estupenda, lucida, deliciosa, fácil. STOP. Tres posibles presentaciones. Foto más abajo.STOP. Pirámide de trufas verdaderamente espectacular, elaborada pero impresionante.STOP. Trufa sobre ganache. Buen compromiso. Sabor delicioso. STOP. Rebozado en coco. Sencillo. Casero. Familiar. STOP. Saludos. STOP.

CUPCAKES DE COCO Y TRUFA

Cupcake de coco y trufa

Ingredientes:

Para la base del cupcake de coco (unos 16 cupcakes):

115 gr de harina

2 cucharaditas de levadura

1/2 cucharadita de sal

1/2 taza de coco rallado

100 gr de mantequilla a temperatura ambiente

75 gr de azúcar

2 huevos enteros y 2 claras de huevo a temperatura ambiente

185 ml. de leche de coco

Para la ganache de trufa:

180 gr de chocolate negro (de la mejor calidad posible)

80 ml nata líquida (con un min. de materia grasa del 35%)

Para las trufas de coco:

450 gr de chocolate negro (de la mejor calidad posible)

250 ml de nata líquida (con un min. de materia grasa del 35%)

coco rallado para rebozar

Presentaciones cupcake de coco y trufa

Realización de la base:

1.- Precalentamos el horno a 160 grados. Colocamos en los moldes los papelillos rizados. Reservamos.

2.- En un bol grande tamizamos la harina junto con la levadura y la sal. Añadimos el coco rallado y mezclamos bien.

3.- En otro recipiente batimos la mantequilla a temperatura ambiente con las varillas hasta que quede cremosa y de color más claro. Añadimos el azúcar y seguimos batiendo hasta que la mezcla resulte ligera y esponjosa. Si se utilizan varillas eléctricas se tardarán unos 3 minutos.

4.- A la crema anterior de mantequilla y azúcar vamos añadiendo los huevos y las claras uno a uno, batiendo bien para ir incorporándolos.

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5.- Ahora añadiremos con cuidado la mezcla de harina, levadura, sal y coco reservada alternándola con la leche de coco.  Hay que incorporar bien los ingredientes, pero sin batir en exceso, para que la masa siga resultando esponjosa.

6.- Rellenamos hasta 3/4 de su capacidad cada uno de los papelillos rizados en los moldes. Horneamos durante unos 20 minutos aproximadamente. Una vez horneados dejamos enfriar sobre una rejilla. Desmoldamos los cupcakes cuando estén completamente fríos. Reservamos.

Realización de la ganache de trufa:

1.- En un cazo pequeño calentamos la nata líquida hasta que rompa a hervir. La retiramos del fuego, y echamos el chocolate cortado en trocitos. Mezclamos hasta que se funda el chocolate completamente.

2.- Una vez fría la mezcla, la metemos en el frigorífico durante 30 minutos. Pasado este tiempo, con varillas eléctricas batimos la ganache hasta que tenga una consistencia ligera y esponjosa. Reservamos.

Realización de las trufas de coco:

1.- Pinchar aquí, y seguir los pasos explicados.

2.- Si vamos a montar los cupcakes con forma de pirámide formaremos bolitas de trufa pequeñitas, más o menos del tamaño de una avellana grande. Es trabajoso, pero el resultado francamente bonito.

Para los cupcakes con una sola trufa, podemos hacerlas de tamaño “normal”.

Montaje de los cupcakes en forma de pirámide:

1.- Tomamos una de las bases de coco (cuando estén completamente frías), y sobre ella distribuimos una pequeña capa de ganache de trufa.

2.- Con cuidado vamos pegando las trufitas en círculo una a una sobre la ganache. Para hacer el segundo círculo superior, ponemos un poquitín de ganache de trufa en cada trufita, que actuará como “pegamento”. Seguimos así hasta completar la pirámide, coronándola con una única trufa en lo alto.

Montaje de los cupcakes con una sóla trufa:

1.- Tomamos una de las bases de coco (con cuidado de que estén completamente frías), y sobre ella distribuimos una pequeña capa de ganache de trufa. A continuación colocamos una trufa sobre la ganache, en el centro del cupcake.

Montaje de los cupcakes rebozados con coco:

1.- Tomamos una de las bases de coco (con cuidado de que estén completamente frías), y sobre ella distribuimos una pequeña capa de ganache de trufa. A continuación rebozamos el cupcake en coco rallado.

Imprimir la receta: Cupcakes de coco y trufa

Riquísimos. STOP. Un abrazo. STOP.

Fotografía culinaria con coulant de chocolate

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Hace poco más de dos años realicé mi primera fotografía culinaria: ésta.

Sin comentarios. Vale, vale… todos los defectos reunidos en una única imagen. Lo sé.

