Chismes

37 comentarios »

Ha llegado el momento de confesar uno de los vicios más arraigados en cualquier cocinero que se precie: comprar, acumular, almacenar, coleccionar…….  CHISMES.

Con la excusa de que es necesario un utensilio determinado para cada tarea específica dentro de la cocina, damos rienda suelta a nuestra irresistible pasión. ¿Quién no ha llegado a casa escondiendo “el vergonzoso alijo”, y se ha dirigido a la cocina para deslizarlo sigilosamente en el cajón? ¿Quién no ha sufrido la amenaza de abandono del hogar por parte del cónyuge si entraba un artilúgio más en la cocina? ¿Quién no ha empujado con saña un cajón, porque se empeña en no querer cerrarse debido al overbooking cacharreril?

He aquí varios chismes específicos y “completamente” necesarios para dedicarse al mundo del cupcake (se ruega no se desvele la inutilidad de algunos de ellos en los comentarios, la autora corre el riesgo de que se entere el marido y confirme sus profundas sospechas cuando se pregunta : ¿Para qué …….  sirve ésto?)


1.- Moldes para magdalenas, cupcakes o muffins. De diferentes tamaños. En la foto para cupcakes mini y cupcakes de tamaño normal. El molde de tamaño “jumbo” (no aparece en la foto) se usa normalmente para muffins. Es conveniente utilizar papeles rizados, sino deberemos engrasar cada cavidad del molde antes de rellenarlos de masa.

2.- Papeles rizados de diferentes tamaños y colores. Los blancos o marrón oscuro son los   más habituales en las tiendas. Existen muchos otros modelos de diferentes colores o diseños. Quedan estupendos si se combinan convenientemente con el cupcake (geniales los de rayas marrones para los de chocolate). Se pueden encontrar en algunas tiendas online y en tiendas especializadas.

3.- Este pequeño cucharón no es utensilio específico de cupcakes, pero verdaderamente útil a la hora de medir la misma cantidad de masa para cada uno de las cavidades de los moldes.  Asegura el mismo tamaño y el mismo tiempo de cocción.

4.- Brochetas de madera. Se utilizan para medir el punto de cocción de la masa. Un palillo cualquiera cumple la misma función.

5.- Varillas. Para batir la mantequilla, la masa, montar claras… De usos casi ilimitados. De máxima utilidad las varillas eléctricas. Las hay bastante económicas. Ahorran mucho trabajo y esfuerzo, y a falta de KitchenAid, cumplen su cometido perfectamente.

6.- Rejilla metálica para dejar que se enfríen los cupcakes al sacarlos del horno y al desmoldarlos. Permite que el aire pase por debajo y se enfríen con mayor rapidez.

7.- Unos guantes de latex siempre vienen bien si vamos a utilizar colorantes alimentarios potentes.

8.- Termómetro de repostería con clip incorporado. Muy útil para medir la temperatura del chocolate, el punto del azúcar cuando vamos a elaborar un almíbar o un caramelo, para realizar coberturas especiales en las que se necesite calor. El clip es perfecto para engancharlo en el cazo.

9.- Y ahora necesito a alguien que me diga cómo se llama este utensilio tan mono que en inglés es “flower nail”. Todavía estoy practicando en el arte de crear flores y adornos con las diferentes coberturas. Si tomamos la varita de este cacharrito entre los dedos, podemos ir haciéndolo girar al tiempo que creamos las flores con las diferentes boquillas de la manga pastelera sobre su parte plana cubierta con un trocito de papel aluminio o de horno (Última hora: no estoy del todo segura pero creo que es un “clavo para flores”)

10.- Espátula pequeña de repostería. El ángulo que forma la lámina metálica con el mango es perfecto para extender la cobertura sobre los cupcakes con facilidad.

11.- Colador chiquitito para espolvorear azúcar glas o cacao. Sin comentarios.

