Hace más de una semana que quería haber reanudado la actividad del blog. Lamento si lo que sigue no tiene el tono alegre y animado que intento normalmente transmitir, pero simplemente, esto fue lo que sucedió.
Había pasado la mañana del miércoles 20 a vueltas con las fotos de la mermelada de tomate. Fotos y más fotos, tomates y más tomates. Mi intención era sacar un nuevo post esa tarde en el blog, el primero después de las vacaciones. Había pasado una buena mañana.
Después de comer comencé a preparar la maleta. Esa misma noche volaba a México. Y en menos de un segundo se me quedaron helados el corazón y la profesión.
Al principio eran 19, al final de la tarde más de 150, y ya por la noche fue uno sólo. Un único e hiriente dolor.
Horas más tarde despegaba mi avión tan cerca que se oscurecía el alma, tan lejos ya, que dolían todas y cada una de las fibras del sentimiento y la razón.
No hubo entrada en el blog. No fue una buena tarde, ni una buena noche.
No tengo otra forma de ofrecerles mi recuerdo: el trabajo de la mañana, una receta, unas fotos, y el trabajo de la noche, el mismo que compartía con ellos.
Todo mi cariño a las personas, pasajeros y compañeros tripulantes, que no llegaron esa tarde a alcanzar las nubes.
MERMELADA DE TOMATE

Ingredientes:
1,5 kg de tomates maduros (aquí no hay vuelta de hoja, si no saben realmente a lo que tienen que saber, el esfuerzo será en vano)
1 kg de azúcar
2 clavos
1.- Lavamos los tomates y los sumergimos durante unos 30 segundos en agua hirviendo. Cuando se enfríen, con un cuchillo afilado hacemos una cruz en la piel de cada tomate, y así podemos pelarlos con facilidad.
2.- Cortamos los tomates por la mitad, y retiramos el máximo de pepitas posible. Picamos la carne de los tomates y la dejamos macerar junto con el azúcar al menos ocho horas. (Particularmente prefiero el azúcar blanco. He probado con azúcar moreno, y la mermelada resulta de sabor demasiado caramelizado).
3.- Transcurrido el tiempo de maceración colocamos los tomates y el azúcar junto con los clavos en una cacerola y lo ponemos a calentar a fuego muy lento.
4.- Cocemos durante 40 minutos, removiendo de vez en cuando con una cuchara de madera, hasta que la mermelada este en su punto (truco que podemos usar para comprobar esto último: echamos una cucharadita de mermelada en un plato y lo metemos en la nevera. Si al enfriarse se espesa y no resbala del plato ¡Eureka! ¡Lo conseguimos!).
5.- Retiramos los clavos y vertemos en tarros esterilizados y que cierren herméticamente.
Imprimir la receta: Mermelada de tomate
Bastante segura estoy, de que vuestras mentes ágiles y expertas encontrarían un montón de usos. Por si acaso andáis como yo, espesos como la mermelada, ahí va una idea sencilla y rica.
Sobre una tostada colocamos una tortita de queso de cabra, y lo aderezamos con una cucharada de mermelada de tomate. Es un aperitivo delicioso y original.
P.D. Tortita de queso de cabra: Moldeamos con las manos unas tortitas de queso de cabra. Las rebozamos en una mezcla de pan rallado, hierbas al gusto (romero, tomillo, orégano, albahaca…) y pimienta negra. Las colocamos en una placa de horno, salpicamos con unas gotas de aceite de oliva, y las doramos durante un par de minutos en el grill. Si nos pasamos de tiempo el queso se fundirá, y no conservará una forma bonita, así que atención con irse a hacer otra cosa mientras tanto.


Más P.D. Miles de gracias a todos los amigos que me han dejado su apoyo y su cariño a través de comentarios, mensajes y llamadas. Un millón de besos.













