Homenaje a los limones y las naranjas. Y al sol.

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Cuando estuve embarazada de mi tercer hijo solía salir al sol a comer diariamente dos naranjas. Eramos todos redondos, mi tripa, el sol y las naranjas. Y estábamos llenos de vida: mi tripa, el sol, y las naranjas.

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Me gusta pensar que la comida no es sólo combustible. Cuando pelo una naranja y me la como, en mi boca se produce una maravillosa explosión no sólo de sabor, sino de goce perfecto: luz solar, agua, cielo azul, vitalidad. Y sonrío. Algo parecido me pasa con el olor de los limones y las limas. No sólo me hacen fruncir la boca. Me llenan de energía. Quisiera que mi olfato permaneciese así para siempre. Y basta de cháchara, que el mejor homenaje se rinde con la acción. ¡A cocinar!


TARTA DE LIMÓN
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Ingredientes:

Masa quebrada

2 huevos

100 gr. de azúcar

la ralladura de 2 limones

el zumo de 1 limón

100 gr. de mantequilla

1.- Para hacer la masa quebrada utilizo la receta de la thermomix. Sale maravillosamente bien. Y si la mantequilla que utilizamos es de la mejor calidad posible, más rica todavía. Si no tenéis thermomix, podéis hacerla a mano o comprarla en el súper en la sección de refrigerados. Lo cierto es que esta última no la he probado nunca y no sé qué resultado dará.

2.- Mi masa de thermomix suele pesar 500 gr. ya terminada. La peso y la divido en dos partes iguales, guardando una de ellas para congelar.

3.- Estiramos la masa con un rodillo hasta dejarla bastante fina, y la instalamos sobre el molde con mucho cuidado. Cortamos los bordes que sobresalen del molde, y pinchamos varias veces el fondo con un tenedor. A continuación suelo llenar el fondo de la masa de judías, para que no se levante. Tienen ya un montón de horas de horno.

4.- Metemos el molde con la masa en el horno precalentado a 180 grados, y dejamos que se “seque” durante 10 minutos.

5.- Mientras tanto preparamos el relleno. Batimos los huevos, añadimos el azúcar, la ralladura de los limones (que habremos lavado a conciencia), el zumo de un limón, y seguimos batiendo.

6.- Fundimos la mantequilla y cuando este fría la añadimos a la mezcla anterior.

7.- Sacamos el molde con la masa del horno, y vertemos la crema de huevo, mantequilla y limón. Volvemos a introducir en el horno y horneamos unos 20 minutos más o hasta que veamos la superficie de la tarta de color dorado oscuro.

8.- Sacamos del horno y dejamos enfriar. Podemos decorar con unas rodajitas de limón o unas tiritas de piel previamente blanqueadas. Es una tarta un poquito ácida, pero no hay ninguna ley que diga que no se le puede echar un poco más de azúcar. Aunque lleva bastante mantequilla no es pesada, y está deliciosa. Además perfuma la cocina de un maravilloso olor a limón.

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NARANJAS CON CARAMELO DE RON Y CANELA

Ingredientes:

4 naranjas

1 ½ taza de azúcar

un poquito de agua

4 o más cucharadas de ron (según el gusto)

un palito de canela

1.- Cortamos los extremos de las naranjas y las pelamos con un cuchillo bien afilado de tal manera que no quede nada de piel blanca. A continuación las cortamos en rodajas. Ponemos las rodajas de la naranja en una fuente no muy grande y profunda. No importa que queden varias capas. Las apretamos bien.

2.- Ponemos el azúcar en un cazo y lo mojamos con un chorro de agua, añadimos el palito de canela y lo ponemos sobre fuego fuerte. Cuando tenga el color del caramelo le añadimos con cuidado el ron, y vertemos todo sobre las naranjas.

3.- Dejamos que se enfríe y lo metemos en el frigorífico dejando reposar al menos 3 horas. Se sirve bien fresco. Es un postre sencillo y resultón. Hoy hace un día maravilloso, con un sol fantástico. Me voy fuera. A llenarme de luz.

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GUA-PTY

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Cuando aparecen estas siglas en mi programación mensual me echo a temblar. Significan que pasaré siete días completos fuera de mi casa y repartidos entre Guatemala (GUA) y Panamá (PTY) Y no tengo más remedio que resignarme. El pan de mis hijos depende de ello, y en mi casa hay unos cuantos estómagos que alimentar. Dos de ellos estómagos adolescentes, y todo el que conviva con un adolescente sabe lo que eso quiere decir: estómago adolescente = estómago sin final.

