Tallin y el virus del viajero

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No conozco Tallin. Nunca he estado en Tallin. Jamás me había interesado Tallin, exceptuando un cortísimo periodo de tiempo que coincidió (¡válgame Dios, que vergüenza me da el admitirlo!) con la participación de Rosa en el año 2002 en el festival de Eurovisión con la canción “Europe´s living a celebration”. A partir de entonces nada, cero, en blanco (Eurovisión y Tallin). Ocho años más tarde habría de darme cuenta de mi tremendo error (en cuanto a Tallin por supuesto, no a Eurovisión).

Casco antiguo Tallin

A los habitantes de mi casa, como diría mi santa madre, nos gusta “correr el talón”, lo cual quiere decir que nos vemos afectados por el virus del viajero, aquel que te hace pensar que mejor fuera de casa que dentro, mejor conocer que imaginar, y mejor ir que quedarse, siempre. Por esa razón, hace unos meses, cuando a mi segundo hijo le propusieron acudir a un encuentro de jóvenes de la comunidad europea en Tallin, capital de Estonia, joya del Báltico, tuvo un virulento ataque de dicho mal, y sin poder evitarlo, aceptó.

Al ser un virus tremendamente contagioso, ya que no podía yo misma pasar por adolescente (cuestión de unos añitos nada más), me conformé con viajar a través de su experiencia, y de las maravillosas fotos de Dirk, uno de los profesores alemanes que acudieron al encuentro (perdóname Dirk, por no conocer tu apellido) y de Leire Gambra alumna de 4º de la ESO del colegio Árula de Alalpardo, compañera de mi retoño. Gracias a los dos por vuestras fotos, son maravillosas. Yo solamente me he limitado a pasarlas por la sección de peluquería y maquillaje, pero el trabajo es vuestro.

Collage Tallin con letras

A 80 kilómetros al sur de Helsinki, y con no más de 400.000 habitantes, Tallin es la capital del segundo país del mundo con mayor número de campos de patatas por habitante: Estonia. Pero también es la poseedora de uno de los centros históricos medievales mejor conservados del mundo, y que desde hace ya unos años fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. No en vano, fue la primera, allá por el siglo XIV en el ranking del edificio más alto del mundo de su tiempo: la iglesia de San Olaf, con sus entonces 155 metros de altura (parece ser que sucesivos rayos y consecuentes incendios hicieron que menguara su tamaño hasta los 125 metros actuales).

Collage 3 Tallin

Murallas medievales, calles empedradas, iglesias, casitas de colores y una tremenda animación en los bares, restaurantes y cafés de la plaza del Ayuntamiento, dieron cobijo durante unos días a una panda de adolescentes españoles, estonios, alemanes, polacos y franceses, con ganas enormes de juerga, comer patatas y estrechar lazos (y que conste que hay muchas maneras de estrecharlos).

Collage 2 Tallin

Por mi parte, seguiré soñando con conocer algún día personalmente esta encantadora ciudad que parece salida más de un cuento de hadas, que no de siglos de dominación danesa, alemana, sueca y rusa. No me veré libre del virus maligno hasta que no vayan mis pies a recorrer sus calles y subir hasta lo alto de sus torres. Mientras tanto, me deleitaré con sus imágenes y con la esperanza, la mejor vacuna contra el mal del viajero, de llegar algún día a Tallin.

Collage 1 Tallin

La receta de panna cotta de dos chocolates que sigue nada tiene que ver con Tallin, pero sí con otro de los vicios familiares: el chocolate. Sencilla, muy rica, la preparo en vasitos pequeñitos para que no canse. A todos nos da igual, nos servimos dos o tres raciones y listo.

PANNA COTTA DE DOS CHOCOLATES

Pannacotta de chocolate blanco y negro

Ingredientes:

Para la panna cotta de chocolate negro:

30 gr de chocolate negro con un 70% de cacao en pequeños trozos

125 ml de leche

125 ml de nata líquida

2,5 gr de gelatina

Para la panna cotta de chocolate blanco:

45 gr de chocolate blanco en pequeños trozos

150 ml de leche

50 ml de nata líquida

2,5 gr de gelatina

1.- Las dos panna cottas se realizan de la misma manera. Empezamos con la de chocolate negro. Ponemos la gelatina en agua fría durante unos minutos.

