Escala para repostar

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El blog (y yo) vamos a proceder al repostado de combustible. Desabróchense los cinturones y no permanezcan sentados ¡Muévanse para disfrutar! Les recordamos que durante esta operación llenaremos los planos con agua de mar, sol y descanso. Volveremos a encender los motores en tres semanas. Mientras tanto y para su entretenimiento, aquí les dejamos una nueva receta (esta vez, y para regocijo de mi madre, que lo estaba deseando, de cocina española). Gracias a todos por probar las nubes con nosotros y como no, ¡esperamos verles nuevamente a bordo!

AJO BLANCO CON MELÓN

Ingredientes:

3/4 de litro de agua fresca
1/2 taza de aceite de oliva virgen extra
125 gr de almendras crudas
100 gr de miga de pan blanco (si es casero, mejor que mejor)
1 diente de ajo
4 cucharadas soperas de vinagre de sidra
sal
melón (al gusto)

Utilizo la thermomix para este plato. Quien no la tenga, que utilice la batidora de mano.

1.- Ponemos las almendras y el ajo troceado en el vaso de la thermomix y trituramos todo bien. Tiene que quedar reducido a polvo. (vel. 5-7-9, 5 segundos cada una)

2.- Añadimos el agua, la miga de pan, el vinagre (utilizo el vinagre de sidra por el color. Me gusta que el ajoblanco sea blanco) y la sal. Volvemos a triturar hasta que quede bien fino. (de nuevo vel 5-7-9, 5 segundos cada una). Echamos el aceite, y mezclamos nuevamente durante 10 segundos a vel 9.

3.- Probamos y rectificamos de sal y vinagre si es preciso, a nuestro gusto.

4.- Hacemos bolitas de melón, pequeñas, o bien, cortamos unos cubitos. La cantidad que nos guste, y que nos servirá de “barquitos”.

5.- Metemos el ajo blanco en la nevera hasta que esté muy frío. Presentamos el ajoblanco con el melón aparte, el cual pondremos a “navegar” en el momento de servir.

Imprimir receta: Ajo blanco.pdf

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.vc¡Feliz verano y felices blogs!

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Noruega o el paraí­so

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El paraíso sí que existe. Aguas cristalinas como espejos reflejando las montañas que las rodean. Grietas difícilmente imaginables en la tierra. Glaciares de hielos azules con lenguas que se extienden hasta casi nuestros pies. La naturaleza más irreal que se haya podido soñar. Irreal por deslumbrantemente bella. Sí que existe el paraíso, al menos este es el mío.

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Es muy difícil describir con palabras la grandiosidad de los fiordos noruegos. Sé que llega un momento en el que el ojo se satura de belleza, y parece que se rinde sin poder asimilar más.

Solo hay un aspecto, que a mi entender, es totalmente reprochable: la caza de ballenas. De cualquier manera es un tema del cual es responsable el hombre, no la naturaleza.

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Ante tanta seriedad, me lanzo directamente a la comida, que es lo nuestro. Puedo recomendaros uno de los mejores restaurantes de Noruega. Bueno (marisco fresco espectacular), bonito (por hallarse en una de las ciudades más bellas del mundo) y barato (es un decir, la palabra barato no existe en el vocabulario noruego): el mercado de pescado y marisco del puerto de Bergen.

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Te compras un bocadillo de gambas o salmón, una bebida que encontrarás posiblemente en un cubo lleno de hielo al lado de los puestos, y te sientas libremente allá donde puedas (no hay sillas ni mesas, por supuesto). Mientras la siempre presente lluvia cae, recargas energia para poder seguir asimilando tanta belleza. Esta es mi manera de interpretarlo, perfecto para una cena informal de verano, soñando con lugares más frescos.

PANECILLOS DE CENTENO Y LIMÓN CON SALMÓN


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Ingredientes:

Para los panecillos:

400 gr de harina blanca de fuerza
100 gr de harina de centeno integral
10 gr de levadura fresca
1 cucharadita de sal
350 ml de agua
la ralladura de la piel de un limón

Para el relleno:

200 gr de salmón ahumado
un manojito de eneldo
150 ml de nata espesa (si es líquida la montaremos un poco)
pimienta negra

(Nota: para el que no tenga ganas de preparar el pan, o ya sepa como hacerlo, se recomienda pasar directamente al punto 7)

1.- Preparo la masa de pan con una amasadora, y tardo muy poco. Si no tenéis amasadora ¡a trabajar un poco más! Supongo que quien más, quien menos, tiene su método de hacer pan. Yo sigo el de Richard Bertinet en su libro “Panes”.