12.- Manga pastelera pequeña con diferentes boquillas. Existen mangas de plástico desechables, prácticas pero mucho menos ecológicas. Esta manga de Ateco se puede meter en el lavavajillas para limpiarla vuelta del revés. Las diferentes tipos de boquillas merecen un post aparte. Se puede comprar un juego de las mismas o bien por separado según vayamos avanzando en las diferentes decoraciones.

Existen muchos más cacharritos estupendos. Estos que aquí aparecen están esperando con ansia nuevos compañeros.

La receta de hoy es sencillamente deliciosa y fácil. Resultona y magnífica para realizar con niños que pueden ir metiendo las cerezas en la masa.

CUPCAKES DE CEREZA Y ALMENDRAS

(variación de una de las recetas del libro “Cupcakes” de Martha Stewart)

Ingredientes:

(para 15 minicupcakes)

60 gr de mantequilla
70 gr de almendras molidas
65 gr de harina
75 gr de azúcar
1 pizca de sal
3 claras de huevo (medianos)
1 cucharadita de agua de azahar
15 cerezas

1.- Precalentamos el horno a 200 grados centígrados. Preparamos nuestro molde de minicupcakes disponiendo un papelillo rizado en cada cavidad. Encontré estos papelillos decorados con motivos florales en color verde que les va de maravilla.

2.- En un cacito fundimos la mantequilla y la doramos ligeramente. Retiramos del fuego y dejamos enfriar.

3.- En un bol grande mezclamos con unas varillas las almendras molidas con la harina, el azúcar y la sal (de esta manera deshacemos las posibles bolitas de harina o azúcar). Añadimos las claras y batimos. Añadimos el agua de azahar y la mantequilla fundida y batimos de nuevo para mezclar bien los ingredientes.

4.- Rellenamos cada papelillo rizado con la masa obtenida hasta la mitad de su capacidad.

5.- Lavamos las cerezas, las secamos bien, y colocamos una cereza en cada cupcake, dejando el rabito fuera. Presionamos un poquito para que la masa las cubra ligeramente.

6.- Llevamos al horno y horneamos los minicupcakes durante 14 minutos aproximadamente. Transcurrido este tiempo sacamos el molde del horno y lo dejamos enfriar sobre una rejilla. Una vez que se hayan enfriado completamente desmoldamos los minicupcakes.

Imprimir la receta: Cupcakes de cereza y almendras



Advertencia: son tremendamente adictivos, y como son pequeñitos, uno se los zampa como si de aceitunas se tratasen. Es necesario prestar atención para dejar alguno a los demás.

Otra más: Obligatorio advertir a los comensales de que el huesecillo de la cereza sigue dentro. Más que nada para evitar el que alguien se parta un diente y nos carguen con la cuenta del odontólogo.

Un pecadillo al año no hace daño

28 comentarios »

No recuerdo cuando llegué a comprender la idea de lo que se considera pecado y lo que no.

En cambio, no me cabe duda al pensar en la época en la que hacíamos distinción entre pecado venial y pecado mortal. Las hermanas de la caridad del colegio nos lo dejaron de una claridad meridiana.
Venial: aquel que se podía cometer de vez en cuando (siempre que  luego te arrepintieras) y hacía la vida más jugosa (lo de la jugosidad no era cosa de las monjas). Sin embargo, el mortal te daba derecho a pensión completa en el caldero del infierno.

Seguramente los cupcakes que siguen pertenecen a la segunda categoría de pecados. Mortales de necesidad. No es por casualidad que estén basados en el famoso pastel “Devil’s food” (Alimento o comida del diablo) Pero antes de llegar al sótano, te llevan al cielo por unos instantes.

Pequemos, ya arreglaremos cuentas con el de abajo.