Hoy es el sexto día que estoy aquí (ahora en Panamá) Por mucho que le he insistido al director del hotel para que me prestara un infiernillo y me dejara cocinar en su lindísima habitación, no ha habido manera, y llevo casi una semana alimentándome de toda serie de tamales, tamalitos, puches, pepianes, paches, ceviches, chupes, plátanos verdes, sancochos… Por favor, no se me ofendan guatemaltecos ni panameños, no es que no me guste su rica gastronomía, es que necesito una tortillita de patatas, unas judías verdes con jamón, un cocido, y hasta un gazpacho… ¡YA! ¡Y en vena!

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He pasado por Antigua, ciudad colonial patrimonio de la humanidad, preciosa y rodeada de volcanes. He conocido el canal de Panamá, impresionante obra de la ingeniería moderna que recorre 80 kilómetros y que une el Océano Pacífico y el Atlántico. Pero que me perdonen los habitantes de estas tierras: ¡Quiero llegar a mi casaaaaaa! Y en cuanto lo haga me voy a meter en mi cocinita, y si el jet lag lo permite me voy a preparar…

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Ensalada Amigos Bloggeros

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Soy una recién llegada. Todavía no sé muy bien cómo funciona esto de ser bloggero. Sé que disfruto como una niña cocinando, haciendo fotos y escribiendo. Y me permite, sin ningún tipo de pretensión, dar rienda suelta a mi creatividad. No me cabe ninguna duda de que estoy aprendiendo lo indecible de un montón de compañeros bloggeros a los que visito y con los que me deleito. Pero nunca había pensado que encima, y por si fuera poco, en este mundo cibernético, podías hacerte amigos, y que personas que nunca has visto te animaran y te ayudaran desinteresadamente. María José de “Cocinando con gusto”, amiga bloggera: GRACIAS!!!!!. Y me gusta recibir premios y amistad, pero me satisface más dar. Así que quiero hacer un regalo, el mejor que puedo desde aquí, a esas personas que vienen a verme… y a veces hasta vuelven.

Este plato es mi regalo y mi premio para mis amigos:
Ana de “A las tres de la tarde”, por ofrecerme su ayuda, su tiempo, sus consejos, su enorme amabilidad. Ensalada sana, sana, y energética. Creo que es de las que te gustan. Víctor y Ana, de “Caminar sin gluten”, porque con un par de comentarios me han hecho feliz. Y porque su blog, así sin gluten, es estupendo. Si lo tuviera no podría ser mejor. Ensalada sin gluten, a vuestra salud. María José de “Cocinando con gusto”, ¿Por qué eres tan cariñosa y tan buena persona? No sé que me gusta más: tu blog, o “comentar” contigo (“comentar”: dicese del marujeo que nos traemos entre manos cuando nos ponemos comentarios). Ensalada baja en calorías. Para las dietas con tomate.

ENSALADA DE TOMATE E HINOJO “AMIGOS BLOGGEROS”

Ingredientes:

4 o 5 tomates grandes

1 bulbo de hinojo

6 rabanitos

½ taza de garbanzos cocidos

1 puñado de hojas de hierbabuena

aceite de oliva virgen extra

zumo de limón

sal y pimienta

Cortamos los tomates en trozos. (Tuve la suerte de encontrar unos tomates pequeñitos tipo raf realmente exquisitos, y a precio de tomate normal. ¿Qué hemos hecho para merecer los tomates que se encuentran normalmente en las tiendas? Algo muy malo)

Limpiamos el hinojo de las partes más duras y el corazón, limpiamos los rabanitos, y cortamos ambos en rebanaditas finas.

Ponemos en una ensaladera los tomates, el hinojo, los rabanitos, los garbanzos ya cocidos, y la hierbabuena picadita. Preparamos la vinagreta de limón, con tres partes de aceite de oliva virgen, por una de zumo de limón. Añadimos sal y pimienta al gusto, y batimos hasta emulsionar bien. Lo echamos en la ensalada… ¡y listo!

