Desde Brasil con amor

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Dicen que en 1962 Vinicius de Moraes y Antonio Carlos Jobim compusieron “La garota de Ipanema” en honor a una joven que pasaba todos los días por delante del café del que eran habituales, camino de la playa. Sinceramente, no me lo trago.
O bien la chavala era una verdadera bomba, o los días amanecían muy, pero que muy nublados por aquel entonces.  Tener por delante la playa de Ipanema, y no fijarse más que en la garota, por muy linda y llena de gracia que se paseara balanceándose de camino al mar, debería llevarse a juicio.

Dicen también que la bahía de Rio de Janeiro es una de las más bellas del mundo.  No hay discrepancia alguna. La panorámica que se contempla desde uno de los morros (picos monolíticos de granito: wikipedia) desde los que se accede en teleférico al famoso Pan de Azúcar (otro morro) te hace dudar de si estás en este mundo, o de si has pasado a mejor vida.

Dicen que no existe elixir más delicioso que una caipirinha (o varias) en un chiringuito en   una playa de Río cuando comienza a caer el sol. Doy fe de ello. Acabas chapurreando el portugués con los omnipresentes vendedores de pareos.

Dicen que los paulistanos (habitantes de la ciudad de Sao Paulo) opinan que el Cristo Redentor del Corcovado mantiene los brazos extendidos porque está esperando a que los cariocas (habitantes de Río de Janeiro) se pongan a trabajar para bajarlos y empezar a aplaudir… “Menos samba y más trabajar”. Envidia cochina.

Dicen y dicen… Desde el hotel de Sao Paulo en el que me encuentro, sueño con Río de Janeiro. Y con la imaginación, me paseo en chanclas por el blanquinegro paseo al borde de Copacabana, y pienso que a Moraes y Jobim, les debían gustar las caipirinhas tanto como a mí.

Y del Pan de Azúcar, al pan de cerveza más rico que he probado. Que aunque no tienen nada que ver, me cuadraba perfectamente.

PAN DE CERVEZA

Ingredientes:

300 gr de harina de espelta (puede utilizarse harina integral de trigo)
200 gr de harina de fuerza blanca
10 gr de levadura fresca
10 gr de sal
350 ml de cerveza

1.- En una ensaladera grande colocamos la harina integral o de espelta, la harina blanca de fuerza y la levadura. Frotamos con las manos hasta integrar la levadura con las harinas. Echamos la sal y mezclamos ligeramente.

2.-Con amasadora:
a.- Añadimos la cerveza. Metemos la amasadora y comenzamos a amasar. Al cabo de 4 o 5 minutos, nos aseguramos de que la masa está bien formada y sea elástica.
b.- Sacamos la masa a la superficie de trabajo muy ligeramente enharinada. Terminamos de amasar con las manos. Añadiendo sólo un poco de harina a la superficie de la mesa, formamos una bola con la masa y la dejaremos reposar durante 70 minutos en un recipiente enharinado, cubierta y en un sitio cálido.
2.-Amasado a mano:
a.- Mezclaremos bien la cerveza con la harina, y ayudándonos de una rasqueta sacamos la masa a la superficie de trabajo y la amasamos de tal manera que vayamos incorporando aire.
Metemos las manos por debajo de la masa con los pulgares por encima, y la dejamos caer sobre la mesa al mismo tiempo que sujetamos un extremo, de tal manera que podamos doblarla sobre sí misma. De esta manera vamos incorporando aire, y comenzará a volverse elástica y moldeable.
b.- Enharinamos ligeramente la superficie de trabajo, y formamos una bola que dejaremos reposar durante 70 minutos en un recipiente enharinado, cubierta y en un sitio cálido.

3.-Pasado el tiempo de reposo, con cuidado volcamos la masa sobre la superficie de trabajo ligeramente enharinada y la dividimos en dos partes iguales (nos saldrán dos panes medianos). Formamos una bola de nuevo con cada parte, y las dejamos reposar cubiertas por un paño durante 10 minutos. En este momento es cuando podemos encender el horno para precalentarlo a 250 grados.