2.- Mientras tanto vertemos la nata líquida junto con la leche en una cacerola y llevamos a ebullición a fuego medio. Cuando empiece a hervir, retiramos del fuego y añadimos la gelatina bien escurrida. Removemos hasta que la gelatina se deshaga.

3.- Echamos el chocolate y removemos hasta que se funda completamente. Dejamos enfriar un poco, y si vamos a presentarlo en vasitos, vertemos la crema obtenida con cuidado y dejamos enfriar. Una vez fría, la ponemos en el frigorífico durante al menos una hora.

4.- Preparamos la panna cotta de chocolate blanco siguiendo el mismo método de la anterior. Una vez fría (importante!!) sacamos los vasitos con la panna cotta de chocolate negro y la vertemos por encima con cuidado. Volvemos a meter en la nevera durante unas dos horas.

5.- Para servirla podemos rallar un poquito de chocolate negro por encima.

Imprimir la receta: Panna cotta de dos chocolates

La receta está basada en la de panna cotta de 3 chocolates del libro “L´école de cuisine de Alain Ducasse 3 chocolats”. ¡Qué pensaría el ilustre cocinero Alain Ducasse si viera que le he cambiado ligeramente alguno de sus ingredientes!... Sinceramente, no creo que llegue a enterarse nunca...

Tejados Tallin

“Cuando uno viaja, también viaja con uno el universo” Mario Benedetti

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Agridulce

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Según la filosofía oriental todo existe en este mundo porque existe su contrario, la dualidad, el ying y el yang. No hay luz sin oscuridad, alegría sin tristeza, y en mi caso venida sin ida.

Hace ya un año que prometí dedicar unas palabras a los señores virginianos (habitantes del estado de Virginia EEUU) si me trataban bien al vástago primogénito. Queridos virginienses (no ha habido manera de averiguar el gentilicio correcto): ¿Quien es este que ha venido y que han hecho con mi niño? ¿Por qué me han devuelto a este señor que me saca más de una cabeza, y me levanta con músculos de acero por los aires cada vez que se le viene en gana hacer un poco de ejercicio? ¿Qué ha sido de aquel adolescente que se negaba a hablar inglés con acento falso, y ahora contesta oh, yeah! al más puro estilo yankee? De cualquier manera: gracias. No existen pañuelos suficientes que empapen las lágrimas de alegría que derrame al verle de nuevo tras diez meses de larga ausencia.

Jupiter shall emerge

Pero habíamos quedado en que no existe nada sin su contrario, bienvenida sin despedida, y ahora que recupero a uno, se me va otro. Y esta vez el gentilicio es todavía más difícil de adivinar ¿Cómo diantre se llamarán los vecinos del estado de Idaho? Todo un misterio para cuya resolución dispondré de otros diez largos, eternos meses. De nuevo otro tercio de mi corazón de madre española (esta vez el segundo) se quedará divagando entre la tristeza de la despedida y el orgullo de saber que de nuevo, de vuelta, mi niño se habrá quedado perdido en algún lugar más allá del Atlántico y volverá un hombre casi hecho y derecho. Claro, que existe la posibilidad de que a éste me lo devuelvan antes de tiempo. Ya le he advertido que no se deje crecer la melena como tiene por costumbre hacerlo, que no se vista con trapajos porque según su opinión para cubrirse el cuerpo no hace falta más, que no saque a la luz sus ideas revolucionarias, que me lo echan por anarquista. Dicen las malas lenguas que es el que más se parece a mí, tanto en el físico como en carácter... ¿A mi????

Una mirada crítica

De nuevo, señores Idahoenses (?), si me tratan bien al niño, prometo, pasado un año, y si me lo devuelven en buenas condiciones, dedicarles, con todo mi cariño, un rincón de éste, desde ahora, con mucho afecto, su espacio virtual.

Y muy en consonancia con el tema de hoy, una receta diferente, agridulce, de sabores contrastados. Mermelada de cebolla y balsámico. Dulce y ácida a la vez, como la vida.

MERMELADA DE CEBOLLA Y BALSÁMICO

Mermelada de cebolla y balsámico

Ingredientes:

3 cucharadas de mantequilla

2 cebollas grandes

2 cucharadas de azúcar (puede usarse una cucharadita más, si a uno le apetece que sea algo más dulce)

1 taza de vinagre balsámico

1/2 taza de vino tinto (por ejemplo un Rioja joven)

4 cucharadas de pasas

sal

1.- Cortamos las cebollas por la mitad y después en rodajitas finas.