El contraste del dulzor de los tomates, con el anisado del hinojo y el picor de los rabanitos es delicioso. En este caso utilizo limón porque es más suave que una vinagreta con vinagre. Y para la hierbabuena tengo un truco. En realidad es un truquillo que utilizo con todas las hierbas aromáticas frescas. Los del capón que vayan preparándose que voy: cojo un vaso pequeño, pongo las hierbas dentro. Cojo unas tijeras, las pongo dentro del vaso. Cojo mis dedos los pongo en las tijeras, y me lío a cortar con un placer indescriptible hasta dejarlo todo como me parezca bien. Poco ortodoxo ¡lo sé! ¡pero es de cómodo!

¿Alguien se acuerda de aquella niña que cantaba “La canción del gorila”….”Soy una rumberaaaaaaaa”? Pues así estoy yo. Y voy cantando “Soy una bloggeraaaaaaa….” ¡Hasta pronto!

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Ras el Hanout III. Cuscus con siete verduras

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Es curioso. Posiblemente si tuviera que preparar una paella para una reunión familiar, primero me pasaría una noche entera sin dormir, y cuando llegara el momento me echaría a llorar, a mares, lo prometo. Soy un verdadero desastre para la paella. No hay manera. No se puede decir que no lo haya intentado. Soy de esas personas que cuando una determinada receta no les sale bien, insisten e insisten hasta que consiguen algo no sólo comestible, sino rico. Menos con la paella.

Debe ser por eso que para los cumpleaños y demás celebraciones, en mi casa, y desde hace mucho, se come cuscus. Cuando en las casas de los demás se hace paella o cocido, en mi casa se come cuscus marroquí. En mi caso tampoco es tan grave. Resulta que buscando, me entero de que en el año 2006, en Francia, el cuscus es votado el segundo plato favorito de los franceses. Comparto mi casa y mi vida con un francés y tres medio-franceses, y para el francés cien por cien, el cuscus es lo que para mí el cocido de mi madre: mi infancia, mi casa, una satisfacción plena para el paladar y para el alma. No me justifico más.

El cuscus es un plato tradicional de Marruecos de origen bereber, que suele prepararse en celebraciones o en fiestas religiosas, principalmente los viernes. Lo preparan las mujeres, y las múltiples recetas pasan de madres a hijas, así que hay muchas maneras de hacerlo. Esta receta no es complicada, pero laboriosa. El cuscus, es decir la sémola de trigo, no la preparo al vapor, sino que la compro precocida, es mucho más sencillo y queda igual de bien (aunque ya estoy viendo a algunos con ganas de darme un capón)



CUSCUS CON SIETE VERDURAS

Ingredientes:

2 cuartos de pollo

2 buenos trozos de cordero (una pierna de cordero lechal)

1 cebolla

4 zanahorias

5 cebolletas

1 pimiento verde grande

1 berenjena

1 tomate grande

1 calabacín

1 trozo de calabaza

2 patatas grandes

1 taza de ciruelas pasas

1 taza de garbanzos puestos en remojo la noche anterior

1 taza de pasas de corinto

1 taza de almendras crudas

500 gr de cuscus precocido

aceite de oliva virgen extra

1 nuez de mantequilla

sal

pimienta

azafrán

canela

ras el hanout

1.- Cubrimos el fondo de una cacerola grande (muy grande) con aceite de oliva. Cuando esté caliente doramos el pollo y los trozos de cordero. Una vez bien dorada la carne echamos la cebolla bien picada y dejamos que empiece a dorarse también.

2.- Mientras tanto, podemos ir preparando las verduras. Pelamos las zanahorias y las dejamos enteras. Partimos el pimiento por la mitad. Pelamos el tomate y lo cortamos en cuartos, así como la berenjena, las patatas y una cebolleta (las otras cuatro las reservamos para más tarde). El calabacín y la calabaza pelados y partidos también por la mitad.

3.- En la cacerola con las carnes y la cebolla, echamos los garbanzos, sal, pimienta, unas hebras de azafrán, 2 pizcas de canela, y 2 cucharadas de ras el hanout (depende de lo fuerte que esté y depende del gusto. A mí me gusta que se note bastante). Añadimos agua hasta llenar casi la cacerola y llevamos a ebullición.

4.- Cuando empiece a hervir le añadimos las verduras y la patata excepto el calabacín y la calabaza.

5.- Al cabo de 30 minutos probamos, rectificamos de sal si es necesario, y echamos el calabacín y la calabaza. Dejamos que se cocine a fuego suave durante al menos 1 hora más. Las verduras tienen que quedar muy tiernas y la carne suelta del hueso. En el último momento añadimos las ciruelas para que no se deshagan demasiado.