4.- Modelamos cada bola dándole forma de hogaza. Espolvoreamos harina blanca sobre cada una de ellas, y con un cuchillo afilado hacemos un corte alrededor del “sombrero” de cada pan. Dejamos levar durante una hora.

5.- Una vez que los panes hayan levado los metemos en el horno caliente. Un segundo antes de hacerlo rociamos agua dentro del horno con un spray para que se forme una corteza crujiente. Dejamos hornear durante 15 o 20 minutos a 220 grados, o bien hasta que el pan esté dorado y al golpear su base suene a hueco.

Imprimir receta: Pan de cerveza

Me encanta este pan para acompañar platos de pescado, y siempre lo preparo con los mejillones mediterráneos que nos apasionan en casa. No queda ni una miguita, a base de mojarlo en la salsa.

P.D: Gracias y besos enormes a mi contacto en Madrid, que se encargará de publicar esta entrada. Estoy deseando estar de vuelta para agradecérselo personalmente. Sin un buen fontanero, no hay cañería que funcione.

Así es la vida

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Soy madrileña. De toda la vida. Quiero decir que nací aquí y aquí he vivido siempre. Además, soy una de esas pocas madrileñas que llaman “gatas”: padres y abuelos madrileños. Así es la vida y la geografía.

Aunque desafiando a mi linaje, me casé con un francés. Dejé de ser fiel a mis orígenes para tener hijos “gatachos” (medio gatos, medio gabachos), y eso que pasé mi adolescencia boicoteando cualquier producto que procediera del país vecino, dado el poco educado comportamiento que ellos demostraban con nuestros camiones en la frontera por aquel entonces. Así es la vida y el corazón.

Y todo esto viene a cuento ya que en toda mi existencia de cuarentañera o treintañera plus (que no cuarentona), no he visto nevar en mi ciudad natal como lo hizo hace unas semanas. Ya no vivimos en la capital, sino en un pueblo del noreste de la comunidad madrileña, precisamente donde la nieve cayó con más saña. Ese día fue un desastre para el aeropuerto, y una oportunidad de oro para todos aquellos a los que nos apasiona la fotografía. Así es la vida y la climatología.

Ayer estuve visitando el gran blog de Ana y Victor: “Caminar sin gluten”, y me maravillaron sus fotos de la nieve. Os recomiendo que lo visitéis, y veréis de lo que hablo. Realmente me inspiraron, y me animaron a mostrar las que hice aquel día. Gracias compañeros. Así es la vida y la amistad.

Un plato reconfortante, caliente y estupendo para un día de frío intenso. Dicen que mañana puede volver a nevar. ¿Qué le vamos a hacer? ¡Así es la vida!

GRATINADO CALENTITO DE CALABACINES, ESPINACAS Y ARROZ

Ingredientes:

1 taza de arroz basmati cocido
aceite de oliva virgen extra
2 dientes de ajo
2 cebollas medianas
2 calabacines grandes
750 gr de espinacas
5 hojas de albahaca fresca
250 ml de nata líquida
3 huevos
sal y pimienta
nuez moscada
almendras molidas o queso parmesano para gratinar

1.- Precalentamos el horno a 180 grados. Cocemos el arroz al dente. Podemos utilizar arroz blanco o arroz integral.

2.- En una sartén ponemos un chorrito de aceite de oliva calentándolo a fuego suave. Echamos los ajos y las cebollas picadas. Cuando estén tiernos y dorados, añadimos los calabacines pelados y cortados en rodajas finas. Subimos a fuego medio y salteamos durante unos minutos hasta que los calabacines estén dorados, pero no desechos. Sazonamos con sal y pimienta.

3.- A continuación añadimos las espinacas y salteamos un par de minutos hasta que se agachen. Se trata de “asustarlas” pero de que mantengan un color verde brillante. Picamos la albahaca y la echamos en la sartén con las verduras. Retiramos del fuego y reservamos.

4.- En un recipiente batimos los huevos y les añadimos la nata líquida, sal, pimienta y nuez moscada.