2.- En una sartén caliente fundimos la mantequilla, echamos la cebolla, salamos y la doramos a fuego medio durante unos 5 minutos sin que se queme.

3.- Añadimos el azúcar, removemos y dejamos cocinar a fuego bajo durante 10 minutos.

4.- En este momento echamos el vinagre, el vino y las pasas y dejamos que se cocine lentamente hasta que casi se haya evaporado el líquido y el restante tenga aspecto de un sirope.

¡Así de sencillo! Perfecta para acompañar carnes a la barbacoa, pechugas de pollo o chuletas de cerdo a las que queramos dar un contrapunto agridulce.

Imprimir la receta: Mermelada de cebolla y balsámico

He visto muchas veces en Francia tarros de mermelada de cebolla. Siempre tuve ganas de probarla. En cambio la inspiración para esta receta la encontré en el libro “The big book of Backyard Cooking” (algo así como “El gran libro de la cocina del jardín que hay detrás de la casa” es decir, de la cocina en el exterior de casa) de Betty Rosbottom, y el cual recomiendo por su sencillez y originalidad.

Boeuf Bourguignon

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Acabamos de llegar del cine, después de acudir al estreno de no me acuerdo que episodio de la Guerra de las Galaxias (ya ha llovido desde entonces...). Preparo la cena. Estoy sola. No recuerdo a santo de qué tengo el rodillo de madera en las manos. Nadie puede verme. Con el delantal puesto, sujeto bien fuerte el rodillo, y con una habilidad propia de un maestro Jedi, doy unos pases fantásticos por el aire con mi espada-rodillo de luz, imitando casi a la perfección el sonido del arma cortando el aire. Doy una vuelta y otra al estilo del mismísimo Luke Skywalker (menos mal que no se me ha ocurrido peinarme con los moños-ensaimada de la princesa Leia) y lucho con un oponente imaginario, vueltas y más vueltas, emocionada... hasta que el vecino que pasa en ese momento por la calle se queda pasmado mirando, y busco desesperadamente un sitio donde esconderme... Tierra, por favor, por favor, por favor....¡¡¡¡TRÁGAME!!!

Que tire la primera piedra quien tras ver una película de kung fu (mal llamadas “de chinos”) no ha salido del cine dando patadas al aire y cortando ladrillos a golpe de canto de mano. Que tire la primera piedra quien tras ver a Fred Astaire en plena acción, no ha intentado marcarse unos pasos de claqué sobre el parquet del salón. Que tire la primera quien después de tragarse todas las pelis de “Tiburón” no ha sentido un escalofrío de terror en el mar al notar un ligero roce en la pierna...

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Hace más o menos un año que leí el libro “Julie and Julia, My year of cooking dangerously” de la famosa bloguera Julie Powell, pero sólo fue hace unas semanas que vi la película basada en el libro, y protagonizada por Meryl Streep y Amy Adams. En mi humilde opinión, aparte del fantástico trabajo de Meryl Streep, entretiene y poco más, pero si alguien la ha visto, comprenderá por qué, sin dejar pasar más de un día, me lancé desesperadamente a la cocina. No podía, no lo soportaba, era superior a mi... mi mente, mi cuerpo y mis anhelos culinarios, me obligaron a cocinar un “Boeuf Bourguignon” al más puro estilo de Julia Child en su libro “Mastering the Art of French Cooking”.

Me decidí por una versión más ligera que la de Julia Child, evitando en cierta medida las grasas de origen animal, y aumentando la cantidad de verdura. La primera vez que lo hice incluí champiñones, pero debo decir que me gusta más sin ellos, así que doy la receta según mis preferencias. En cuanto al vino (para ser puristas deberíamos utilizar un Borgoña, el cual no suelo tener a mano) utilicé un Rioja joven. He aquí el resultado. Será suficiente decir, que desde entonces he vuelto a repetir tres veces.

BOEUF BOURGUIGNON

Bourguignon

Ingredientes:

3 cucharadas de aceite de oliva

1,200 kg de carne de ternera (para estofar, y de la mejor calidad posible) cortada en cubos para estofar, que no sean demasiado grandes

2 zanahorias grandes peladas y cortadas en trozos de unos 2 cm

1 cebolla pequeña picada

sal y pimienta

2 cucharadas de harina

3 tazas de vino tinto (cuanto mayor sea la calidad del vino, mejor será el resultado)

2 1/2 tazas de caldo de carne

1 tomate pequeño rallado

2 dientes de ajo

1/2 cucharadita de tomillo

1 hoja de laurel

unas 20 cebollitas francesas

1 cucharada de aceite de oliva y otra de mantequilla

1 taza de caldo de carne

un ramito de hierbas compuesto de: 4 ramitas de perejil, una hoja de laurel, 4 ramitas de tomillo.

