No sé que tendrá Miami. Cada vez que voy por allí, hago cosas que me asombran a mí misma. A saber:
- Subir a un barquito en el que te llevan a ver las casas de famosos como Julio Iglesias o Gloria Estefan, y lo peor, pegar codazos al resto de turistas para poder hacerles fotos.

- Ir a un restaurante llamado “Hooters” donde unas señoritas muy bien dotadas te sirven un CUBO de alitas de pollo, y posar (junto a otros compañeros, por supuesto) para una foto, con una especialmente exhuberante ( la señorita, no la alita).

- Sujetar un caimán entre los brazos (existen fotos que así lo atestiguan y que no pienso poner aquí).
- Pasear tranquilamente por un barrio peligrosísimo, mochila al hombro, sonriendo acá y acullá, a los que se relamían de gusto pensando en las pertenencias de la turista despistada.
- Subir (a continuación) a un coche con gente que no conozco de nada en absoluto, para escapar del peligro que nos acecha (en concreto al de unos cubanos amabilísimos que nos despiden al grito de “¿Por qué no te callas?”).
- Intentar una noche en una discoteca de Ocean Drive, imitar el baile desenfrenado de las gogos que ganan allí su sueldo (si tenemos en cuenta que la disco se llama Mango´s podéis imaginar el aspecto de las asalariadas del local).

- Salir a la calle bajo una lluvia torrencial, en chanclas, bikini, y pantaloncito corto, para refugiarme mucho más tarde en una tienda cercana (una vez ya calada hasta los huesos), cuya temperatura debe rondar los diez grados bajo cero como máximo (Hay dos hechos característicos de Miami: 1.- Se habla cubano allá donde vayas; 2.- Gracias al aire acondicionado, en cualquier tienda, se llegan a alcanzar las temperaturas más bajas del país).

No sé que tendrá Miami.
Y pasando a algo más serio: la comida.
La cocina más popular en Miami es la cubana (¡Qué extraño!). No en vano el 65% de su población es latina, y en concreto un 34% es cubana. La cocina “floribeña” es una invención de esta ciudad, donde los sabores caribeños y los propios del estado de Florida se unen y llegan a un acuerdo muy provechoso para ambas partes, como muestra el nombre de un famoso restaurante: “Dolores, but you can call me Lolita”. Miami en estado puro.
Hector es mi estupendo vecino. Nació en Cuba, y su mujer Yolanda (una fantástica persona y por lo que he probado maravillosa cocinera) prepara un plato típico cubano: el enchilado de camarones. A ella le debo esta receta.
ENCHILADO DE CAMARONES

Ingredientes:
1 kg de langostinos
1/2 taza de aceite de oliva
1 cebolla
3 dientes de ajo
1 pimiento verde grande
1/2 taza de perejil picado
1 lata pequeña de salsa de tomate frito (por supuesto si es casero miel sobre hojuelas)
1 lata de pimientos morrones
1/2 taza de ketchup
1/2 taza de vino blanco
1 cucharada de vinagre
1 hoja de laurel
1 cucharadita de sal
1/2 cucharadita de pimienta molida
1 cucharadita de salsa worcestershire (salsa perrins)
1 cucharadita de tabasco (más o menos al gusto)
1.- Limpiamos los langostinos, quitándoles la cabeza y la cáscara. Los freímos en el aceite caliente.
2.- Cuando están rosados añadimos la cebolla y el pimiento muy picados, los ajos machacados y dejamos que se sofría un poco.
3.- Agregamos el perejil, los pimientos morrones, que habremos previamente pasado por la batidora o thermomix junto con su agua hasta formar una pasta, y el resto de los ingredientes. Dejamos que se cocine a fuego lento durante 30 minutos.
4.- Acompañamos de arroz blanco. ¡Listo!
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Os aseguro que es un plato delicioso, muy sabroso y fácil de preparar. Si este verano tenéis alguna cena con amigos, o simplemente os da por hacer de la familia conejillos de indias, probadlo. Triunfo seguro.

(Aunque no lo parezca, ésto también es Miami: vista del embarcadero de la casa Barnacle)
(Sin que se entere nadie, copio de cocinadelmundo.com:
En un vaso ancho echas tres cucharaditas de azucar, luego viertes aproximadamente el jugo de medio limón y unas cuantas hojas de hierbabuena. Lo dejas reposar y le echas 2 cubitos de hielo. A continuación le añades el ron, y para finalizar agua con gas hasta cubrir el vaso. Todo ello lo remueves con la cuchara hasta que se disuelva el azúcar.)
No es obligatorio con el enchilado, pero ¡nunca se sabe lo que puede dar de sí un mojito cubano!