Fundamental: ya puestos, que sea en condiciones. El ingrediente primordial de esta receta debe ser de la mejor calidad posible. Nada hay en el mundo, el cielo o el infierno comparable a un buen

CUPCAKES TRIPLE CHOCOLATE

(Basados en una receta del nuevo libro de Martha Stewart “Cupcakes”, una joya)

Ingredientes para 16 cupcakes:

1/2 taza de caco en polvo sin azúcar
1/2 taza de agua caliente
1 y 1/2 tazas de harina
1/2 cucharadita de bicarbonato
1/2 cucharadita de levadura en polvo
1/2 cucharadita de sal
170 gr de mantequilla
1 taza de azúcar
2 huevos grandes (a temperatura ambiente)
1/2 cucharada + 1/2 cucharadita de extracto de vainilla
1/2 taza de nata ácida (puede sustituirse por 1/2 taza de yogur natural)

Para la cobertura (2 tazas):

225 gr de chocolate negro de buena calidad
1 taza de nata espesa

Para decorar: Rizos de chocolate negro

1.- Precalentamos el horno a 170 grados. Colocamos en los moldes de cupcakes los papelillos rizados. Reservamos.

2.- En un bol mezclamos bien el cacao en polvo con el agua caliente. Reservamos. En otro bol grande mezclamos la harina, con el bicarbonato, la levadura y la sal. Tamizamos el conjunto y volvemos a reservar.

3.- En un cazo fundimos la mantequilla junto con el azúcar, removiendo. Una vez fundida pasamos la mezcla a un recipiente donde podamos batirla con varillas eléctricas hasta que se enfríe. Tardaremos unos 5 minutos. Una vez fría, vamos añadiendo los huevos, uno a uno, y continuamos batiendo para mezclar bien. Añadimos la vainilla y la mezcla de chocolate y continuamos nuestro trabajo con las varillas hasta que todos los ingredientes estén bien incorporados.

4.- Reducimos la velocidad de las varillas e incorporamos la harina en dos tandas, alternando con la nata ácida (o el yogur en su caso). Evitamos batir demasiado. Si lo hacemos la masa perderá aire y quedará poco esponjosa.

5.- Rellenamos los moldes de los cupcakes hasta 3/4 de su capacidad. Si los rellenamos hasta arriba, al subir la masa se desbordará y el copete del cupcake quedará de un lado. Se come igual, pero no queda bonito.

6.- Horneamos durante 20 minutos. Comprobamos que estén bien hechos pinchando con un palillo en el centro de uno de ellos. El palillo debe salir limpio. Dejamos enfriar completamente los cupcakes sobre una rejilla. Una vez fríos ya podemos desmoldarlos.

Realización de la ganache de chocolate para la cobertura:

1.- Cortamos el chocolate en trozos. Reservamos.

2.- Calentamos la nata en un cazo sin que llegue a hervir. La vertemos sobre el     chocolate, y sin mezclarlo, esperamos a que el chocolate se derrita.

3.- Con cuidado y una vez que el chocolate se ha fundido, mezclamos hasta que     resulte suave y brillante. Metemos en el frigorífico, y volvemos a mezclar     suavemente cada 5 minutos hasta que el chocolate empiece a endurecerse un     poquito y se aclare su color. Ya podemos cubrir los cupcakes.

7.- Con una paleta cogemos una buena porción de cobertura de chocolate y la colocamos sobre un cupcake. Con la paleta vamos “moldeando” la cobertura con movimientos circulares para que quede una forma bonita. Podemos utilizar también la manga pastelera y decorar con la ganache de chocolate a nuestro gusto. Para terminar espolvoreamos con rizos de chocolate. (Facilísimo: dejamos el chocolate a temperatura ambiente durante unos 30 minutos y con un pelador de verduras cortamos los rizos. Si es necesario podemos meter la tableta de chocolate en el microondas durante 5 segundos hasta que alcance el punto ideal para que se formen éstos sin dificultad).

Los cupcakes se conservarán bien durante 2 días si los metemos en un recipiente cerrado dentro de la nevera. Antes de consumirlos los dejaremos un rato a temperatura ambiente.

