HEMC 27 – Canelones de salmón con bechamel al limón

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Tarde. Casi llego tarde. Pero afortunadamente existe aquel refrán que dice “Más vale tarde que nunca” y a él me acojo.

hemc 27 - canelones
Espero que Ivana sepa perdonarme el haber sido tan lenta a la hora de participar en el HEMC mensual, pero creo que el resultado ha merecido la pena y ésta es mi contribución al mismo. No podía dejar de aportar mi granito de arena. En primer lugar porque la anfitriona de este mes es mi amiga, nueva y buena amiga, y en segundo lugar porque me encanta cómo a ella, tanto la comida italiana en general, cómo los canelones en particular.

Siempre recuerdo los canelones de espinacas que mi madre nos hacía cuando era pequeña, con salsa de tomate y bechamel. Y sobre todo recuerdo aquellas placas de pasta que dejaba sumergidas en agua, y que tanto me gustaba colocar luego sobre un paño de cocina para secarlas y rellenarlas. Debió grabarse a fuego en mi memoria, porque así sigo haciéndolos yo.

Pero esta vez he decidido variar e intentar crear algo un poco más sofisticado y original. Esta receta está inspirada en unos crepes de salmón que hace poco encontré en Epicurious. Tuneada, pobrecilla, pero realmente deliciosa y delicada, y muy recomendable para las próximas fiestas que se avecinan. No hace falta qué diga cuáles.

Antes de empezar, un pequeño truco. Para limpiar bien el salmón de posibles espinas, es muy práctico utilizar unas pinzas de depilar para extirparlas sin piedad ( inútil decir que las dedicaremos únicamente a este uso. No quiero ni imaginarme proceder primero a la depilación, pongamos por caso, de las cejas, para pasar a continuación a la receta… ni por supuesto, el caso contrario).

CANELONES DE SALMÓN CON BECHAMEL AL LIMÓN

(y sin pensarlo demasiado, me ha salido un pareado)

Ingredientes:

12 placas de pasta para canelones
350 gr de lomos de salmón fresco
sal, pimienta y zumo de limón

Para la salsa bechamel:

2 cucharadas de mantequilla
1 y 1/2 cucharadas de harina de trigo
1/2 cucharada de maizena
450 ml de leche entera
50 ml de nata líquida
sal, pimienta y nuez moscada
1 cucharadita de ralladura de limón

almendras molidas para gratinar

1.- Cortamos los lomos de salmón en doce porciones rectangulares. De la  misma longitud que las placas que vamos a rellenar. Reservamos. Precalentamos el horno a 220 grados.

2.- Preparamos las placas de pasta para canelones. En mi caso, utilicé pasta precocida. Sé que no es lo ideal, pero resulta práctico. Podéis igualmente utilizar pasta fresca, pasta que haya que cocer, o bien podéis preparar las placas de pasta en casa.

3.- Una vez las placas elegidas estén listas, las extendemos sobre un paño de cocina limpio, para rellenarlas. Colocamos cada uno de los lomitos sobre ellas, y sazonamos el pescado con un poquito de sal, un poco de pimienta y un par de gotitas de zumo de limón. Enrollamos la pasta alrededor del salmón para darle forma de canelón. (Madre mía, que hartón, con tanto ón).

4.- Preparamos la salsa bechamel.
En un cazo fundimos las dos cucharadas de mantequilla dejando que adquiera un tono dorado claro. No utilizaremos fuego fuerte, o se nos quemará la salsa, y se agarrará al fondo del cazo. Echamos la harina y la maizena, y con unas varillas mezclamos bien. Sin dejar de remover, esperamos que la mezcla tome un color ligeramente tostado.
A continuación vertemos la leche templada y la nata líquida poco a poco y sin dejar de remover, con cuidado de que no se formen grumos. Sazonamos con sal, pimienta y un poquitín de nuez moscada.
Seguimos removiendo hasta que la bechamel espese, siempre a fuego suave. En este caso, la fórmula “vísteme despacio, que tengo prisa” funciona de maravilla. Cuando esto ocurra (la salsa ha espesado y burbujea, es decir, comienza a hervir) la retiramos del calor, y echamos la ralladura de limón. No hay que excederse en la cantidad. Se trata de aromatizar la bechamel, no de hacer una salsa con un intenso sabor a limón. Reservamos.

5.- En una fuente para hornear, disponemos la mitad de la bechamel, colocamos encima los canelones, y los cubrimos con el resto de la salsa. Espolvoreamos almendras molidas por encima y metemos en el horno durante 15 minutos aproximadamente. Servimos.

