
Recuerdo mi primer libro propio con especial cariño. “Mujercitas”. Lo leía y releía hasta la saciedad, maravillada con las aventuras de Meg, Jo, Beth, y Amy. Después vinieron “Aquellas Mujercitas”, “Hombrecitos” y “Los muchachos de Jo”.
Su autora, Louisa May Alcott, vivió y murió en el número 10 de Louisbourg Square, en Beacon Hill, Boston, Massachussets, E.E.U.U., América (perdón, últimamente tengo complejo de Google Earth). En el siglo XXI, sustituyen a esta maravillosa escritora, en el vecindario, políticos de la talla de John Kerry y Ted Kennedy.

Beacon Hill, un sueño del siglo XIX, que antes de poblarse de casas, servía de tierra de pasto para el ganado, y hoy en día pasa por ser uno de los barrios más caros del país. Incluso el color de las puertas allí, está regido por estrictas normas vecinales.

Aldabas que relucen al sol, flores deslumbrantes, cerrajería antigua, lámparas de gas… y la cámara colgando del cuello para dar fe de todo ello, en mi particular safari fotográfico. Hasta que el ojo se quede pegado al visor, y los pies reclamen una tregua.
Perdona Martha (Stewart). Cierto, además de la tarjeta de la cámara llena de imágenes, también me traje el número de septiembre de la revista “Living”. Y sí, la terrina de peras venía dentro.

Por cierto, cuando sea mayor es allí donde quiero vivir, con mi libro de “Mujercitas” en la mano, y Uma Thurman de vecina.
TERRINA DE PERAS AL CARAMELO

Ingredientes:
1/4 de taza de agua
3/4 de taza de azúcar
1 cucharadita de anís verde en polvo
1 cucharada de azúcar
1 pizca de sal
2 cucharadas de zumo de limón
De 10 a 15 peras de pequeño tamaño y que no contengan demasiada agua (he usado peras de la variedad Ercolina).
1.- Precalentamos el horno a 140 grados.
2.- En un cazo pequeño ponemos el agua y los tres cuartos de taza de azúcar. Calentamos a fuego medio alto, hasta que el azúcar se disuelva y el caramelo alcance un color de miel oscura.
3.- En 4 moldes redondos y pequeños (en mi caso he utilizado ramequines de 9 centímetros de diámetro) vertemos unas cucharadas del caramelo para cubrir las paredes y el fondo. Dejamos enfriar.
4.- Mientras tanto en pequeños boles preparamos el zumo de limón por un lado, el anís por otro, y la cucharada de azúcar con la sal en otro más.
5.- Pelamos las peras y con una mandolina o un cuchillo afilado cortamos láminas que sean lo más finas posible. Cuando llegamos al corazón le damos la vuelta a la pera y comenzamos a cortar por el otro lado.
6.- En los moldes con caramelo, vamos a ir disponiendo las peras de la siguiente forma: colocamos una capa de láminas de pera cubriendo el fondo, en redondo y un poquito superpuestas. Pintamos con unas gotas de zumo de limón, y espolvoreamos un pizquita de anís y un poco de azúcar. La siguiente capa vamos a disponerla de igual forma, pero cambiando el sentido en el que hemos colocado las peras. Es decir, si la primera vez por ejemplo lo hemos hecho en el sentido de las agujas del reloj, a la siguiente lo haremos en sentido opuesto. Volvemos a pintar con limón, y añadimos anís y azúcar. Continuaremos de esta manera hasta llenar los moldes hasta arriba. Cubrimos cada uno de ellos con papel de aluminio.
7.- En una fuente de horno colocamos los moldes y cubrimos el fondo con agua. Lo llevamos al horno durante 1 hora y 15 minutos. Para comprobar que están hechos, pinchamos en el centro, y si no ofrece resistencia sacamos los moldes del horno y los dejamos enfriar. Hay que tener cuidado, porque dependiendo del tipo de peras, pueden tardar más o menos tiempo en estar listos.
8.- Una vez fríos, los volcamos en platos, y recuperamos todo el caramelo que suelte. Llevamos este último a calentar de nuevo, y cuando se haya reducido a la mitad de su volumen, lo volvemos a verter sobre las peras.
9.- Metemos en el frigorífico hasta el momento de servirlos.
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Se pueden acompañar de una lonchita de queso azul, y unas avellanas. Yo hice una “filigrana” con caramelo para decorar. Mi recomendación es apretar bien las peras en el molde para que después no se derrumbe la estructura, y al desmoldarlos mantener la calma y no agitarlos. Es un postre que con paciencia y cortando las peras lo más finas posible queda espectacular. Eso sí, no apto para gente con mucha prisa.

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A mi querido Pedro de “En serio, en broma… y en la cocina” le dedico lo que sigue, por ser un maravilloso compañero, y mejor persona si cabe:
¿Qué le dice el 3 al 30?…. Para ser como yo, tienes que ser sincero.
¿Qué es un camarón? … Un aparatazo enorme que hace fotos
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Te aseguro que en el momento hipoxia son los mejores chistes del mundo.
(P.D. Ya te mandaré más, ahora no puedo que me salta el CanguroNet)