Imprimir la receta: Cupcakes triple chocolate

P.D. : Un abrazo para dos blogueras fantásticas, imaginativas y trabajadoras. Bea, Ana, aquí tenéis una fiel seguidora. Reposteras como vosotras hay pocas.

Cupcakes en las nubes

29 comentarios »

El día 29 del mes en curso hará un año que se incluyó por primera vez una receta de cupcakes en este blog. Desde entonces y hasta ahora la autora del mismo ha seguido investigando y probando nuevas recetas. Después de este tiempo se llegan a las siguientes conclusiones:

Si bien “cupcakes” no es una palabra castellana, no se me ocurre otra para designarlos. ¿Magdalenas? No, ni la masa, ni la filosofía del cupcake son las mismas. ¿Muffin? Idem de idem ¿Pastel en taza? (traducción literal de “cupcake”) ¿De veras? Ni de broma.
Por lo tanto, y por mi parte, seguiré llamándolos así hasta que surja un nombre mejor en español.

Los cupcakes son pequeños pasteles envueltos en papel rizado (¡o no!), cuyo objetivo es deleitar no sólo al que los come, sino al que los hace.

Son divertidos, fáciles de comer (con la manaza, nada de plato ni cubiertos) y para mayor gloria del cupcake no tienes que compartirlos con nadie. ¡Aleluya!

Cualquier receta de tarta o pastel, con un poco de imaginación, puede transformarse en cupcake. Y las combinaciones de base y cobertura son infinitas.

Todo ello para llegar al siguiente anuncio:

DURANTE EL VERANO DE 2009, ESTE BLOG SE DEDICARÁ ÚNICA Y EXCLUSIVAMENTE A LA REALIZACIÓN, RECETAS, MONTAJE Y DEGUSTACIÓN DE CUPCAKES. (¡¡Hala!!)

Y para que así conste, ahí va la primera receta de la serie:

CUPCAKES DE FRUTOS ROJOS Y MASCARPONE

Ingredientes:

1 y 1/2 tazas de harina
1 cucharadita de levadura en polvo
1 pizca de sal
100 gr de mantequilla a temperatura ambiente
1 taza de azúcar
1 huevo + 2 claras
1/4 taza de leche
1/3 taza de puré de frutos rojos
1 cucharadita de extracto de vainilla

Para la cobertura:

125 gr de mascarpone
3 cucharadas de puré de frutos rojos
1 cucharadita de extracto de vainilla
50 gr de azúcar glas (más o menos al gusto del consumidor)

1.- Precalentamos el horno a 170 grados. Disponemos los papelillos rizados en los moldes.

2.- Para el puré de frutos rojos:
Con la batidora o en la thermomix, trituramos muy fino diferentes frutos rojos. En este caso se han utilizado fresones, fresas del bosque y frambuesas. Debe quedar un puré fino , sin trocitos.

3.- En un bol tamizamos la harina junto con la levadura y la sal. Reservamos.

4.- Batimos la mantequilla a temperatura ambiente junto con la taza de azúcar el tiempo suficiente para que la mezcla quede ligera y esponjosa. Si se utilizan varillas eléctricas se tardarán unos 3 minutos. Vamos agregando los huevos y las claras uno a uno, y mezclamos bien.

5.- Por otra parte, en una taza, mezclamos la leche con el puré de frutos rojos y el extracto de vainilla. Reservamos.

6.- A la mezcla de huevos y mantequilla le vamos añadiendo poco a poco la mezcla de harina reservada, y a continuación la de la leche y los frutos rojos. Hay que incorporar bien los ingredientes, pero sin batir en exceso, para que la masa siga resultando esponjosa.