Imprimir la receta: Canelones de salmón al limón

El resultado es un plato de sabores delicados, que armonizan muy bien sin que destaque ninguno en exceso. Estupendos con un buen vino blanco. Nosotros los comimos con un vino blanco del Penedés, y nos supieron a gloria bendita.

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Minipost, Superblogueros, Maxibrioches

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Ivana, te prometo que me pongo con los canelones en dos o tres días. No puedo faltar a la cita del HEMC.

Secretario, te quedo eternamente agradecida por estas maravillosas fotos. ¡Son fantásticas y especiales! En estos casos queda claro ¿A qué saben las nubes?.

Tere, por fin ya puedes encontrar tu libro en el “Libro de la semana”. Gracias a todos por vuestras aportaciones, y sabed que mi correo sigue abierto a todo aquel que quiera colaborar (para todos aquellos que no sepan de qué hablo, información aquí).

Adi, gracias por darme a conocer la iniciativa contra la pornografía infantil, cuyo anuncio podéis ver en el lateral del blog. El día 20 será importante.

Pedro, con permiso de tu contraria, eres un sol grande, grande. Ya puedo disfrutar del libro de Maribel, y en cuanto haga alguna de sus recetas la sacaré en el blog. Maribel, millones de gracias.

Bea, sólo me quedan por maquinar cuales serán los dos últimos regalos del amigo invisible. Estoy como niña con zapatos nuevos.

Canela, hace unas semanas dijiste que estabas tirando de “fondo de armario”, una vez más te copio. Rehago una receta antigua, y aprovecho una foto que lleva varios meses en Flickr.

Pilar, como tú, he recibido sin ningún tipo de compromiso un pack de leche Unicla de Feiraco, la cual, acompañó en un buen vaso, la receta que sigue. He de decir que en Galicia hacéis una leche estupenda. Las vacas deben comer gloria, porque la leche no sabía más que a leche suave, cremosa y deliciosa.

Su, receta tuneada del pan de naranja y menta de Richard Bertinet.

BRIOCHES DE NARANJA Y CHOCOLATE

Ingredientes:

500 gr de harina de fuerza
15 gr de levadura fresca
10 gr de sal
60 gr de mantequilla a temperatura ambiente
250 gr de leche
40 gr de azúcar
1 huevo grande
1 cucharada de agua de azahar
1 taza de chispas de chocolate
la piel rallada de 2 naranjas
1 huevo batido con una cucharada de agua para dar brillo a los brioches

1.- En una ensaladera grande colocamos la harina de fuerza, la mantequilla  y la levadura. Frotamos con las manos hasta integrar la levadura con la harina y la mantequilla.  Una vez bien mezcladas, echamos la sal, el azúcar, el agua de azahar, y el huevo batido.

Con amasadora:
a.- Añadimos la leche templada. Metemos la amasadora y comenzamos a mezclar bien.  Trabajamos la masa durante 4 o 5 minutos, hasta que quede  bien formada y elástica.
b.- Sacamos la masa a la superficie de trabajo con cuidado y terminamos de amasar con las manos para incorporar la ralladura de naranja y las chispas de chocolate. Añadiendo sólo un poco de harina a la superficie de la mesa, formamos una bola con la masa y la dejaremos reposar durante una hora en un recipiente enharinado, cubierta y en un sitio cálido.

Amasado a mano:
a.- Mezclaremos la leche templada con la mezcla de harina anterior, y ayudándonos de una rasqueta sacamos la masa a la superficie de trabajo y la amasamos de tal manera que vayamos incorporando aire.
Metemos las manos por debajo de la masa con los pulgares por encima, y la dejamos caer sobre la mesa al mismo tiempo que sujetamos un extremo, de tal manera que podamos doblarla sobre sí misma. De esta forma vamos incorporando aire, y comenzará a volverse elástica y moldeable.
b.- Una vez que la masa esté firme y manejable, añadimos la ralladura de naranja y las chispas de chocolate e incorporamos bien estos dos últimos ingredientes. Enharinamos ligeramente la superficie de trabajo, y formamos una bola que dejaremos reposar durante una hora en un recipiente enharinado, cubierta y en un sitio cálido.

3.-Pasado el tiempo de reposo, con cuidado volcamos la masa sobre la superficie en la que vayamos a trabajar, ligeramente enharinada. La dividimos en unas 10 porciones aproximadamente. En mi caso dividí la masa en 8 porciones, ya que el molde de minibrioches con el que iba a trabajar tiene 8 espacios, pero me sobró masa con la que  formé dos bolas aparte.