Muchas, muchísimas, casi cabría decir infinitas fotografías más tarde, creo haber mejorado un poquito mi técnica. No me considero ninguna experta, sólo una aficionada apasionada por el vicio de la fotografía. A fuerza de estrellarme y jurar en arameo miles de veces, echando por mi boca sapos y culebras, algo he aprendido en estos dos años.
Frutos rojos 2

A lo largo de este tiempo he ido recibiendo correos sobre consultas de cómo empezar a fotografiar lo que cocinamos. Preguntas sobre las herramientas o trucos que utilizo. En resumen, todas aquellas dudas que nos asaltan cuando empezamos en este campo.

Sin ánimo de dar lecciones a nadie, ya que soy la primera que debo recibirlas, me gustaría comenzar una serie de posts con esa pequeña ayuda que hubiera querido encontrar cuando por primera vez, cámara en mano, me dispuse a fotografiar aquellas cazuelitas con guacamole.

Simplemente quisiera contar MI manera de hacer fotografías a los platos que cocino, para luego incluirlas en el blog. Nada más que eso. Desde el momento de preparar la composición de la foto, hasta la edición final de la misma tras su paso por Photoshop (sí, finalmente cedí ante el gran gigante, y dejé de lado al pobre Pixelmator).

Espero servir de ayuda a todos aquellos que un día, como yo hace dos años, se preguntaron cómo demonios la imagen podría reflejar un olor, un sabor, y hasta un sentimiento.

Frutos rojos 1

De momento, aquí dejo la receta del coulant de chocolate (con alguna pequeña modificación) más delicioso que he comido nunca, del libro “Chocolate” de Julie Andrieu. Me lo regaló mi hermano en mi último cumpleaños, y desde entonces no dejo de disfrutar con sus recetas. Por cierto ¡tiene una fotografía fantástica e inspiradora!

De acuerdo, como mi primera fotografía, está repleto de todo aquello que no es demasiado bueno comer: chocolate, azúcar, café, mantequilla… pero nada es comparable al momento de hundir la cuchara y probar el primer bocado… ¡inolvidable!

COULANT DE CHOCOLATE Y CAFÉ

Coulant de chocolate

Ingredientes:

(Para 6 moldecitos o ramequines de 9 centímetros de diámetro)

200 gr de chocolate negro (con un mínimo de un 70% de cacao)

40 gr de azúcar

150 gr de mantequilla de la mejor calidad posible

40 gr de harina

100 ml de café

4 huevos

1 pizca de sal

unas gotas de aceite de nuez (puede sustituirse por otro tipo de aceite suave)

1.- El primer paso fundamental es precalentar el horno a 220º. El horno debe estar lo suficientemente caliente cuando metamos los moldes, ya que el tiempo de cocción será corto, para que aunque el exterior del coulant este “hecho”, el interior resulte suave y cremoso.

2.- En un recipiente ponemos el chocolate troceado y vertemos sobre él el café hirviendo. Con una espátula removemos para derretir el chocolate y mezclarlo con el café. Si no hemos conseguido fundir el chocolate totalmente, podemos calentarlo durante unos segundos en el microondas ¡Cuidado! Es mucho más aconsejable hacerlo muy poco a poco (10 segundos más o menos) para que el chocolate no se queme.

3.- Añadimos la mantequilla a temperatura ambiente y cortada en trocitos, el azúcar y la sal. Mezclamos bien con unas varillas (el calor del chocolate ayudará a la mantequilla a fundirse).

4.- Tamizamos la harina sobre la mezcla anterior, y a continuación echamos los huevos uno a uno, mezclando bien tras cada huevo.

5.- Untamos con unas gotitas de aceite el interior de cada molde. El aceite de nuez le da un toque especial, pero estoy convencida de que el resultado es igualmente inmejorable con otro aceite vegetal suave. Vertemos la crema anterior en los moldes y los horneamos durante 8 minutos.

6.- Transcurrido este tiempo los sacamos INMEDIATAMENTE del horno, y los dejamos enfriar sobre una rejilla. Nos parecerá que el interior no está “hecho”, lo que quiere decir que estamos en el buen camino. Una vez fríos, podemos acompañarlos de una buena cucharada de nata montada sin azúcar, o simplemente sólos y con cara de culpabilidad.

Imprimir la receta: Coulant de chocolate y café

El tiempo y la temperatura recomendados están probados para unos moldecitos de 9 cm. de diámetro como se ve en la fotografía. Si los moldes son más pequeños se debería disminuir el tiempo de cocción y aumentar la temperatura, y al contrario si son más grandes. Lo bueno de eso, es que hasta que encontremos el punto justo de nuestro horno y nuestros moldes, podremos habernos comido “justificadamente” un montón de coulants de chocolate absolutamente irresistibles.

San Valentín con retraso

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Ups!!! Creo que voy “pelín” retrasada.

¿Importa? ¡Pues eso!

Feliz San Valentín

Un postre romántico, sencillo hasta el extremo, y deliciosamente perfecto para coronar una cena especial.

COPAS DE MASCARPONE Y BAILEYS CON CORAZÓN DE CHOCOLATE

Copas con corazones

Para dos copitas:

Ingredientes:

100 ml de nata líquida.

