Robert Redford lava el pelo de Meryl Streep. Atardece con ese colorido que sólo el continente africano posee, y una servidora se derrite como azúcar puesto al fuego. “Memorias de África” de la escritora danesa Karen Blixen (alias Isak Dinesen) es la novela que me hizo soñar con África durante muchos años.

Y lo que conozco hasta el día de hoy de dicho continente, no deja de maravillarme. La luz de África no es similar a ninguna otra, y cuando la caída del sol ilumina el horizonte, cualquier paisaje es bello.

Conocí Ciudad del Cabo (Sudáfrica) hace unos cuantos años, y guardo varias cosas en el recuerdo: el “choque” del Océano Atlántico y el Índico en el Cabo de Buena Esperanza, la vista de Ciudad del Cabo desde la Table Mountain, los kilos de calamares que insistíamos en comer (fritos o a la plancha y acompañados con arroz, una verdadera delicia sudafricana), las jacarandas en flor desde la habitación del hotel, y un omnipresente líquido ambarino con sabor a nuez y a tierra: el rooibos.

Y lo cierto es que me acostumbré a tomar esta infusión procedente de una planta que crece en la región de Cedaberg, muy cerca del Cabo de Buena Esperanza. Rica en minerales como el flúor, el calcio y el magnesio, equilibra el sistema nervioso, y mejora cualquier problema digestivo. Antioxidante, ligeramente diurético, apto para cualquier edad, no contiene cafeína… ¿Alguien da más?

En Sudáfrica se suele tomar azucarado y con leche, pero no hay ninguna ley que nos prohiba darle un toque más personal. Esta es mi versión particular del rooibos. Y cada vez que la tomo me imagino en una tienda en medio de la sabana y con esa luz hipnotizadora del gran continente africano… y al bueno de Robert Redford dándome un masaje en el cuero cabelludo (perdón, querido esposo, ya sabes que es sólo para darle vidilla al texto).

ROOIBOS “MEMORIAS DE CIUDAD DEL CABO”

Ingredientes:

(Pueden aumentarse o disminuirse proporcionalmente según la cantidad que queramos hacer)

12 cucharadas grandes de rooibos
4 cucharadas de coco rallado
4 cucharadas de chocolate rallado
2 cucharadas de canela
1 vaina de vainilla

1.- Metemos todos los ingredientes en un recipiente que cierre bien (una de esas preciosas latas de té servirá a la perfección).

2.- Agitamos un poquito y dejamos que los aromas se hagan buenos amigos durante una semana.

3.- Para preparar la infusión: ponemos una cucharadita o cucharadita y media de esta mezcla en una taza, echamos agua hirviendo y dejamos reposar durante 5 o 6 minutos. Colamos y ya está lista para tomar.

4.- Particularmente me gusta tomarla con leche y sin azúcar. Cada cual que experimente como quiera con las cantidades de los aromas. ¿Qué no me gusta la canela? Fuera. ¿Qué prefiero añadirle cardamomo y prescindir del coco? A la lata. ¿Qué yo lo que quiero es solamente chocolate? Pues al vicio, al vicio.

Imprimir la receta: Rooibos “Memorias de Ciudad del Cabo”

“Yo tenía una granja en África al pie de las colinas de Ngong…” (Isak Dinesen o Karen Blixen, tanto monta, monta tanto).

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