2.- En una ensaladera bastante grande colocamos las harinas y la levadura. Frotamos con las manos hasta integrar la levadura con la harina. Echamos la sal y mezclamos ligeramente.

a.- Con amasadora: añadimos el agua, y en este punto metemos la amasadora, y comenzamos a mezclar bien. La ponemos en velocidad mínima y amasamos durante unos 4 o 5 minutos, hasta que quede una masa bien formada y elástica.

b.- Sacamos la masa a la superficie de trabajo y añadimos la ralladura de limón. Terminamos de amasar con las manos para incorporar la ralladura, y añadiendo solo un poco de harina sobre la superficie de la mesa, formamos una bola que dejaremos reposar durante una hora, cubierta y en un sitio cálido, sin corrientes frías.

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a.- Amasado a mano: mezclaremos bien el agua con las harina y ayudándonos con una rasqueta sacamos inmediatamente la masa a la superficie de trabajo y la amasamos de tal manera que vayamos incorporando aire.
Metemos las manos por debajo de la masa con los pulgares por encima, y la dejamos caer sobre la mesa al mismo tiempo que sujetamos un extremo, de tal manera que podamos doblarla sobre sí misma. De esta manera vamos incorporando el aire, y comenzará a volverse elástica y moldeable. Al principio podemos tardar hasta unos 20 minutos para conseguirlo, con la práctica en 10 minutos estará listo.

b.- Una vez que la masa esté firme y manejable añadimos la ralladura de limón y la incorporamos bien al resto. Enharinamos ligeramente la superficie de trabajo, y formamos una bola que dejaremos reposar durante una hora, cubierta y en un sitio cálido, sin corrientes frías.

3.- Terminado el reposo, volvemos a volcarla sobre la superficie de trabajo y dividimos la masa en doce partes . Con cada parte formaremos una bola. Para ello aplanamos la masa con las manos, y llevamos los extremos hacia el centro haciendo rotar la bola según la vamos trabajando.

4.- Colocamos las bolas separadas sobre un paño enharinado, las salpicamos con harina, y hacemos un corte en forma de cruz en la superficie con una cuchilla. Dejamos levar durante una hora más. Este es el momento en el que pongo a calentar el horno a 250 grados.

5.- Cuando los panecillos hayan levado, los pasamos con cuidado a la placa cubierta con papel de horno. Vaporizamos el interior del horno con agua y metemos los panecillos inmediatamente. Bajamos la temperatura a 220 grados y dejamos que se horneen durante unos 15 minutos.

6.- Una vez dorados y hechos (deben sonar a hueco si golpeamos la base), los dejamos enfriar sobre una rejilla.

Puffffffffff! No estoy acostumbrada a explicaciones tan largas. Menos mal que lo siguiente es sencillísimo.

7.- Para el relleno. Picamos menudo el salmón ahumado, el eneldo, y los mezclamos junto con la nata espesa. Si nuestra nata es líquida no tenemos más que montarla un poquito. Añadimos bastante pimienta molida y un chorro de zumo de limón. Mezclamos bien con unas varillas.

8.- Abrimos cada panecillo por la mitad y untamos una buena porción del salmón.

Imprimir receta: Panecillos de centeno y limón con salmón.pdf

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Después de la sesión de fotos, junto con una buena ensalada y un rosado de Ribera del Duero.

(P.D.: Mamá, no te preocupes, que la próxima ¡por fín! es de comida española).

Melocotones para el HEMC 24

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Apuesto algo a que no soy la única que espera impaciente el tema de cada mes en el HEMC. Este mes Cerise (cuyo blog descubrí hace poco, y el cual os recomiendo) nos propone el melocotón.

hemc 24 - melocoton

Esta es una de esas frutas con las que uno se pasa soñando todo el año. Deseando que llegue la buena época, en mi casa, en cuanto vemos un melocotón pasar, nos tiramos de cabeza a él, para evitar que se escape. Así nos va: o bien nos gastamos un dineral en la frutería, o bien en el dentista (todos sabemos que las primeras frutas de temporada que salen al mercado, suelen estar como piedras, pero una que es muy optimista, siempre concede al frutero el beneficio de la duda).

La receta que propongo como mi contribución al HEMC 24 de este mes es el resultado de un kilito de melocotones con buen sabor y muy buena resistencia al diente. Aparte de este hecho, resultaron deliciosos, una vez hubieron pasado por el horno.

Como pasar de aquí:.

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a través de aquí:

para llegar a esto:

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MELOCOTONES ASADOS CON CREMA DE MASCARPONE A LA NARANJA



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Ingredientes:

Para los melocotones:

4 melocotones no muy maduros (no hace falta que estén como los míos)
1 vaso de agua
1 cucharada de agua de azahar
mantequilla
azúcar moreno

Para la crema de mascarpone:

225 gr de mascarpone
2 cucharadas de miel
1 cucharadita de canela
el zumo de 1 naranja

1.- Pelamos los melocotones, los partimos por la mitad y les quitamos el hueso con cuidado. Los disponemos en una fuente de horno, con la parte redonda hacia arriba.