7.- Rellenamos hasta 3/4 de su capacidad cada uno de los papelillos rizados en los moldes. Horneamos durante 22 minutos aproximadamente. 10 minutos antes de que acabe el tiempo de horneado pinchamos en el centro de uno de los cupcakes para comprobar el punto de cocción. Una vez bien horneados sacamos el molde y dejamos reposar 5 minutos. Transcurrido este tiempo desmoldamos los cupcakes y dejamos enfriar sobre una rejilla. Reservamos.

Realización de la cobertura:

1.- En un bol batimos el queso mascarpone junto con el azúcar glas, el puré de frutos rojos, y la vainilla. Listo.

2.- Una vez los cupcakes estén totalmente fríos ¡¡totalmente!! con una pequeña espátula napamos cada uno de ellos con una generosa cantidad de la cobertura de mascarpone. Decoramos con rodajitas de fresón, o frambuesas.

Imprimir la receta: Cupcakes de frutos rojos y mascarpone

.

.

Algunos consejos:

La decoración y cobertura de los cupcakes hay que realizarla poco antes de consumirlos. De un día para otro la fruta y el mascarpone se resecan.

No hay ningún problema si hacemos la base de los cupcakes y los congelamos. Antes de añadir la cobertura se descongelan y quedan perfectos.

La decoración de un cupcake es muy divertida, aunque exige paciencia y cuidado. Lo mejor es dejar que la imaginación trabaje.

No hace falta comerse una docena de una sentada. Un cupcake de vez en cuando no hace daño, y proporciona un inigualable placer. Los otros 11 son perfectos para compartir con los niños, los amigos de los niños, los compañeros de trabajo, los amigos golosos, la comunidad de vecinos. Vamos, que pensándolo bien, hasta cumplen una labor social.

Otras recetas de cupcakes:

Cupcakes Araña

Cupcakes de San Valentín

¡Disfrutadlo!

Patios, más patios y todavía más patios cordobeses

27 comentarios »

15 de mayo, el sol cae a plomo sobre las calles empedradas de Córdoba, sudamos a chorros, y me prometo a mi misma que sólo vendré aquí en invierno. Sendas ampollas en los pies (por no hablar de que ya voy por la quinta torcedura de tobillo) me recuerdan machaconamente que la próxima vez que visite esta ciudad use zapato plano ¿Qué  vayamos a ver patios? … Al menos estarán fresquitos.

Primer patio, y la belleza me corta la respiración.

De golpe olvido la mezquita, los calores, el alcázar, las ampollas, a Abderramán y hasta mi fecha de nacimiento. Baja la temperatura, la mirada se pierde en una infinidad de tiestos, colores y flores, escucho el rumor del agua de una fuente, y el olor me transporta a otro mundo más amable, más real. Contemplo con la boca abierta una de las imágenes más bellas que he visto: un patio cordobés engalanado para el festival y para la ocasión.

Me enamoran la alegría de las buganvillas, las gitanillas y los claveles, el olor del jazmín y los naranjos, y los colores que se graban a fuego en la pupila. Cautiva este espectáculo de la naturaleza y la paciencia y dedicación del ser humano (¿Pero cómo hacen estas buenas gentes para mantener este vergel, si a mi se me mueren hasta los cactus?)
Un té con hierbabuena delante de un narguile y les pido a mis dedicados guías y amigos más patios, más. Más paraíso terrenal.

El patio cordobés define a esta ciudad tanto como la ciudad determina el origen del patio. Con el calor y la sequedad, a los diferentes pueblos que por aquí pasaron no les quedó más remedio que buscar un poco de frescor en las fuentes, los pozos que recogían el agua de lluvia y la vida alrededor de las plantas. Y desde el año 1918 el ayuntamiento viene celebrando este festival de patios cada mes de mayo.

Y como no sólo de espíritu vive el hombre (la mujer un poco más, pero aún así), no podía faltar un buen homenaje gastronómico para el estómago: una media con tomate y jamón en la Corredera, salmorejo cordobés, berenjenas con miel y ventresca de atún confitada en “La Cuchara de San Lorenzo” ¡Dios mío! ¿Cuándo volvemos a Córdoba?