2 cucharadas soperas de queso mascarpone.

2 cucharadas soperas de Baileys.

100 gr de chocolate negro.

1.- Batimos la nata líquida junto con el mascarpone. Añadimos el Baileys y lo incorporamos bien. Reservamos la crema.

2.- Fundimos el chocolate en el microondas con cuidado de no quemarlo.

3.- Para montar la copa, la rellenamos con una capa de crema de mascarpone, una capa de chocolate fundido, y una capa más de mascarpone.

4.- Con un palillo mezclamos ligeramente dando vueltas. Metemos en el frigorífico durante al menos una hora.

5.- Decoramos con corazones de chocolate, para los cuales necesitamos más chocolate negro fundido que pondremos en una manga con boquilla fina, o en este caso, como yo hice, en un “biberón” para salsas.

CORAZONES

Dibujamos el contorno de unos corazones con el chocolate. Lo haremos sobre papel de horno o sobre un tapete de silicona antiadherente (silpat). Rellenamos haciendo dibujos con más chocolate.

Corazones choco

Dejamos enfriar. Cuando los corazones están duros, los levantamos con una espátula con mucho cuidado. Reservamos y decoramos las copas.

Imprimir la receta:  Copas de mascarpone y Baileys con corazón de chocolate

La Pila

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Mañana es mi cumpleaños.

¡Ja! Si alguien cree que lo digo con una sonrisa en los labios, está totalmente equivocado. Me repatea los hígados.

Cuando llegué a esa edad en la que una mujer deja de ser ……añera, para pasar a ser ……ona, al comentarle a una amiga mi profunda desazón, intentando consolarme, me dijo: “Lo sé, es como si empezara la cara B del disco” ¡¡¡¡………!!!!!! ¿Quién quiere enemigos cuando se tienen amigos así? La hubiera retorcido el pescuezo en ese mismo momento.

Es francamente decepcionante. En el interior de mi cabeza lo es. ¿Cómo puede no serlo si me siento infinitamente más joven por dentro, de lo que mi carnet de identidad deja al descubierto? Veamos, ¿Qué pensaría cualquiera de alguien que baja las cuestas brincando ante la vergüenza de sus hijos, o que da volteretas en las camas de los hoteles por miedo a que un día se le pueda olvidar cómo se hacía? De acuerdo, lo sé. Que tiene 10 años, o que está definitivamente majareta.

Y para añadirle leña al fuego, el cuerpo no responde igual. Siempre me he vanagloriado de mi vista de lince, aguda, clara, de ojos como catalejos (no por lo saltones, sino por la larga distancia a la que era capaz de leer). Era, era… Hace un tiempo noté que necesitaba mover hacia delante y hacia atrás los libros para enfocar como es debido y comenzar la lectura. Vista cansada dice el oftalmólogo. La pila, dice mi querida tía.

Sonia, eso es la pila.

¿Cómo que la pila, tía? ¿Te refieres a la falta de energía?

No, corazón. A la PILA de años que tienes encima…

Bomba de chocolate. No para celebrar que mañana tengo uno más, sino para ahogar las penas en este poderoso manjar.

(Por cierto, más abajo hay un regalo para el que lo quiera)

BOMBA DE CHOCOLATE

Sencilla dónde las haya, esta receta sólo tiene un secreto, procurar que el film transparente con el que recubriremos el bol o boles de cristal quede lo más liso posible.

Ingredientes:

Para un bol grande , o 5 pequeños:

300 gr de chocolate negro

90 gr de mantequilla

3 yemas de huevo

40 gr de azúcar glas

350 ml de nata líquida con un 30% mínimo de materia grasa

1.- En el microondas, y poco a poco, fundimos el chocolate cortado en pedazos junto con la mantequilla. Con cuidado de que no se queme.

2.- Añadimos el azúcar glas a las yemas, y las batimos hasta que la mezcla resulte de color claro.

3.- Una vez que el chocolate se ha enfriado, añadimos la mezcla de yemas y azúcar y batimos bien.

4.- Echamos la nata en la mezcla resultante, y mezclamos con cuidado hasta que incorporarla.

5.- Recubrimos por dentro un bol grande, o boles pequeños de vidrio con film transparente. Lo alisamos lo mejor posible, para que no queden arrugas. Vertemos la crema obtenida y dejamos que se enfríe completamente en el frigorífico, al menos durante 4 horas.

6.- Sacamos del frigorífico, volcamos la bomba sobre un plato o platos individuales, retiramos el film transparente y espolvoreamos con cacao amargo.

Imprimir receta:  Bomba de chocolate

Y ahora el regalo para todo el que pase por aquí, y no me recuerde lo del cumpleaños. La próxima hoja del calendario. Febrero.

Al mes que viene, la de marzo.

Se puede imprimir pinchando aquí.

“Creí que era una aventura, y en realidad era la vida” J. Conrad.

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