1.- Precalentamos el horno a 230º.

2.- Con papel de cocina secamos uno a uno, todos los trozos de carne. Reservamos. Calentamos 3 cucharadas de aceite de oliva en una sartén grande. Cuando el aceite esté muy caliente, doramos la carne por todos los lados. Poco a poco, con cariño y con cuidado. Una vez dorados los sacamos a un plato y reservamos.

3.- En la misma grasa de la sartén, salteamos las zanahorias y la cebolla picada. Una vez que las verduras estén bien doradas añadimos la carne que teníamos reservada. Salpimentamos al gusto, y espolvoreamos con las dos cucharadas de harina. Removemos para cubrir bien la carne con la harina. En este momento pasamos carne y verduras junto con la grasa y jugos a una cocotte (estaría encantada de decir que dispongo de una cocotte esmaltada tipo Le Creuset, pero no, así que utilicé una de pyrex con tapa y listos). Metemos la cocotte SIN LA TAPA en la posición central del horno precalentado, durante 4 minutos. Al cabo de este tiempo volvemos a darle unas vueltas a la carne y volvemos a hornear durante otros 4 minutos. El propósito de este proceso es dorar la harina para que se forme una “costra” alrededor de la carne.

4.- Sacamos la cocotte del horno y bajamos la temperatura del mismo a 150º. Vertemos el vino y el caldo de carne en la cocotte. Añadimos el tomate rallado, los dientes de ajo aplastados con un golpe de cuchillo, el tomillo y la hoja de laurel. Cubrimos, ahora sí, con la tapa y colocamos la cocotte en la parte baja del horno. Horneamos durante 3 horas hasta que la carne este muy tierna.

5.- Mientras se cocina la carne preparamos las cebollitas francesas. En una sartén grande calentamos el aceite y la mantequilla. Cuando empiece a burbujear añadimos las cebollitas peladas y enteras. Salteamos durante unos 10 minutos para que se doren lo más uniformemente posible.

6.- Añadimos la taza de caldo, el ramito de hierbas, sal y pimienta. Cubrimos la sartén y bajamos el fuego. Deben cocinarse durante unos 40 minutos, hasta que estén tiernas y el caldo se haya evaporado. Retiramos las hierbas.

7.- Cuando la carne está tierna, incorporamos todas las cebollitas a la cocotte y mezclamos con cuidado. Probamos y rectificamos la sal. Debe quedarnos una salsa ligeramente espesa.

8.- Servimos muy caliente junto con puré de patatas o arroz blanco.

Imprimir la receta: Boeuf Bourguignon

Está riquísimo, y aunque lleva un cierto trabajo no es un plato complicado. Sólo por el nombre merece la pena hacerlo. Después de repetir treinta veces que ibamos a comer Boeuf Bourguignon, mi hijo pequeño al probarlo exclamó: ¡Ah, vale, ESTOFADO! ¡Niños.....!!!!

Cupcakes de coco y trufa. STOP

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Muuuuucho trabajo, poco tiempo. STOP. Hay que levantar el país. STOP. No importa, dejo receta. STOP. Estupenda, lucida, deliciosa, fácil. STOP. Tres posibles presentaciones. Foto más abajo.STOP. Pirámide de trufas verdaderamente espectacular, elaborada pero impresionante.STOP. Trufa sobre ganache. Buen compromiso. Sabor delicioso. STOP. Rebozado en coco. Sencillo. Casero. Familiar. STOP. Saludos. STOP.

CUPCAKES DE COCO Y TRUFA

Cupcake de coco y trufa

Ingredientes:

Para la base del cupcake de coco (unos 16 cupcakes):

115 gr de harina

2 cucharaditas de levadura

1/2 cucharadita de sal

1/2 taza de coco rallado

100 gr de mantequilla a temperatura ambiente

75 gr de azúcar

2 huevos enteros y 2 claras de huevo a temperatura ambiente

185 ml. de leche de coco

Para la ganache de trufa:

180 gr de chocolate negro (de la mejor calidad posible)

80 ml nata líquida (con un min. de materia grasa del 35%)

Para las trufas de coco:

450 gr de chocolate negro (de la mejor calidad posible)

250 ml de nata líquida (con un min. de materia grasa del 35%)

coco rallado para rebozar

Presentaciones cupcake de coco y trufa

Realización de la base:

1.- Precalentamos el horno a 160 grados. Colocamos en los moldes los papelillos rizados. Reservamos.