Un verdadero lujo: buenos amigos, belleza a raudales, y un salmorejo a un paso de la satisfacción más absoluta. Ahí va la receta, que seguramente se repetirá este verano en casa tantas veces como me acuerde de esta maravillosa ciudad.

SALMOREJO

.
.
Ingredientes:
.

4 tomates grandes maduros y “que sepan a tomate” o bien 8 pequeños
2 dientes de ajo
sal
100 gr de miga de pan (si es de molletes, tanto mejor)
agua
1/4 litro de aceite de oliva virgen extra
3 cucharadas soperas de vinagre de Jerez
2 huevos duros
jamón iberico cortado en tiritas finas (al gusto)

Podemos hacer el salmorejo con la batidora, o bien en la thermomix si se dispone de ella.

1.- Lavamos bien los tomates y los trituramos junto con la sal y los dientes de ajo, hasta conseguir un puré fino. Colamos bien, para evitar cualquier resto de piel.

2.- Empapamos la miga de pan con agua, y la escurrimos bien con las manos. Lo añadimos al puré de tomates y seguimos triturando con la batidora o thermomix. Añadimos el aceite de oliva en un chorro fino y poco a poco, sin parar la batidora o thermomix, exactamente igual que como haríamos en la realización de una mayonesa.

3.- Añadimos el vinagre y mezclamos con una cuchara. Debe quedar una especie de puré espeso, untuoso y con cuerpo, pero eso sí, “esponjoso”-

4.- Lo vertemos en un recipiente y guardamos en el frigorífico hasta que esté bien frio. Antes de servir, decoramos con huevo duro picado y tiritas finas de jamón. Podemos comerlo a cucharadas o sobre un buen pan.

Imprimir receta: Salmorejo

Miles de gracias a Gema, Manolo, Juanma y Javi, por ser unos anfitriones de primera y unos excelentes amigos. ¿Nos vemos pronto en Junio en Madrid?
Un beso y un abrazo muy especial a la “tita” de un ángel: Raquel.

Una de azafatas

35 comentarios »

O todo lo que le gustaría saber sobre las azafatas y tal vez no se atrevió a preguntar.

De una vez por todas, aquí quedan desvelados esos misterios por los que cualquier pasajero siente curiosidad y sobre los que tanto le gusta investigar:

-¿Las azafatas hacen siempre la misma ruta?

Ante todo, un par de aclaraciones:
Ya no nos llamamos azafatas, sino TCPs, tanto masculinos como femeninos, que queda mucho más moderno, y no lo utiliza ni el que lo inventó. No hacemos “rutas” sino líneas. Lo de ruta suena a la Blasa (conocida empresa de autobuses interurbanos) y tampoco es el caso.

No, no hacemos siempre la misma linea. Funciona por flotas. Cada uno de nosotros pertenece a una flota de aviones, y esa flota hace siempre corto o largo radio. Lo que quiere decir que por ejemplo, en mi caso, siempre trabajo en el mismo tipo de avión, y siempre hago vuelos transoceánicos, pero no suelo repetir un destino más de tres veces en un año.

.
¿Cuánto tiempo pasan en los sitios donde van?
.

Depende. Lo normal, cuando cruzamos el charco, es permanecer alrededor de 24 horas. En España o Europa, menos aún. Por suerte dispones de día y medio en Nueva York, por desgracia te quedas tres días en Caracas (que conste que no tengo nada en contra de Venezuela, hermoso país, pero es que allí vivimos en una carcel de oro).

.
¿Por dónde estamos pasando ahora mismo?

Lo siento. Ni idea. Desde esta altura, no reconozco nada. Son los pilotos los que disponen de esa información, y en el tiempo que tardo en llegar a la cabina, preguntar, y volver a contarlo, con lo rápido que va el avión, mi respuesta sería mentira.

¿Cuanto tiempo descansan cuando vuelven a su casa?