5.- En una fuente de horno, disponemos un lecho con la mitad del arroz, sobre éste las verduras, y a continuación el arroz restante. Vertemos por encima la mezcla de huevos y nata. Espolvoreamos la superficie con las almendras molidas o el parmesano, y llevamos al horno hasta que cuajen los huevos y la parte superior esté dorada.

Imprimir la receta: Gratinado de calabacín, espinacas y arroz

He utilizado un aro de emplatar para presentar el plato, y he decorado con hojitas de albahaca y almendras. Debo aclarar que fue exclusivamente para la foto. En realidad, nos servimos directamente una buena porción con un cucharón, tipo rancho cuartelero, y nos calentó el cuerpo y el alma en un periquete.

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“La maravilla de un solo copo de nieve supera la sabiduría de un millón de meteorologistas”. Sir Francis Bacon

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El Dios de las pequeñas cosas

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Después de un largo periodo de ocupaciones varias, con las que no quiero aburrir a nadie, retorno a la tarea en este frío 14 de Enero de 2009. Felicidades a todos los que hoy cumplan años. Nunca seremos tan jóvenes como ahora mismo.

Son distintas las razones por las que cada uno de nosotros se decide a leer un libro. Sin sonrojarme y siendo fiel a la verdad, reconozco que me dirijo impulsivamente a enamorarme de un libro, por una razón tan simple como el título. El poder de las palabras.  Su música.

Hace unos años encontré este libro de la escritora india Arundhati Roy, y no tuve más remedio que hacerme con él y leerlo. Poca gente podría resistirse a una frase tan dulcemente sugerente: “El dios de las pequeñas cosas”. Su contenido: bello, mágico y terrible. Un título que es toda una filosofía de vida.

Y en la vida, como en los libros, sigo sintiéndome poderosamente atraída por aquellas pequeñas cosas que se esconden tras lo simple, lo cotidiano, la naturaleza de “entresemana”, lo que no miramos pero sí vemos. La nieve pequeña, las ramas pequeñas, el infinito azul del cielo desde un pequeño hueco, los niños pequeños, las flores pequeñas, los animales pequeños me producen una ternura difícil de describir. El poder de la naturaleza. Su belleza.

En estos días de retiro casi voluntario, he cuidado, cocinado, pensado y fotografiado cosas pequeñas. Pequeñas cosas, placeres inmensos.

PEQUEÑAS MAGDALENAS DE TOMATES SECOS Y ALBAHACA

Ingredientes:

110 gr de harina de maíz
140 gr de harina de trigo
2 cucharaditas de levadura en polvo
1 pizca de sal
1 pizca de pimienta negra
2 huevos
250 ml de leche
4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
un puñadito de tomates secos rehidratados en aceite de oliva
4 hojas grandes de albahaca fresca y picada

1.- Precalentamos el horno a 175º . Colocamos en los moldes para las magdalenas los papelillos rizados para dejarlo preparado. En mi caso utilicé moldes para mini magdalenas. Si utilizamos de tamaño normal nos saldrán unas 12 unidades aproximadamente.

2.- En un recipiente grande mezclamos las harinas, la levadura, la sal y la pimienta. La harina de maíz le dará a la masa un bonito color dorado, pero si no disponemos de ella, podremos sustituirla por harina de trigo.

3.- En otro recipiente batimos los huevos con la leche y el aceite. Vertemos esta mezcla sobre los ingredientes secos y mezclamos lo justo para que se forme una masa homogénea, pero sin insistir demasiado.

4.- Añadimos la albahaca picada y los tomates troceados. Rellenamos los moldes preparados y metemos en el horno durante 15 minutos si son magdalenas pequeñas, y unos 7 minutos más si estas son más grandes. En cualquier caso, pinchamos en el centro de una magdalena para ver si están bien hechas.

5.- Una vez hechas, las sacamos del horno, dejamos reposar 5 minutos, y a continuación las sacamos del molde y dejamos enfriar sobre una rejilla.

Son deliciosas para picar en la merienda o a media mañana. Acompañadas de tomatitos cherry, queso crema o queso fresco resultan un desayuno completo y diferente.

Imprimir la receta: Magdalenas de tomates secos y albahaca

“Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna…” Groucho Marx.

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Lo siento. No he podido resistirme a la frase.

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