2.- En un bol grande tamizamos la harina junto con la levadura y la sal. Añadimos el coco rallado y mezclamos bien.

3.- En otro recipiente batimos la mantequilla a temperatura ambiente con las varillas hasta que quede cremosa y de color más claro. Añadimos el azúcar y seguimos batiendo hasta que la mezcla resulte ligera y esponjosa. Si se utilizan varillas eléctricas se tardarán unos 3 minutos.

4.- A la crema anterior de mantequilla y azúcar vamos añadiendo los huevos y las claras uno a uno, batiendo bien para ir incorporándolos.

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5.- Ahora añadiremos con cuidado la mezcla de harina, levadura, sal y coco reservada alternándola con la leche de coco.  Hay que incorporar bien los ingredientes, pero sin batir en exceso, para que la masa siga resultando esponjosa.

6.- Rellenamos hasta 3/4 de su capacidad cada uno de los papelillos rizados en los moldes. Horneamos durante unos 20 minutos aproximadamente. Una vez horneados dejamos enfriar sobre una rejilla. Desmoldamos los cupcakes cuando estén completamente fríos. Reservamos.

Realización de la ganache de trufa:

1.- En un cazo pequeño calentamos la nata líquida hasta que rompa a hervir. La retiramos del fuego, y echamos el chocolate cortado en trocitos. Mezclamos hasta que se funda el chocolate completamente.

2.- Una vez fría la mezcla, la metemos en el frigorífico durante 30 minutos. Pasado este tiempo, con varillas eléctricas batimos la ganache hasta que tenga una consistencia ligera y esponjosa. Reservamos.

Realización de las trufas de coco:

1.- Pinchar aquí, y seguir los pasos explicados.

2.- Si vamos a montar los cupcakes con forma de pirámide formaremos bolitas de trufa pequeñitas, más o menos del tamaño de una avellana grande. Es trabajoso, pero el resultado francamente bonito.

Para los cupcakes con una sola trufa, podemos hacerlas de tamaño “normal”.

Montaje de los cupcakes en forma de pirámide:

1.- Tomamos una de las bases de coco (cuando estén completamente frías), y sobre ella distribuimos una pequeña capa de ganache de trufa.

2.- Con cuidado vamos pegando las trufitas en círculo una a una sobre la ganache. Para hacer el segundo círculo superior, ponemos un poquitín de ganache de trufa en cada trufita, que actuará como “pegamento”. Seguimos así hasta completar la pirámide, coronándola con una única trufa en lo alto.

Montaje de los cupcakes con una sóla trufa:

1.- Tomamos una de las bases de coco (con cuidado de que estén completamente frías), y sobre ella distribuimos una pequeña capa de ganache de trufa. A continuación colocamos una trufa sobre la ganache, en el centro del cupcake.

Montaje de los cupcakes rebozados con coco:

1.- Tomamos una de las bases de coco (con cuidado de que estén completamente frías), y sobre ella distribuimos una pequeña capa de ganache de trufa. A continuación rebozamos el cupcake en coco rallado.

Imprimir la receta: Cupcakes de coco y trufa

Riquísimos. STOP. Un abrazo. STOP.

Aceite de nuez. Periplo desde Times Square a Union Square pasando por Flatiron, atravesando casi todo Broadway para conseguirlo.

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Ya lo dijo Antonio Machado y cualquier cosa que yo añadiese sería inútil: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”, y si para conseguir aceite de nuez, hay que atravesar la mitad de Broadway ¡¡Se atraviesa!! Con un par.... de buenas zapatillas y una cámara al hombro.

Reportaje gráfico del camino a recorrer para hacer pan de nuez con su correspondiente aceite:

Taxis en Times Sq.

Salgo de Times Sq. tomando Broadway. Por supuesto siempre y cuando consiga cruzar la calle, y atravesar la masa de gente que viene frente a mi...

TImes Sq.

Paso por Herald Square, precioso en esta época del año, cuajado de tulipanes y dispuesto a tentarme con no seguir el paseo. Me contento con sentarme en una de las coquetonas sillas que el alcalde ha dispuesto para mayor gozo de turistas y locales. Unos minutos y continúo...