2.- En el fondo de la fuente echamos el agua y el agua de azahar. Encima de cada melocotón ponemos un trocito pequeño de mantequilla y una cucharadita de azúcar moreno.

3.- Metemos en el horno, previamente calentado, a 180 grados durante 30 minutos. Una vez que ha pasado este tiempo dejamos los melocotones dentro, durante 30 minutos más, con el horno apagado.

4.- Los melocotones podemos servirlos fríos, o bien tibios.

5.- La crema de mascarpone es muy sencilla. En un bol mezclamos bien el marcarpone con la miel, la canela y el zumo de la naranja. Dejamos que se enfríe bien en la nevera.

6.- Servimos los melocotones con la crema y adornamos con un poquito de ralladura de naranja.

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Imprimir la receta:  Melocotones asados con crema de mascarpone a la naranja

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Me encanta la fruta fresca, sin ningún tipo de preparación ni acompañamientos. Pero en este caso, me pasa como con las manzanas asadas en invierno, me hacen poner los ojos en blanco. La crema de mascarpone es deliciosa también con unas buenas tortitas o pancakes o panqueques, o como quiera que se llamen, en el desayuno. O con una tarta de frutas, o con unas crepes, o con una cuchara bien grande hundiéndose con ganas, así, sin más.

¡Buen verano a todos y buenos alimentos!

Cariño, le ha salido una protuberancia a la nevera

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Y es que el pobre jengibre, bonito no es. Bueno, bien mirado, puede llegar a serlo. Todo depende de donde se le busque la belleza. Como a todo.

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Esta monería que veis, es la raiz formada por rizomas de una planta originaria de Asia llamada Zingiber Officinale. Lo conocí hace bastantes años, de color salmón, en láminas finas casi transparentes, acompañando una bandeja de sushi, y con un sabor que me recordó terriblemente a la colonia Heno de Pravia que toda la vida ha usado mi madre. Me enamoré perdidamente de él, él de mi y hasta hoy.

Un proverbio indio dice que “todo lo bueno se encuentra en el jengibre”. Tanto la medicina china, como la medicina ayurvédica de la India, lo han venido utilizando desde tiempos inmemoriales. Sus cualidades van desde ser un gran aliado digestivo (evita las nauseas y los mareos), a un excelente tónico circulatorio, pasando por antiinflamatorio, febrífugo, analgésico… una joya en bruto.

En mi caso lo uso por razones diferentes. A saber:

- Nada sienta mejor para aliviar trastornos digestivos. No hace mucho deglutí, sin utilizar los dientes, un burrito, y si no fuera por el jengibre, todavía me andaría dando vueltas por el estómago.

- Cuando un avión vuela a 10.000 metros de altitud, la temperatura en el exterior puede alcanzar los 50 grados bajo cero. Al lado de las puertas, (que es donde yo voy sentadita) y si no están calefactadas, se hielan hasta los pingüinos. Una infusión calentita de jengibre y canela y ya puedes creerte que el pingüino se encontraría confortable.

- Estoy enganchada a su sabor picante, cálido, ácido y exótico. Así, sin más.

Para el verano una bebida deliciosa, fresca, sana y casera.

GINGER ALE CON NARANJA


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Ingredientes:

1 taza de azúcar (según el gusto podemos utilizar menos o más)
1 y 1/2 tazas de agua
1 y 1/2 tazas de jengibre fresco pelado y cortado en trozos pequeños
200 ml de agua con gas
el zumo de una naranja

1.- Pelamos el jengibre con cuidado. He probado diferentes métodos y el mejor con diferencia es cortar el jengibre en trozos manejables, y pelarlo con una cuchara grande. Parece raro pero funciona de maravilla. Lo cortamos en trozos pequeños.

2.- En un cazo ponemos el azúcar, el agua y el jengibre y lo llevamos a ebullición. Bajamos el fuego y dejamos que hierva suavemente durante 20 minutos. Colamos para retirar todo el jengibre. Al final debe quedar un jarabe un poquito espeso cuando se enfría.

3.- Llenamos un vaso grande con hielo y añadimos 1/4 de taza del sirope de jengibre ( o mássssssss). Rellenamos con el agua con gas y el zumo de naranja. ¡Listo!

Imprimir receta :Ginger Ale con naranja.pdf

Para los no enganchados, y que se vayan a atrever con esta receta, id con cuidado. El sabor del jengibre impresiona la primera vez. Es definitivo: se ama o se odia. Si sois del primer grupo, NO TIREIS LOS TROCITOS DE JENGIBRE UTILIZADOS. Se rebozan en azúcar glas y se llevan al horno, hasta que se caramelicen. Se meten en una cajita bonita, y la cajita se mete en el bolso. Y se llevan a todas partes. Y pican, pero están riquísimos.