Mientras se cocina lo anterior, preparamos el aderezo de cebolletas, pasas y almendras.

1.- Cortamos las cuatro cebolletas restantes por la mitad y después en rodajitas muy finas.

2.- Cubrimos el fondo de una sartén con aceite de oliva virgen, y cuando esté caliente echamos las cebolletas. Bajamos el fuego y dejamos que las cebolletas se vayan confitando muy poco a poco, sin que se quemen, removiendo con una espátula de madera.

3.- Cuando están totalmente transparentes, añadimos las pasas , las almendras y una cucharada de ras el hanout. Dejamos que se siga haciendo a temperatura muy baja, hasta que las cebolletas estén caramelizadas, las pasas hinchadas y las almendras doradas.

Preparamos la sémola:

1.-Medimos el volumen que ocupa la sémola, para echar ese mismo volumen de caldo. La disponemos en una ensaladera con la sal y la nuez de mantequilla.

2.Añadimos el caldo hirviendo de las verduras y las carnes. Lo tapamos y dejamos que se absorba.

3.-Removemos con un tenedor, para que se suelte bien el grano.

Por último presentamos por un lado las carnes con los garbanzos, en otra fuente las verduras y la sémola, o bien la sémola totalmente aparte, y en otro recipiente la preparación de cebolletas, almendras y pasas.

Cada comensal se sirve según su gusto y su apetito: un lecho de sémola, unas verduras, carne o no, caldo para regarlo todo un poquito… y mucho apetito.

Muchas veces preparo este cuscus solamente con pollo, e incluso nada más que con las verduras, y está igual de bueno.

No me resisto a contar una curiosidad que he encontrado: en castellano antiguo al cuscus se le llamaba alcuzcuz y era muy conocido y consumido en Al Andalus. En la primera parte del Quijote, en el capítulo nueve, se hace una referencia al mismo, cuando el narrador paga con “dos arrobas de pasas y dos fanegas de trigo” (ingredientes principales del alcuzcuz) a un morisco por sus servicios como traductor de un manuscrito que encuentra y que habla del propio Quijote. Y que conste que esto no lo digo yo y me lo invento, y si no que se lo pregunten al miembro de la RAE Francisco Rico, catedrático de Literatura Hispánica Medieval (es él quien lo dice, mi pobre imaginación no daría para tanto).

¡Hasta pronto y no dejéis de cocinar todo lo que os gusta!

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Sopa japonesa de verduras y tofu

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hemc21 - soja
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Hace mucho tiempo que deje de ser vegetariana, pero lo fui, durante dos años, y me fue muy bien. Tuve que dejarlo porque además de vegetariana me estaba convirtiendo en una mentirosa de tomo y lomo.
Empecé soñando que comía jamón ibérico de ese con cuyo aroma perfumarías la casa entera, y más tarde pasé a comerlo casi a escondidas ¡Mi reputación de vegetariana hubiera quedado por los suelos si alguien lo hubiera descubierto!
Aunque mi vegetarianismo y mi ansia de jamón fueran incompatibles, sí que aprendí a alimentarme de manera más sana, y una de las recetas que más me gustaron fue ésta sopa de tofu y verduras que presento hoy como mi contribución al HEMC 21 de este mes (http://hechoencocina.blogspot.com/).

SOPA JAPONESA DE VERDURAS Y TOFU

Ingredientes:

1 litro de caldo de verduras (si es casero, mucho mejor)

3 cucharadas de salsa de soja

un chorrito de zumo de lima

1 zanahoria grande

1 puerro

1 puñado de espinacas rojas

200 gr de tofu firme

2 rodajitas de jengibre fresco

Cortamos la zanahoria en bastoncitos finos, el puerro de la misma manera, y el tofu en dados.

Ponemos a calentar en una cacerola grande el caldo de verduras, la salsa de soja y el jengibre. Cuando empiece a hervir le añadimos el zumo de lima, la zanahoria y el puerro. Bajamos el fuego y lo dejamos medio tapado, que se haga suavemente hasta que las verduras estén tiernas pero todavía firmes , aproximadamente unos 15 minutos.

Añadimos las espinacas (las espinacas rojas son las que tienen el tallo rojo, resultan más tiernas y más dulces), y el tofu. Tras un minuto, y después de apartar el jengibre, lo probamos y si queremos podemos añadirle un poquito más de salsa de soja. Lo servimos en boles.

Más sencillo imposible, sano y sin grasa. ¡Que aproveche!


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