Tulipanes en Herald Sq.

Unas calles más allá y sin avisar, surge como en una buena película de gánsters, el edificio Flatiron... uno de los chaflanes más famosos del mundo... Aunque no soy la única tomando fotos. Me apetece pedirle prestada la escalera al buen hombre, pero no me atrevo, y me conformo con mis fotos a la altura de española media.

Edificio Flatiron

Hombre fotos Flatiron

Casi se me sale el corazón por la boca cuando en lo alto de aquellos edificios descubro una figura humana... (una estatua, lo prometo, no es un montaje).

Hombre tejados NY

Otro alto en el camino... la tienda Fishs Eddy en el cruce de Broadway con la 19 ¡el paraíso terrenal! Pido permiso a la dependienta para hacer unas fotos mientras babeo por toda la tienda... (lo de la baba evito comentárselo a la amable señorita)

Tienda

Ya vislumbro Union Square. Dentro de unos momentos conseguiré el tan ansiado aceite de nuez, y me pregunto qué ha sido mejor: el final del camino, o el camino como final...

Union Sq. metro

Parque Union Sq.

Union sq.

PAN DE NUEZ

Pan de nuez

Ingredientes:

325 gr de harina de fuerza

75 gr de harina integral

100 gr de harina de centeno

10 gr de levadura fresca

una cucharadita de sal

300 gr de agua

50 gr de aceite de nuez

150 gr de nueces peladas y machacadas en el mortero

1.- Precalentamos el horno a 220 grados. En una ensaladera grande colocamos las diferentes harinas y la levadura. Frotamos con las manos hasta integrar la levadura con las harinas. Echamos la sal y mezclamos de nuevo con las manos.

2.-Con amasadora:

a.- Añadimos el agua y el aceite a la mezcla anterior. Metemos la amasadora y comenzamos a mezclar bien. Amasamos durante 4 o 5 minutos, hasta que quede una masa bien formada y elástica.

b.- Sacamos la masa a la superficie de trabajo ligeramente enharinada. Terminamos de amasar con las manos levantando la masa, dejándola caer sobre la mesa, y doblándola sobre sí misma para incorporar aire. En este momento añadimos las nueces machacadas y seguimos amasando hasta que la masa quede elástica y manejable. Formamos una bola y la dejaremos reposar durante una hora en un recipiente enharinado, cubierta y en un sitio cálido.

2.-Amasado a mano:

a.- Mezclaremos bien el agua y el aceite con las harinas, y ayudándonos de una rasqueta sacamos la masa a la superficie de trabajo ligeramente enharinada.

Amasamos metiendo las manos por debajo de la masa con los pulgares por encima, y dejándola caer sobre la mesa al mismo tiempo que sujetamos un extremo, de tal manera que podamos doblarla sobre sí misma. De esta manera vamos incorporando aire, y comenzará a volverse elástica y moldeable.

b.- Una vez que la masa esté firme y manejable, añadimos las nueces machacadas y amasamos un poquito más para que se distribuyan bien por la masa. A continuación formamos una bola que dejaremos reposar durante una hora en un recipiente enharinado, cubierta y en un sitio cálido.

3.- Una vez pasado el tiempo de reposo, volvemos a volcar la masa sobre la superficie de trabajo. Desgasificamos, apretando con los puños la masa.

4.- Enharinamos de nuevo ligeramente la superficie de trabajo y damos forma de hogaza a nuestra masa. La tapamos con un paño enharinado y dejamos levar durante 1 hora más.

5.- Transferimos nuestra “bola” de pan a una bandeja de horno, efectuamos unos cortes en la superficie con un cuchillo afilado. Pulverizamos un poco de agua en el interior del horno (para que se forme una buena y crujiente corteza), metemos la bandeja con el pan dentro y horneamos durante 20 minutos.

6.- Una vez que el pan esté hecho (tendrá un bonito color oscuro, y al dar unos golpecitos en su base sonará a hueco), lo sacaremos del horno y lo dejaremos enfriar sobre una rejilla para que no “sude”.

Una verdadera delicia.

Imprimir la receta: Pan de nuez

“Nunca vayas por el camino trazado, porque conduce a dónde otros han ido ya”

A. Graham Bell

¿A qué saben las nubes? ha llegado al IPad, desafortunadamente lo contrario sería mentira.

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