4.- Con cada porción formaremos una bola o panecillo dependiendo de la forma del molde. (Se pueden utilizar moldes de muffins extragrandes). Para ello aplanamos la masa con las manos, y llevamos los extremos hacia el centro haciendo rotar la bola según la vamos trabajando. O bien para formar un panecillo, aplanamos la masa con las manos, la doblamos por la mitad, volvemos a aplanar y volvemos a doblar, de tal manera que nos quede la típica forma de panecillo.

5.- Colocamos las bolas o panecillos en el molde engrasado y enharinado y cubrimos con un paño, para dejarlos levar durante una hora y media, o hasta que la masa haya doblado su volumen. Este es el momento de precalentar el horno a 220 grados.

6.- Cuando los brioches hayan levado, pincelamos su superficie con la mezcla de huevo  batido y agua para darles brillo y los metemos en el horno, dejándolos a una temperatura de 200 grados durante 20 o 30 minutos, o bien hasta que alcancen un color dorado oscuro.

7.- Sacamos los brioches del horno, los desmoldamos y dejamos que se enfríen sobre una rejilla. Tienen un sabor delicioso, y acompañan perfectamente un desayuno o merienda. Tostados valen su peso en oro.

Imprimir la receta: Brioches de naranja y chocolate

Alicia, ¿Me dejas alguno de tus finales?

Ajonjoli…. ¡Ay, qué no puedo hablar!

Memorias de Ciudad del Cabo

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Robert Redford lava el pelo de Meryl Streep. Atardece con ese colorido que sólo el continente africano posee, y una servidora se derrite como azúcar puesto al fuego. “Memorias de África” de la escritora danesa Karen Blixen (alias Isak Dinesen) es la novela que me hizo soñar con África durante muchos años.

Y lo que conozco hasta el día de hoy de dicho continente, no deja de maravillarme. La luz de África no es similar a ninguna otra, y cuando la caída del sol ilumina el horizonte, cualquier paisaje es bello.

Conocí Ciudad del Cabo (Sudáfrica) hace unos cuantos años, y guardo varias cosas en el recuerdo: el “choque” del Océano Atlántico y el Índico en el Cabo de Buena Esperanza, la vista de Ciudad del Cabo desde la Table Mountain, los kilos de calamares que insistíamos en comer (fritos o a la plancha y acompañados con arroz, una verdadera delicia sudafricana), las jacarandas en flor desde la habitación del hotel, y un omnipresente líquido ambarino con sabor a nuez y a tierra: el rooibos.

Y lo cierto es que me acostumbré a tomar esta infusión procedente de una planta que crece en la región de Cedaberg, muy cerca del Cabo de Buena Esperanza. Rica en minerales como el flúor, el calcio y el magnesio, equilibra el sistema nervioso, y mejora cualquier problema digestivo. Antioxidante, ligeramente diurético, apto para cualquier edad, no contiene cafeína… ¿Alguien da más?

En Sudáfrica se suele tomar azucarado y con leche, pero no hay ninguna ley que nos prohiba darle un toque más personal. Esta es mi versión particular del rooibos. Y cada vez que la tomo me imagino en una tienda en medio de la sabana y con esa luz hipnotizadora del gran continente africano… y al bueno de Robert Redford dándome un masaje en el cuero cabelludo (perdón, querido esposo, ya sabes que es sólo para darle vidilla al texto).

ROOIBOS “MEMORIAS DE CIUDAD DEL CABO”

Ingredientes:

(Pueden aumentarse o disminuirse proporcionalmente según la cantidad que queramos hacer)

12 cucharadas grandes de rooibos
4 cucharadas de coco rallado
4 cucharadas de chocolate rallado
2 cucharadas de canela
1 vaina de vainilla

1.- Metemos todos los ingredientes en un recipiente que cierre bien (una de esas preciosas latas de té servirá a la perfección).

2.- Agitamos un poquito y dejamos que los aromas se hagan buenos amigos durante una semana.

3.- Para preparar la infusión: ponemos una cucharadita o cucharadita y media de esta mezcla en una taza, echamos agua hirviendo y dejamos reposar durante 5 o 6 minutos. Colamos y ya está lista para tomar.

4.- Particularmente me gusta tomarla con leche y sin azúcar. Cada cual que experimente como quiera con las cantidades de los aromas. ¿Qué no me gusta la canela? Fuera. ¿Qué prefiero añadirle cardamomo y prescindir del coco? A la lata. ¿Qué yo lo que quiero es solamente chocolate? Pues al vicio, al vicio.

Imprimir la receta: Rooibos “Memorias de Ciudad del Cabo”

“Yo tenía una granja en África al pie de las colinas de Ngong…” (Isak Dinesen o Karen Blixen, tanto monta, monta tanto).

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