Poco, muy poco. Se lo aseguro.

.
-¿Y ustedes que comen en el avión, lo mismo que los pasajeros?

.

Pues no. Nosotros tenemos una comida diferente. Tenemos dos tipos de menú, para que tanto pilotos como azaf… perdón, TCPs, no repitan los mismos platos y en caso de intoxicación caigamos todos enfermos. Eso sí, la comida es igual, igual, de rica y exquisita que la de los señores pasajeros.
Uno de esos platos, con los que taaaaaanto disfrutamos, son los fideos chinos. Rico dónde los haya. Es un clásico de la comida azafateril.

Con cariño, e inspirados en aquellos, ésta es mi versión de los fideos chinos  del avión, lánguidos y sin gracia. Estos, mucho más sabrosos y nutritivos, y sobre todo, cocinados con amor. Cualquier parecido con el original, pura coincidencia.

FIDEOS CHINOS

(o japoneses, o tailandeses, o vaya usted a saber de qué parte de oriente proceden)

Ingredientes:

300 gr de fideos chinos al huevo
un chorrito de aceite de girasol (unas 5 cucharadas)
2 dientes de ajo
1 cucharada de jengibre fresco rallado
medio calabacín grande
1 puerro
3 zanahorias
medio pimiento verde grande
un chorritín de salsa de soja (si el chorrito eran 5 cucharadas, el chorritín unas 4)
semillas de sésamo (blancas o negras)
unas gotas de aceite de sésamo (si disponemos de él)

1.- Cocemos la pasta siguiendo las indicaciones del paquete. Hay que tener cuidado con el tiempo con este tipo de pasta, si nos pasamos quedarán demasiado hechos y pastosos.
Una vez hecha la pasta la escurrimos y aclaramos con agua fría para detener el proceso de cocción. Reservamos.

2.- Partimos las verduras en tiritas. Es importante que queden de un tamaño uniforme. El resultado será mucho mejor.

3.- En una sartén grande (si tenemos un wok es un momento ideal para utilizarlo), echamos el chorrito de aceite de girasol y calentamos a temperatura baja.  Ponemos el ajo bien picado cuando todavía no está muy caliente. Es necesario que se ablande, pero no que se queme, o que quede demasiado dorado. Añadimos el jengibre rallado, y lo doramos un minuto más.

4.- Añadimos el puerro, las zanahorias y el pimiento verde a la sartén. Subimos la temperatura y salteamos, al cabo de dos minutos añadimos el calabacín. Salteamos, bajamos la temperatura y dejamos que las verduras se ablanden un poco.

5.- Es el momento de añadir la pasta, mezclar bien y con cuidado. Lo dejamos un par de minutos para armonizar sabores y calentar bien la pasta, y antes de servir añadimos la salsa de soja, unas gotas de aceite sésamo y espolvoreamos con sésamo para adornar.

Imprimir la receta: Fideos chinos

.

Para los que vivís en Madrid o estáis de paso, si queréis encontrar alimentos orientales, una magnífica opción es acudir al supermercado oriental “Ta Tung Universal” (c/ Mozart, 5), muy cerca del centro comercial Príncipe Pío (antigua Estación del Norte). Aunque por fuera tiene el aspecto de una tienda de todo a cien, dentro variedad, calidad y precio son estupendos.

.

View Larger Map
Pido perdón por la calidad de las dos primeras fotos. Fueron tomadas en condiciones pésimas. Se trata de un anuncio de los años 50 para reclutar azafatas. En él se hace referencia a los requisitos necesarios (incluidos estado civil y raza) para solicitar el puesto, y a la perfecta apariencia que toda azafata debería tener. (Museo Smithsonian del Aire y el Espacio en Washington DC)

Y por cierto, no, no falta mucho para llegar, si se duerme un poquito, cuando se despierte, ya se habrá terminado este post.

Zzzzzzzzzzzzzzzz……..

Entradas anteriores »