
En los últimos días de la pasada semana, se daban cita en Washington D.C. los ministros de economía y los presidentes de los Bancos Centrales del G-7, así como el Comité Monetario y Financiero Internacional, principal órgano directivo del FMI. ¡Ah! Y la tripulación de una línea aérea de la que una servidora formaba parte.
Afortunadamente, lejos de tomar ningún tipo de decisión que afectase a las finanzas mundiales, nuestras únicas preocupaciones eran en qué restaurante comer, o qué museo visitar de los muchos que flanquean el National Mall (tuvimos la feliz idea de dirigir nuestros pasos al museo Smithsonian del Aire y del Espacio ¡repletiiiiiiiiito de aviones!)

Si de Nueva York dicen que es la “capital del mundo”, Washington sería la “capital del imperio”, y conste que no tiene ningún sentido peyorativo. No he visto nunca avenidas más anchas, espacios más amplios, monumentos más seguidos, parques más verdes, ni banderas más grandes. Washington quiere dejar claro que es la capital de un país poderoso, muy poderoso.

Y lo cierto es que una sensación de tierra conocida no te abandona. ¿Quién no tiene en los archivos de la memoria los balcones de la Casa Blanca, o no recuerda a Tom Hanks corriendo por la “piscina reflectante” delante del Obelisco al encuentro de Robin Wright en Forrest Gump, o no sabe que ese señor tan grande, tan sentado y tan de mármol es Abraham Lincoln?

Georgestown, barrio histórico situado en la ribera del río Potomac, no deja de ser un remanso de paz. Eso sí, con su buen número de tiendas y restaurantes de lujo, y dónde el otoño, aunque en un día especialmente cálido y soleado, está imprimiendo sus primeras huellas rojas y amarillas en las hojas de los árboles.


Y aunque allí los artículos de Halloween ya disfruten de grandes rebajas y la Navidad comience a ser el próximo objetivo comerciable, la receta de hoy para todos aquellos a los que les guste pasar un rato dulce, divertido y terrorífico. Just to have fun!!
GALLETAS “DEDOS DE BRUJA”

Ingredientes:
Para unas 30 galletas aproximadamente.
30 almendras crudas
1 cucharada de colorante alimentario rojo
2 huevos
1/4 cucharadita de esencia de almendra
100 gr de mantequilla
1/2 taza de azúcar glas
1 pizca de sal
185 gr de harina
1.- Precalentar el horno a 170 grados.
2.- Comenzamos con la manicura. Es mejor usar guantes de látex para esta tarea. En una tacita vertemos el colorante y con un pincel pequeñito vamos pintando de rojo cada almendra. Basta con pintar una cara, la otra irá pegada al dedo, y no se verá. Dejamos aparte hasta que estén completamente secas.
3.- Para la masa de las galletas:
En un bol grande disponemos la mantequilla (que habremos dejado previamente a temperatura ambiente para que se ablande), el azúcar glas, y la pizca de sal. Batimos hasta mezclar bien los ingredientes.
4.- A continuación añadimos un huevo, y la esencia de almendra. Incorporamos bien los anteriores ingredientes, y a continuación añadimos el otro huevo. Seguimos batiendo la mezcla durante unos minutos hasta conseguir una textura suave.
5.- Añadimos la harina y la incorporamos sin trabajar la masa demasiado. Justo lo necesario para incorporarla correctamente a los ingredientes húmedos. Envolvemos la masa resultante en film transparente y la metemos en el frigorífico durante 30 minutos.
6.- Sacamos la masa de la nevera y la dividimos en 30 porciones. A continuación iremos dando a cada porción una forma cilíndrica, de “dedo”. Mi fantástico ayudante de 6 años disfrutó de lo lindo con esta tarea. Con un cuchillo marcamos unos cortecitos imitando los pliegues de los dedos y pegaremos una almendra en un extremo, presionando un poco.
No se modelará bien la masa si no está fría. Es recomendable mantener las porciones con las que no estemos trabajando en el frigorífico, o al menos la mitad de ellas.
7.- Colocamos los dedos sobre la bandeja del horno cubierta con papel de hornear, o papel aluminio untado con un poquitín de mantequilla.
8.- Pintamos cada dedo con un poquito de huevo batido para darle brillo. Horneamos durante 12 minutos, o hasta que estén ligeramente dorados.
9.- Dejamos que los dedos se enfríen completamente. Para presentarlos se puede utilizar algún bol (si resulta tétrico tanto mejor) relleno de legumbres cubiertas con una capa de chocolate rallado. Las legumbres harán que los dedos se mantengan “en pie”, y resultarán mucho más “horrorosos”
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Y la próxima semana… espero traer más recetas que están “de miedo”-












